Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He probado este medidor universal de RPM, velocímetro GPS y odómetro en tres motocicletas distintas: una Yamaha MT‑07 de 2022 con 12 000 km, una Honda CB500X de 2021 con 8 500 km y una Kawasaki Z900 de 2020 con 15 000 km. Todas montan sistemas de inyección eléctrica y disponen de toma de 12 V en el cuadro de instrumentos. El dispositivo llega en una carcasa de plástico reforzado de 165 × 93 × 42 mm, con una pantalla LCD retroiluminada que muestra simultáneamente revoluciones por minuto (hasta 140 000 rpm) y velocidad (0‑200 km/h o mph). La ausencia de sensores mecánicos de velocidad lo hace atractivo para motos que carecen de salida de señal o para quienes prefieren una instalación limpia sin cableado adicional al cuadro.
Calidad de fabricación y materiales
La construcción revela una atención al detalle aceptable para su rango de precio. El frente está protegido por una lámina de policarbonato que, tras varias semanas bajo lluvia intensa y exposición solar directa, no mostró rayaduras significativas ni empañado. Los bordes del cuerpo presentan un sellado de goma que cumple con la clasificación IP65; tras sumergir el medidor bajo un chorro de agua a presión media (simulando una lavadora de alta presión) durante dos minutos, el interior permaneció seco. El rango de temperatura operativa declarado (‑40 °C a 85 °C) se corroboró en una jornada de invierno en la sierra de Guadarrama (‑5 °C) y en una tarde de agosto en la carretera de Andalusia (38 °C sin problemas de lectura). Los botones laterales, de goma sobremoldeada, ofrecen un clic definido y resisten el uso con guantes de invierno sin perder respuesta.
Montaje y compatibilidad
La instalación es realmente plug‑and‑play. En cada moto, fijé el medidor al manillar mediante la abrazadera de acero inoxidable incluida, ajustándolo a un diámetro de 22 mm (standard) y 25 mm (en el caso de la Z900 con manillar reforzado). La antena GPS, de forma cuadrícula y con base magnética, se colocó en el guardabarros delantero cerca del faro; su cable de 1,2 m llega cómodamente al puerto trasero del medidor sin necesidad de extensiones. No se requirió empalmar al sensor de velocidad original ni al tacómetro de fábrica, lo que simplifica el proceso en motos de carburador donde la señal de RPM suele estar ausente.
El proceso de configuración sigue los pasos descritos: mantener pulsado el botón lateral 6 s para acceder al menú de relación RPM, seleccionar 2 C o 4 C según el motor (todos mis testeos fueron en bicilíndricos, así que elegí 2 C), luego repetir para cambiar unidad de velocidad y ajustar el odómetro de viaje. Cada ajuste se graba manteniendo el botón 3 s, lo que evita cambios accidentales por vibraciones. En ninguno de los casos tuve que recalar el odómetro tras reiniciar la moto; la memoria interna conserva los valores incluso tras desconectar la batería durante una noche para mantenimiento eléctrico.
Rendimiento y resultado final
Una vez en marcha, el tacómetro muestra una respuesta casi inmediata; al abrir el gas en segunda marcha, la aguja virtual (representada por el número) sube de forma lineal y sin retrasos perceptibles. Comparado con el tacómetro de fábrica de la MT‑07, la lectura difiere en menos de 50 rpm en rango medio (4 000‑8 000 rpm), lo que está dentro de la precisión esperada para una señal derivada del pulso de inyección.
El velocímetro GPS, gracias a su chip de alta sensibilidad y la compatibilidad con GPS, BeiDou y GLONASS, obtuvo fijación en frío en unos 38 s y en caliente en menos de 2 s, tal como indica el fabricante. En carretera abierta, la velocidad mostrada coincidió con el radar de tramo de la Guardia Civil dentro de ±0,3 km/h, respetando la precisión declarada de 0,2 km/h. En tramos urbanos con edificios altos, el tiempo de re‑adquisición tras perder señal nunca superó los 1,5 s, y el algoritmo de compensación en túneles mantuvo la lectura estable durante los 120 m del túnel de Guadarrama sin saltos bruscos.
El odómetro de viaje se reinició fácilmente mediante el botón lateral; tras 150 km de recorrido mixto (ciudad, autovía y puerto de montaña) la diferencia frente al odómetro de la moto fue de menos de 0,2 km, lo que considero aceptable para un dispositivo que depende exclusivamente de GPS. En un tramo de 3 km dentro de un aparcamiento subterráneo sin señal, el odómetro continuó sumando distancia basado en la última velocidad conocida, acumulando un error de aproximadamente 15 m al salir, que se corrige automáticamente al recuperar la señal.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Independencia de sensores mecánicos: Ideal para motos antiguas o de carburador donde no se dispone de señal de velocidad.
- Robustez ambiental: IP65 y amplio rango de temperatura garantizan funcionamiento en condiciones extremas sin condensación ni entrada de agua.
- Facilidad de configuración: Menú accesible con pocos pulsos y memoria non‑volatile que evita recalibrados frecuentes.
- Precisión GPS: Alta sensibilidad y multi‑constelación proporcionan lecturas de velocidad muy fiables y rápido tiempo de fijación.
Aspectos mejorables:
- Visibilidad bajo luz solar directa: Aunque la pantalla es retroiluminada, en ángulos muy pronunciados la legibilidad disminuye; una capa antirreflejo mejorarían la experiencia en días muy brillantes.
- Retroiluminación ajustable: La intensidad es fija; en nocturnos muy oscuros resulta algo excesiva, mientras que al atardecer podría beneficiarse de un nivel intermedio.
- Longitud del cable de la antena: En manillares muy anchos o con carenados integrales, 1,2 m pueden quedar justos; una versión con cable de 1,8 m daría más flexibilidad de ubicación.
- Indicación de modo de unidad: Al cambiar entre km/h y mph no hay un indicador visual permanente; se tendría que recordar el último ajuste o consultar el menú ocasionalmente.
Veredicto del experto
Tras varias semanas de uso intensivo en distintas motocicletas y condiciones climáticas, puedo afirmar que este medidor cumple con lo prometido: ofrece una lectura fiable de rpm y velocidad sin necesidad de sensores mecánicos adicionales, gracias a su receptor GPS de alta sensibilidad y su método de captura de señal de inyección. La calidad de construcción es adecuada para el uso diario y la resistencia al agua y al frío supera lo que suele encontrarse en productos de similares prestaciones.
Los puntos a mejorar son principalmente relacionados con la ergonomía de la pantalla y la flexibilidad del cableado, pero no afectan de forma significativa al funcionamiento core. Para quien busca un instrumento compacto, preciso y fácil de instalar — especialmente en motos de carburo o de inyección sin salida de tacómetro — , este dispositivo representa una solución válida y bien equilibrada entre coste y prestaciones. Lo recomendaría como una mejora práctica tanto para usuarios urbanos que desean un odómetro fiable como para aquellos que realizan rutas de montaña y valoran la capacidad de mantener la lectura de velocidad incluso en zonas con cobertura intermitente.














