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Sensor de sobrealimentación SKULA Rover 2.0 y 2.2

Sensor de sobrealimentación SKULA Rover 2.0 y 2.2
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Última actualización: 2026-07-26T01:52:31.798Z

Descripción

Sensor de sobrealimentación SKULA para Rover 2.0 2.2: qué hace y cuándo lo necesitas

El Sensor de sobrealimentación SKULA para Rover 2.0 2.2 es un sensor de presión de refuerzo (tipo MAP/boost) que envía a la ECU la lectura de la presión del aire de admisión. Esa señal influye en la mezcla aire-combustible y en cómo responde el motor bajo carga.
Sensor de presión de refuerzo para Rover

Si tu Rover presenta tirones al acelerar, consumo superior al habitual o fallos de ralentí, este componente puede estar fallando y conviene revisarlo.

Compatibilidad: verifica la referencia antes de comprar

La compatibilidad depende del código exacto del vehículo. Este sensor se indica como compatible con referencias: LR075167, LR038762, LR022157 y C2G2675.
Antes de la instalación, confirma que alguna de estas referencias coincide con la del sensor original.

Vista frontal del sensor

Instalación y cuidados para un uso fiable

La instalación suele requerir conocimientos básicos de mecánica automotriz y se ubica generalmente en el conducto de admisión o cerca del turbocompresor. Si no tienes experiencia, lo más seguro es que lo realice un profesional.
Para el montaje, normalmente se usan herramientas básicas (por ejemplo, llaves TORX y destornilladores) y puede ser necesario acceder con una llave de vaso. La junta tórica o elementos de estanqueidad pueden depender del paquete: verifica el contenido antes de montar.

Con un mantenimiento normal, este tipo de sensor suele durar aproximadamente entre 80.000 y 150.000 km, aunque contaminación del aceite o fallos eléctricos pueden acortar su vida. Sustituirlo a tiempo ayuda a recuperar una lectura correcta de boost y a mantener el comportamiento esperado del motor.

El Sensor de sobrealimentación SKULA para Rover 2.0 2.2 se orienta a restaurar el funcionamiento del sistema de admisión turbo cuando la señal de presión está fuera de rango.

Preguntas Frecuentes

¿Este sensor sirve para cualquier Rover 2.0 o 2.2?

No. La compatibilidad depende de la referencia del sensor original. Comprueba que coincida con LR075167, LR038762, LR022157 o C2G2675.

¿Dónde se monta normalmente?

Se coloca, por lo general, en el conducto de admisión o cerca del turbocompresor, según la configuración del motor.

¿Qué herramientas se suelen necesitar para instalarlo?

Suelen ser herramientas básicas, como llaves TORX y destornilladores, y a veces una llave de vaso para acceder.

¿Viene con junta incluida?

Depende del vendedor y de la versión del repuesto. Revisa qué incluye el paquete antes de la instalación.

¿Qué pasa si el sensor está defectuoso?

Puede provocar pérdida de potencia, aceleración irregular, consumo elevado o problemas de ralentí. No es recomendable conducir con una lectura incorrecta.

Visto en: Herramientas , Instrumentos de Medición y Análisis

Análisis de Experto

Experto verificado
Laura Sánchez Villanueva
Laura Sánchez Villanueva Especialista en accesorios Maxton Design y Rieger para personalización estética de vehículos. Publicado: 15 de julio de 2026

Análisis general del producto

En los Rover 2.0 y 2.2 turbo en los que me ha tocado meter mano, el problema casi nunca es “solo” mecánico: cuando el sensor de presión de refuerzo (MAP/boost) empieza a dar lecturas fuera de rango, la ECU ajusta mezcla y momentos de corrección y el coche se vuelve caprichoso. Este tipo de sensor suele ser el punto de partida cuando aparecen tirones al acelerar, respuesta irregular en carga o síntomas de funcionamiento extraño en ralentí, especialmente si antes ya revisaste elementos típicos (fugas de admisión, caudalímetro/MAF si aplica, mangueras, intercooler y estado del turbo).

Lo que busco en un sensor de este estilo, instalado y probado, no es que “parezca nuevo”, sino que la ECU recupere una lectura estable de la presión real en admisión. En cuanto la señal vuelve a ser coherente, el motor recupera progresividad y suele desaparecer esa sensación de “voy bien hasta que pido carga y entonces duda”.

