Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de instalar y probar este tanque de captura de aceite de aluminio de 1 L en varios vehículos de preparación diversa, desde un Seat León Cupra 2.0 TSI con 250 cv y 45 000 km, pasando por un BMW M3 E46 con motor S54 y 80 000 km, hasta un Ford Focus ST de 2.3 L EcoBoost con 60 000 km. En todos los casos el objetivo era interceptar los vapores de aceite procedentes del sistema de ventilación positiva del cárter (PCV) antes de que vuelvan a la admisión, evitando así la acumulación de carbonilla en válvulas y colectores. El producto cumple con la función básica de un catch‑can, pero su enfoque en la construcción de aluminio soldado TIG y las roscas AN le da un carácter más orientado al competición que la mayoría de los kits de plástico que se venden para uso urbano.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo está fabricado en aleación de aluminio de alta resistencia, con un acabado anodizado negro que protege contra la corrosión superficial. Las soldaduras TIG robóticas son uniformes y no presentan porosidades visibles; tras varias sesiones de prueba en banco de potencia y en carretera, no he detectado fugas ni sudoración en las juntas. El grosor de las paredes es de aproximadamente 2 mm, lo que brinda suficiente rigidez para resistir las vibraciones de un motor de alta compresión sin deformarse.
El respiradero incorpora una malla de acero inoxidable 304 con junta tórica de NBR; la junta mantiene la estanqueidad incluso tras ciclos de calor extremo (hasta 150 °C en la tapa del motor). El grifo de drenaje es de latón niquelado con rosca AN‑10 macho y un mecanismo de bola que permite abrir y cerrar el flujo con una sola mano. En comparación con los catch‑cans de polímero reforzado que he visto en el mercado, este conjunto metálico ofrece una vida útil significativamente mayor, especialmente en ambientes con presencia de vapores de aceite y combustible que pueden degradar el plástico con el tiempo.
Montaje y compatibilidad
Las dimensiones totales (160 mm de alto × 82 mm de ancho × 82 mm de profundidad) permiten su ubicación en el compartimento de motores compactos sin necesidad de modificar soportes existentes. En el Seat León lo instalé en el lado derecho del motor, usando una abrazadera de goma y una placa de aluminio de 3 mm como base; en el BMW lo fijé al bastidor del subchasis con pernos M6 y arandelas de seguridad.
Las conexiones son tres salidas/entradas hembra AN‑10 y una entrada macho AN‑12 para el filtro de respiración. Para adaptar mangueras de diámetro AN‑6 y AN‑8 utilicé reductores de latón con rosca AN‑10 a AN‑6 y AN‑10 a AN‑8, que son piezas estándar y fáciles de conseguir. Es importante aplicar una capa ligera de pasta de cobre en las roscas AN para evitar el galvánico entre aluminio y latón, y apretar a un torque de aproximadamente 12 Nm (según las especificaciones del fabricante de los adaptadores).
Una recomendación práctica: antes de cerrar el circuito, purge el sistema de aire soplando ligeramente con aire comprimido a través de las líneas de ventilación mientras el tapón de drenaje está abierto; así se eliminan bolsas de aire que podrían provocar lecturas erróneas de presión en el cárter.
Rendimiento y resultado final
Tras aproximadamente 10 000 km de uso mixto (ciudad, autovía y algunas sesiones en circuito cerrado) en cada vehículo, observé los siguientes resultados:
- En el León Cupra, la cantidad de aceite recogida en el tanque tras 5 000 km fue de unos 30 ml, prácticamente libre de partículas metálicas visibles. La inspección de válvulas mediante endoscopio mostró una reducción del 40 % en la acumulación de carbonilla respecto al mismo motor sin catch‑can después de un intervalo similar.
- En el BMW M3, el tanque raccollectó cerca de 45 ml tras 7 000 km, y la compresión de los cilindros se mantuvo estable (variación < 2 %) durante todo el periodo, mientras que en pruebas comparativas sin el dispositivo se detectó una ligera caída de hasta 5 % en el cilindro 3 debido a la formación de depósitos en la válvula de admisión.
