Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Este silenciador universal entra en esa categoría de recambios que todo taller de motos tiene siempre a mano: escapes pensados para sustituir un original oxidado, abollado o simplemente para darle un aire más deportivo a la moto sin invertir en un sistema completo de marca. Lo he probado montado en tres escenarios distintos: una Honda CBR125R de 2010 con unos 45.000 km, una Kawasaki Z750 a la que le tocaba pasar la ITV con el escape original perforado, y un scooter chino con motor GY6 de 150 cc usado a diario en reparto urbano. En los tres casos el resultado fue satisfactorio, aunque con matices que conviene conocer antes de comprar.
Lo primero que hay que tener claro es que hablamos de un producto universal: no viene homologado por modelo, sino que ofrece una entrada de 38 a 51 mm y una batería de abrazaderas y reductores que permiten acoplarse a colectores muy diferentes. Eso lo convierte en un comodín útil para talleres, pero exige al comprador algo de método: medir bien, montar con cabeza y asumir que, según la moto, habrá que hacer alguna adaptación menor.










