Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años montando recambios en pit bikes y dirt bikes de entrada y media gama, y os puedo asegurar que el depósito de combustible es una de las piezas que más deterioro sufre en este segmento: golpes de caídas, rayos UV, combustible con etanol que ataca los plásticos de baja calidad y vibraciones constantes. Este tanque estilo KLX110 de Pit Pro Racing está pensado precisamente para cubrir esa necesidad en modelos Kayo, Apollo y BSE que compartan la geometría del tipo KLX110.
En mi caso lo he instalado en dos máquinas distintas: una Kayo de 125 cc que uso para paseos por pistas forestales y una BSE de preparación amateur que rueda en circuito cerrado. Tras varios meses de uso intensivo, mi valoración general es positiva como repuesto funcional de precio ajustado, siempre que se haga bien la verificación previa de compatibilidad.
Calidad de fabricación y materiales
El plástico empleado es un polietileno de densidad media con paredes de grosor razonable. Al pulsarlo con los pulgares no cede de forma alarmante, algo que en depósitos económicos de procedencia dudosa ocurre con demasiada frecuencia. El acabado superficial es correcto: no encontré rebabas en las juntas de inyección ni zonas con falta de material, que son los puntos débiles típicos donde suelen aparecer fugas.
Dicho esto, hay matices. El brillo y la textura no llegan al nivel de un depósito original de Kawasaki para la KLX110, y en la boca de llenado he notado tolerancias algo holgadas con el tapón que venía de serie en una de las máquinas, lo que me obligó a ajustar la junta tórica para evitar derrames al rellenar. No es grave, pero requiere un repaso mínimo. También recomiendo revisar las bridas de anclaje antes del montaje: en mi unidad estaban limpias y sin grietas, pero es una inspección que deberíais hacer siempre en piezas de este tipo.
Un consejo práctico: si vais a guardar la pit bike a la intemperie, aplicad un protector UV sobre el plástico, porque estos materiales terminan volviéndose quebradizos con el sol, sobre todo en verano en el sur de España.
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde hay que ser meticuloso. Antes de desmontar el depósito original, dediqué quince minutos a comparar tres aspectos críticos con la pieza nueva:
Forma general y zonas de roce con el chasis y la culata, para descartar contactos con el motor caliente.
Puntos de fijación en goma y en el tubo del sillín, cuya separación debe coincidir casi al milímetro.
Posición de la salida de combustible y del paso del grifo, fundamental para que la manguera llegue al carburador sin quedarse tensa ni hacer curvas cerradas.
En la Kayo el encaje fue directo: colocación, apriete de las gomas de anclaje y conexión de la manguera en menos de una hora con herramientas básicas (llaves Allen y destornillador de estrella). En la BSE tuve que trabajar un poco más, porque el paso de manguera quedó un centímetro más corto de lo ideal, así que sustituí el tramo por una tubería de combustible reforzada de mayor longitud y abracé ambas uniones. Mi recomendación es tener abrazaderas nuevas y manguera de repuesto a mano, ya que las de origen suelen estar endurecidas y las juntas viejas son la causa número uno de fugas tras cambiar el depósito.
El proceso debe hacerse siempre con la moto apagada, el depósito vacío y, en la medida de lo posible, el carburador enfriándose después de rodar. Tras el montaje, hice siempre una prueba de estanqueidad: llenado completo, moto al ralentí diez minutos y revisión de todas las uniones con un trapo seco.
Rendimiento y resultado final
Una vez instalado, el comportamiento es el esperado en un repuesto plástico de esta gama. Sin fugas en ninguno de los dos vehículos después de meses de uso, sin holguras en los anclajes ni microfisuras en las zonas de apoyo contra el chasis. El peso es inferior al de un depósito metálico equivalente, algo que se agradece en una pit bike donde cada kilo cuenta para el manejo.
Un punto a tener en cuenta: la capacidad exacta no viene especificada, así que la he estimado de forma práctica. En la Kayo me da autonomía cómoda para sesiones largas de pista forestal, y en circuito permite una manga completa sin repostar. No ha habido problemas de alimentación de combustible al carburador, ni estrangulamientos de caudal en el grifo, siempre que el filtro interior y la manguera estén limpios.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Encaje correcto en modelos compatibles tipo KLX110 (Kayo, Apollo, BSE) con verificación previa.
Plástico resistente a impactos ligeros y a la vibración, sin rebabas de fábrica.
Precio contenido frente a depósitos originales o de desguace, que cada vez escasean más.
Ligereza, ideal para uso deportivo y de ocio.
Mejorable:
No incluir grifo, manguitos ni tapón confirmados obliga a reutilizar los del depósito antiguo o a comprarlos aparte.
La ausencia de datos de capacidad y dimensiones complica la compra a distancia; hay que medir con calibre antes de pedirla.
Tolerancia algo holgada en la boca de llenado con algunos tapones originales.
El acabado superficial queda por debajo del estándar de fábrica en brillo y textura.
Veredicto del experto
Como mecánico con experiencia en este tipo de máquinas, veo en este depósito una opción solvente para devolver a la vida una pit bike cuyo tanque original está agrietado o deformado, o para completar una restauración sin gastar de más. No es una pieza de competición, ni pretende serlo, pero cumple con dignidad su función en uso recreativo y de circuito amateur.
Mi nota honesta sería un 8 sobre 10 dentro de su categoría de recambio económico, penalizando principalmente la falta de información de medidas y de accesorios incluidos. Compradlo solo después de comparar la pieza vieja foto en mano, y preparad manguera y abrazaderas nuevas para el montaje. Con esas precauciones, es un repuesto que cumple sobradamente y que recomendaría sin reticencias a quien prepare una pit bike para ocio o iniciación al dirt.