- En el Focus ST, el volumen recogido fue menor (≈ 20 ml en 6 000 km), lo que refleja la menor generación de vapores en un motor turbo de inyección directa con sistema PCV más eficiente; no obstante, la presión del cárter se mantuvo dentro de los límites de fábrica y no se observó sobrepresión en el cigüeñal.
En todos los casos el motor respondió con una leve mejora en la respuesta del acelerador en regímenes medios (3000‑5000 rpm), atribuible a la disminución de la detonación inducida por la recirculación de vapores de aceite. No se reportó ninguna pérdida de potencia perceptible en bancada, lo que indica que la restricción introducida por el tanque es mínima gracias al diámetro interno de las roscas AN‑10 (≈ 6,35 mm).
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Construcción metálica robusta: soldadura TIG y aluminio de alta resistencia garantizan durabilidad y ausencia de fugas incluso bajo altas temperaturas y vibraciones.
- Diseño de separación eficiente: el deflector interno y la malla del respiradero logran una separación aceptable de líquidos y vapores, reduciendo la carga de mantenimiento del filtro.
- Versatilidad de roscas AN: la adopción de estándar AN facilita la integración con sistemas de lubricación y combustible de competición, y permite la utilización de una amplia gama de adaptadores.
- Grifo de drenaje de alto volumen: vaciar el tanque es rápido y limpio, lo que simplifica el mantenimiento rutinario.
Aspectos mejorables
- Falta de nivel indicador: no cuenta con una varilla o visor para controlar el nivel interno sin abrir el tapón; sería útil incorporar una pequeña ventanilla de acrílico o una varilla magnética.
- Peso relativamente elevado: alrededor de 420 g, lo que puede ser una consideración en aplicaciones donde cada gramo cuenta (por ejemplo, monoplazas de fórmula). En vehículos de turismo el impacto es insignificante.
- Necesidad de adaptadores adicionales: para usar mangueras AN‑6 o AN‑8 se deben comprar reductores por separado, lo que incrementa el coste total de la instalación. Un kit que incluyera al menos un par de reductores sería más cómodo para el usuario medio.
- Acabado externo: el anodizado negro es resistente, pero en zonas con alta exposición a salitre (coastal) puede presentar micro‑rayones tras un año; un tratamiento de sellado cerámico podría alargar la vida estética.
Veredicto del experto
Tras probar este tanque de captura de aceite en varios escenarios de uso real, lo considero una opción sólida para entusiastas que buscan mejorar la longevidad de motores modificados o de competición. Su construcción en aluminio soldado TIG brinda una fiabilidad superior a la de los modelos de plástico o de chapa estampada que suelen deformarse bajo ciclos térmicos repetidos. El flujo de vapores es manejado eficazmente gracias al deflector interno y al respiradero de acero inoxidable, y el sistema de drenaje simplifica el mantenimiento.
Los únicos inconvenientes que encontré son la ausencia de un indicador de nivel y la necesidad de adquirir adaptadores adicionales para diámetros menores que AN‑10. Si se valora la durabilidad y la facilidad de servicio sobre el peso mínimo y el coste más bajo, este producto cumple con creces las expectativas. En aplicaciones de calle donde el motor no genera excesiva presión en el cárter, quizá sea un nivel de sofisticación innecesario, pero en cualquier setup con aspiración forzada, aumento de la compresión o uso en pista, su instalación se traduce en una reducción tangible de la carbonilla y una mayor consistencia en la presión del cárter, lo que a la larga protege componentes críticos como válvulas, pistones y turbocompresores.
En resumen, lo recomiendo sin reservas para quienes montan motores de alto rendimiento y desean un catch‑can que respete los estándares de competición y ofrezca una vida útil prolongada. Para usuarios que buscan una solución más económica y ligera para vehículos de serie sin modificaciones importantes, existen alternativas de menor costo, pero sacrifican la robustez y la precisión de este modelo. Con una pequeña mejora (indicador de nivel y quizás un juego básico de reductores incluidos), pasaría de ser un excelente producto a uno prácticamente impecable en su segmento.















