






La punta del tubo de escape doble silenciador de 2/2.5 pulgadas es un accesorio universal diseñado para renovar la estética del escape de tu coche sin necesidad de modificar el sistema completo. Su construcción de doble pared en acero combina un acabado plateado con detalles en azul térmico, un aspecto que suele buscarse en entusiastas del tuning y personalización.

Este terminal de escape es compatible con la mayoría de turismos que montan tubos de 2 pulgadas (50,8 mm) o 2,5 pulgadas (63,5 mm) de diámetro. La instalación es sencilla: se fija mediante tornillos de presión sobre el tubo original, sin necesidad de soldadura. Eso sí, conviene medir el diámetro de tu escape antes de comprar para asegurar el ajuste correcto.

Fabricada en acero, esta punta doble soporta bien las temperaturas elevadas del escape y la exposición a la humedad y al salitre de la carretera. El color azul no es pintura, sino un temple térmico natural que aparece en la zona más cercana al silenciador, señal de que el material ha sido tratado para soportar calor intenso sin deformarse.

Al ser solo un embellecedor (no modifica el interior del silenciador), el cambio en el sonido es mínimo. Aporta un tono ligeramente más grave en algunos regímenes de marcha, pero no convierte el coche en un vehículo ruidoso. Si buscas un cambio acústico real, necesitarás modificar el silenciador completo.


Es una pieza universal para tubos de escape de 2 o 2,5 pulgadas de diámetro. Debes medir el tubo de tu coche antes de comprar; no todas las salidas de escape tienen el mismo diámetro.
No. Se fija con tornillos de presión sobre el tubo existente. La instalación es mecánica y se hace con herramientas básicas.
El tono azulado es resultado del temple térmico del acero. Con el uso y la acumulación de calor, puede intensificarse ligeramente, pero no se desprende ni se decolora como la pintura convencional.
Al no modificar el sistema de escape ni alterar las emisiones, generalmente no da problemas en la inspección técnica. Sin embargo, las normativas varían según el país; conviene consultar la legislación local.
Aporta un matiz muy sutil, casi imperceptible. No modifica el interior del silenciador, por lo que el cambio acústico es mínimo. Es una pieza principalmente estética.