Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado este catback CEES para McLaren 720S 4.0 en dos unidades distintas: un coupé de 2017 con algo más de 42.000 km, usado sobre todo en carretera de montaña, y un Spider de 2019 con unos 26.000 km que hace tandas puntuales en circuito. En ambos casos buscaba lo mismo: recuperar el sonido real del V8 biturbo M840T sin renunciar a poder circular por ciudad sin que el coche se vuelva insoportable a las siete de la mañana.
Se trata de un sistema catback con válvula electrónica y mando independiente, es decir, sustituye el tramo posterior al catalizador manteniendo la ubicación original de los sensores de escape. Ese detalle es importante y lo desarrollo más adelante, porque marca la diferencia frente a quien se lanza directamente a un downpipe sin catalizar. Es una solución pensada para propietarios que quieren control acústico real, no para quien busque simplemente el máximo volumen posible.
Calidad de fabricación y materiales
El conjunto está construido íntegramente en acero inoxidable T304, con soldadura TIG manual. Al inspeccionarlo con linterna antes de montarlo me fijé en tres cosas que suelo revisar siempre: penetración del cordón, uniformidad del cordón alrededor de las uniones y acabado interior de los codos. Las soldaduras son limpias, sin poros visibles ni salpicaduras, y los cordones mantienen grosor constante en las zonas críticas, que son las uniones a la brida y los soportes de las válvulas.
La tubería es de tipo mandril curvado, sin arrugas internas en los radios cerrados, algo que sí aparece en sistemas económicos y que penaliza el flujo. El pulido exterior es correcto aunque no llega al espejo de los sistemas alemanes de gama alta; tampoco es un problema funcional, porque bajo el difusor apenas se ve. El peso es contenido para ser acero inoxidable, aunque evidentemente no compite con las versiones en titanio de grado 5 que ofrecen algunos fabricantes: ahí se paga otra cosa.
Un punto que valoro mucho: la posibilidad de conservar el control de válvulas original del coche mediante soportes específicos, además del mando a distancia propio. Eso permite integrar el escape en la lógica de conducción del 720S sin depender exclusivamente de un pulsador adicional.
Montaje y compatibilidad
La instalación es 100 % atornillada y reversible, así que el coche puede volver a estado de serie en cualquier momento sin cortes ni soldaduras. En el coupé tardamos unas cuatro horas con elevador, tiempo razonable teniendo en cuenta el desmontaje del difusor trasero y de los carenados inferiores.
Compatibilidad: la ficha apunta a 2017-2019, y en ambos coches las bridas coincidieron sin necesidad de forzar nada. Aun así, mi consejo es enviar el número de bastidor al vendedor antes de cerrar el pedido; hay diferencias sutiles entre series y merece la pena confirmarlas por escrito.
Consejos prácticos que aplico siempre en este tipo de montajes:
Sustituir juntas y tornillería vieja por nueva, aunque parezcan aceptables.
Aplicar pasta antiagarrotamiento en los espárragos expuestos a calor cíclico.
Comprobar holguras entre la tubería y el difusor antes de apretar en par, moviendo el escape a mano.
Repasar el par de las abrazaderas tras dos o tres ciclos térmicos completos.
En el Spider detecté un leve contacto del tramo izquierdo con el carenado, resuelto girando ligeramente la abrazadera antes del apriete final. Es habitual en escapes de este diámetro y no debería interpretarse como un defecto de fabricación.
Rendimiento y resultado final
Con las válvulas cerradas el comportamiento es civilizado: no hay retumbes molestos a régimen de crucero, que es el fallo clásico de muchos sistemas genéricos a partir de 2.000 rpm. Con las válvulas abiertas el cambio es notable: el V8 gana un tono más agudo y metálico, con un matiz de turbina mucho más presente al soltar gas.
En prestaciones puras, un catback por sí solo no transforma el coche. Los fabricantes que comercializan sistemas equivalentes hablan de ganancias del orden del 5 al 10 % cuando se combina catback y downpipe de alto flujo, pero esa cifra corresponde al conjunto completo, no al tramo trasero aislado. Lo que sí percibí fue una respuesta algo más inmediata al pisar a fondo desde medio régimen, coherente con la reducción de contrapresión.
Detalle técnico relevante: al no intervenir en la zona de catalizadores, no aparece testigo de avería en el cuadro. Si más adelante se añade un downpipe sin catalizar, entonces sí conviene prever un módulo que gestione el código de fallo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Construcción en T304 con soldadura TIG consistente y curvado por mandril.
Control de válvulas versátil: mando propio y opción de mantener la gestión original.
Instalación reversible, sin modificaciones permanentes en el vehículo.
Comportamiento acústico equilibrado en modo cerrado.
A mejorar:
El acabado exterior no está al nivel de los sistemas europeos de gama alta, y eso también se refleja en el precio.
Los plazos dependen del stock: si no hay unidad disponible, la producción puede alargarse varias semanas.
Los precios no incluyen aranceles ni impuestos de importación, un coste que conviene calcular antes de comprar.
He visto plazos de garantía distintos según el listado del vendedor, así que pide siempre la cobertura por escrito.
Antes de pasar la ITV, verifica la documentación de homologación: un escape no homologado puede generar complicaciones administrativas.
Veredicto del experto
Es un catback bien resuelto para quien quiere controlar el sonido del 720S con inversión contenida y sin comprometer la reversibilidad del coche. No aspira a la perfección de acabado de las marcas premium europeas ni al ahorro de peso del titanio, pero cumple en lo esencial: encaja, suena bien cuando se le pide y desaparece cuando no interesa. Si buscas un sistema para uso mixto calle y circuito ocasional, entra en la lista corta. Si tu prioridad es la excelencia estética bajo el difusor o el mínimo peso absoluto, mira opciones en titanio.










