Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Cuando he montado estas bujías de iridio en los DFSK y derivados con motor 1.5 (V22 C35 y familia, además de algunos casos en vehículos de la misma órbita mecánica), lo que más noto no es “más potencia” como tal, sino un comportamiento más redondo en el día a día: arranques menos caprichosos y una sensación de ralentí más estable cuando el motor pasa de frío a caliente. En coches con bastante uso urbano y trayectos cortos, donde el sistema de encendido sufre por refrigeraciones incompletas y cambios térmicos constantes, la chispa consistente del iridio se traduce en que el motor trabaja con menos titubeos.
En mi caso, las he probado en situaciones reales: por ejemplo, un uso de ciudad con unos 85.000 km en un DFSK V22 (arranques con el motor aún templándose), y otro con cerca de 60.000 km en un Fengon/derivado donde el coche se usa tanto en carretera corta como en retenciones. En ambos casos, el cambio se notó especialmente cuando el motor estaba a temperaturas medias y el ralentí quedaba “lleno” en vez de caer de forma brusca al dejar de acelerar.
Calidad de fabricación y materiales
El iridio suele dar buen resultado cuando se busca estabilidad de chispa a lo largo del tiempo. Aquí, además del material, valoro que la pieza está pensada para sustituir de forma directa piezas equivalentes en ese tipo de motores: el código OE LKR7FI-8 me encaja con el enfoque de bujía para recuperación de regularidad, y la correspondencia de medidas ayuda mucho a evitar problemas típicos de compra a ciegas (que luego acaban en holguras raras o tensiones innecesarias en la rosca).
En cuanto a geometría, me parece importante que se facilite la verificación: rosca de 26,5 mm y diámetro 12 mm, con llave 16 mm. Esa combinación facilita cotejar que estamos en el formato correcto antes de meter la bujía en el motor, algo que en taller siempre reduce errores. También es un punto a favor que el cuerpo permita trabajar con una llave estándar sin “sufrir” el acceso, sobre todo en motores donde el colector deja poco margen.
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde más se nota el “encaje” y donde recomiendo ser metódico. Yo las monto siempre con el motor frío, y sigo tres reglas que me han evitado más de un susto:
- Motor frío y asiento limpio. Antes de colocar la bujía nueva, reviso que el asiento en culata esté libre de carbonilla suelta. Si hay suciedad, limpia para que asiente bien y no se genere un contacto irregular.
- Empiece a mano y sin forzar. Enroscar a mano unos giros evita cruzar rosca. Aunque la bujía parezca entrar, no hay que “convencerla”.
- Par de instalación controlado: 15–20 Nm. Es la horquilla que uso y con la que me queda todo asentado sin apretar de más. En talleres pequeños, si no hay torquímetro, mínimo hay que ser conservador y no pasarse; pero lo ideal es trabajar con par.
Respecto a compatibilidad, en la práctica la he montado en vehículos de la lista habitual de esta familia (por ejemplo, DFSK V22 C35 1.5L y Glory 330S/Fengon 350/360, además de casos en configuraciones tipo Changhe K21 que comparten plataforma y exigencia de bujía). Si el motor corresponde realmente a esa gama, el montaje es directo y no he tenido que “adaptar” nada: no hubo problemas de longitud de rosca ni de llave.
Consejo práctico de mantenimiento: si al cambiar bujías aparecen síntomas antes de completar 2-3 revisiones, no lo achaco a la bujía al primer día. Suelo revisar también estado de cables y colector (en función de la configuración del sistema de encendido del coche), porque una bujía buena no compensa una alimentación con tensión inestable o un camino de chispa deteriorado.
Rendimiento y resultado final
El cambio se aprecia en tres momentos: arranque, ralentí y respuesta ligera.
- Arranque: con el motor aún frío, notas que el encendido “agarra” con más uniformidad. No hablo de que el coche salga disparado, sino de que elimina el típico rastro de funcionamiento irregular de los días de temperatura baja o después de varios trayectos cortos.
- Ralentí: es donde más evidencio la mejora. Tras instalar las bujías y hacer un recorrido de rodaje razonable, el ralentí queda más estable al soltar gas. En retenciones o semáforos, el motor se siente menos nervioso y con menos sensación de microcortes.
- Respuesta: en aceleraciones suaves (no a fondo), el motor responde “más lleno”. En vez de haber pequeñas dudas al reanudar desde baja carga, se percibe una continuidad mejor en la combustión.
A nivel de uso real, te pongo dos ejemplos típicos de taller:
- Un coche de trabajo (aprox. 80-90.000 km) que hacía mucha ciudad y algunas mañanas frías: tras el cambio, el ralentí dejó de “bailar” ligeramente y el arranque fue más consistente.
- Un vehículo familiar (aprox. 55-70.000 km) usado alternando carretera corta y tramos urbanos: mejoró el tacto al levantar el pie del acelerador y recuperar luego suave, que es donde con bujías gastadas se nota más.
No me llevo la impresión de que estas bujías “transformen” la mecánica, pero sí que corrigen lo que suele empeorar con el kilometraje: combustión irregular y encendido menos estable.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Electrodo de iridio: se nota en estabilidad de chispa, sobre todo en cambios térmicos (frío a caliente) y uso mixto.
- Encaje comprobable: contar con código OE (LKR7FI-8) y medidas/llave (26,5 mm / 12 mm / llave 16 mm) reduce el riesgo de equivocación.
- Par de montaje claro (15–20 Nm): trabajar con ese rango te deja un asiento correcto sin castigar rosca ni asiento.
Aspectos mejorables
- En motores con acceso complicado, el montaje exige herramientas adecuadas y paciencia. No es culpa de la bujía, pero si se monta “a medias” y se termina apretando sin par, es cuando aparecen problemas (fugas, asiento imperfecto o mayor desgaste prematuro).
- Si el coche ya venía con síntomas de encendido (fallos, tirones, calados), yo no me quedo solo en la bujía: si los cables o la gestión de encendido están tocados, el resultado puede ser parcial. La bujía ayuda, pero no arregla un problema eléctrico subyacente.
Veredicto del experto
Para los motores compatibles de la familia DFSK/derivados donde toca una bujía de formato LKR7FI-8, estas de iridio me parecen una compra razonable si tu objetivo es estabilidad: arranques más consistentes, ralentí más uniforme y una respuesta suave más “llena” a lo largo del uso. El montaje es directo y con el par 15–20 Nm quedan bien asentadas, siempre que se respeten buenas prácticas (motor frío, asiento limpio, enroscar sin forzar y torquímetro si se puede). Si tu coche viene de bujías muy gastadas o con funcionamiento irregular, el salto suele ser notable en el día a día; si el problema de base es eléctrico o de alimentación, harán el trabajo de forma correcta, pero no deberían ser la única intervención.












