Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He instalado soportes de motor traseros de poliuretano antes en preparación tipo “periodo deportivo” (respuesta más seca, menos recorrido elástico), y este en concreto me ha resultado una solución claramente orientada a recuperar firmeza cuando el conjunto motor-cambio empieza a “moverse de más” al cargar tracción. En coches como el Focus ST/RS y el MazdaSpeed3, ese desplazamiento lateral del bloque se nota mucho en aceleraciones fuertes, incorporaciones con pie decidido y también en recuperaciones donde esperas que la transmisión “agarre” sin retardo. Tras montar este soporte, el coche deja de comportarse como si tuviera un pequeño “juego” elástico entre cargas: la sensación pasa a ser más directa, con menos cabeceo y menos traslación del motor en el paso de carga.
La clave aquí está en que no es solo un cambio de geometría o una pieza “más rígida” a ojo, sino un conjunto con casquillos de poliuretano de dureza alta (85A). Ese salto de dureza frente a goma blanda es lo que se traduce en respuesta más inmediata; la contrapartida, como siempre con el poliuretano duro, es que parte de las vibraciones deja de filtrarse igual que con el silentblock original.
Calidad de fabricación y materiales
El acabado en aluminio anodizado (negro) transmite una rigidez real y, sobre todo, una buena resistencia al desgaste por roces y ambiente. En el banco y con el soporte en la mano, se aprecia que no es una pieza “de volumen” delgado: la estructura está pensada para aguantar carga repetida sin flexar de forma prematura.
Donde se nota el enfoque técnico es en el alojamiento de los casquillos: el poliuretano va integrado y no se queda como un “parche” intercambiable. En mis instalaciones, esto importa porque la estabilidad dimensional del casquillo condiciona el centrado del soporte y, por tanto, la forma en que el motor se asienta en su posición. Con poliuretanos, cuando el casquillo trabaja torcido o con holguras por tolerancias, aparecen ruidos (crujidos) y desgaste irregular. En esta pieza, el ajuste me resultó limpio: no noté juego anómalo al manipular el conjunto antes del apriete final.
Montaje y compatibilidad
Este soporte está planteado como sustitución directa en los modelos compatibles: Ford Focus ST (2013–2018), Ford Focus RS (2007–2013) y MazdaSpeed3 (2007–2013). En la práctica, que sea directo se traduce en que el proceso no requiere “inventos” ni modificaciones de bancada, y eso reduce el riesgo de que acabes con una alineación forzada.
Aun así, para que el resultado sea fino, hay dos puntos que siempre cuido en este tipo de montaje:
- Bajar y centrar el motor con apoyo controlado. Si el motor no queda correctamente asentado antes de apretar los tornillos definitivos, el casquillo puede quedar cargado en una posición que no corresponde a la geometría de trabajo. Luego, en los primeros días, aparecen vibraciones o pequeños ruidos “secos”.
- Respeto del procedimiento de apriete y re-torque. No doy por hecho que el apriete quede perfecto a la primera. Yo suelo reapretar a los pocos cientos de kilómetros (o en el siguiente mantenimiento corto), porque al “acomodar” la goma o el poliuretano, el asiento termina de estabilizarse.
En cuanto a dificultad, yo lo clasificaría como “instalable en taller con experiencia”. Si el montaje es casero, es muy fácil cometer errores por falta de herramientas para elevar/bajar el conjunto y por no trabajar con el motor en su posición natural. En un taller especializado, en cambio, normalmente se resuelve en una franja razonable.
Rendimiento y resultado final
Probé el comportamiento en conducción real con exigencia progresiva: primero carga suave para verificar que todo asienta bien, y luego aceleraciones medias y fuertes para comprobar la diferencia de “elasticidad”. El cambio más evidente lo noté en:
- Aceleraciones a media marcha: el coche responde con más consistencia; se reduce el típico movimiento de la bancada cuando el motor empieza a empujar.
- Recuperaciones en incorporación o salidas de rotonda: la sensación de tracción se vuelve más lineal; el coche “se planta” antes.
- Conducción alegre en carretera de montaña: el tren delantero se siente más asentado y menos “reactivo” por traslación del bloque, especialmente al alternar apoyo y salida de curva.
En uso de circuito (o conducción cercana a ello), el beneficio se traduce en que el coche sufre menos variación de tacto al pasar por fases donde el par cambia rápido. Ese “anclaje” del motor evita que el conjunto se desplace con cada transferencia, y eso suele contribuir a que la dirección se perciba más estable.
Ahora, la contrapartida: al ser poliuretano 85A, el habitáculo suele recibir más vibración. En mis pruebas, lo más sensible aparece en ralentí y en transiciones cuando bajas de régimen y el motor trabaja con irregularidades naturales. No es un “traqueteo” exagerado si el resto de soportes están en buen estado, pero sí es más presente que con goma original. Si vienes de un soporte de goma ya cansado, la mejora en control puede compensarte; si tu coche aún estaba bien de silenciosos, vas a notar más transmisión de vibración desde el día uno.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Firmeza bajo carga: se nota cuando el motor aplica par y el sistema deja de ceder.
- Construcción de aluminio anodizado: robustez y buena resistencia al entorno.
- Ajuste y centrado del poliuretano: reduce el riesgo de juego que acaba en ruidos con el tiempo.
- Enfoque directo para los modelos compatibles: menos variables de instalación.
Aspectos mejorables
- Más vibración en ralentí: si tu prioridad es confort o circulas mucho en ciudad, es el punto a tener claro. Aquí no es una cuestión de “si molesta o no”, sino del tipo de uso.
- Sensibilidad al estado del resto del conjunto: si tienes otros soportes degradados (cambio, bancada o soportes cercanos), el comportamiento puede volverse menos “limpio”. Para que el resultado sea redondo, conviene revisar que el resto del anclaje del motor esté en buen estado.
- Taller y procedimiento importan: el poliuretano no perdona tanto como la goma un montaje con el motor fuera de posición. Un mal asiento antes del apriete se puede traducir en ruidos y desgaste prematuro del casquillo.
Como alternativa dentro del mercado, normalmente te encuentras entre dos filosofías: soportes de poliuretano más blandos (más confort, menos respuesta) y soportes con configuración más cercana a la goma (menos vibración, pero más “movimiento” del motor bajo par). Esta pieza se coloca en el lado de respuesta firme, y eso es coherente con su dureza y con la finalidad de recuperar tacto.
Veredicto del experto
Si buscas respuesta más directa y notas que tu Focus ST/RS o MazdaSpeed3 “cede” al acelerar —especialmente con recuperaciones y cambios de carga—, este soporte encaja muy bien. El resultado suele ser más estable y consistente, y el coche transmite menos movimiento del motor cuando le exiges. Eso sí: asume que a cambio ganas firmeza y pierdes algo de aislamiento, sobre todo en ralentí. Para mí, el “sí” definitivo llega cuando el resto del conjunto de soportes está sano y el montaje se hace centrando el motor correctamente y apretando con procedimiento adecuado. Si tu objetivo es confort, o tu coche ya vibra por otros motivos, entonces el compromiso del poliuretano 85A puede no ser el ideal.