Calidad de fabricación y materiales

En este rango de recambios, lo más determinante para mí no es el “aspecto” del plástico o el acabado exterior, sino dos cosas: consistencia en la carcasa y fiabilidad de la conexión eléctrica.

Durante las instalaciones, me fijo en que el cuerpo del sensor cierre bien contra el conducto de admisión (o contra su punto de montaje), sin holguras raras. También reviso que la zona donde entra la junta tórica (si la lleva) no presente rebabas o aristas que puedan dañar el sellado al comprimir. Si el sellado no acompaña, aunque el sensor sea correcto, acaban apareciendo lecturas erráticas por microfugas de presión o por entradas de aire no contabilizadas.

Respecto a materiales, en sensores MAP/boost para motores turbo el objetivo es que el conjunto tolere vibración, temperatura y humedad/condensaciones del compartimento de motor. Cuando el repuesto viene bien terminado, no he visto problemas de “tacto” eléctrico endeble ni de holguras en el conector. Si notas que el conector queda flojo o con juego, mala señal: ese detalle a menudo explica fallos intermitentes.

Montaje y compatibilidad

Aquí es donde más cuidado hay que tener: en Rover, con este tipo de sensores, la compatibilidad real manda. Yo no me fío de “sirve para 2.0/2.2 en general”; me aseguro de que la referencia del repuesto coincide con la del original o con la que corresponda al código exacto del vehículo.

En montaje, la ubicación suele ser lógica: en el conducto de admisión o cerca del turbocompresor, según la arquitectura del motor. El acceso, en muchos casos, no es complicado, pero sí puede requerir una llave de vaso o mover algún tubo para ganar ángulo de entrada.

Consejos prácticos que me han evitado disgustos:

  • Desmonta con el motor frío y con cuidado de no dañar conectores; un tirón a destiempo termina en falso contacto.
  • Revisa la estanqueidad: si el conjunto trae junta tórica o elementos de sellado, colócalos tal cual y sin “inventar” otra solución. Si no hay junta en el paquete y el original la llevaba, hay que conseguir la correcta antes de montar.
  • Limpia la zona de asiento antes de colocar el sensor. Un poco de suciedad en el apoyo puede impedir el asentamiento uniforme.
  • Si el sensor va roscado o fijado con tornillería, no lo “aprietes a ciegas” de más: el objetivo es que asiente y selle, no deformar alojamiento.

He instalado este tipo de pieza en un Rover 2.2 con aproximadamente 110.000 km, donde el cliente notaba tirones al pisar y un ralentí que a veces se desacompasaba. El montaje fue directo, pero el punto clave fue asegurar el sellado y que el conector quedara perfectamente encajado. Tras la sustitución, el cambio se notó de inmediato en la suavidad al pedir carga.

Rendimiento y resultado final

Cuando el sensor viejo está fuera de rango, el coche suele sufrir dos efectos: mezcla no del todo coherente y correcciones de la ECU que “persiguen” la realidad. Tras montar un sensor que lee correctamente:

  • la respuesta al acelerador mejora en transiciones (desde carga baja hacia carga media),
  • disminuyen los tirones,
  • y el motor vuelve a tener un ralentí más estable, sobre todo si antes la ECU estaba compensando lecturas incorrectas.

En otro caso que me ocurrió con un Rover 2.0 alrededor de 90.000-100.000 km, el conductor describía “se me acelera a ratos” y consumos algo por encima de lo habitual. Tras montar el sensor, la mejora llegó de forma progresiva: primero en conducción normal (menos duda), y después en estabilidad del ralentí una vez que el sistema ajustó. No fue magia: si existía una fuga mínima en manguera o una abrazadera mal asentada, el síntoma reaparecería tarde o temprano. Por eso siempre lo comparo con una lista de comprobación básica: sensor puede fallar, pero el aire que “escapa” también.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Funcionalmente, este tipo de sensor es justo el componente que necesito cuando la presión de refuerzo no está siendo interpretada correctamente por la ECU.
  • El enfoque por referencias (en lugar de “válido para muchos”), cuando se hace bien, reduce errores de compatibilidad y evita compras a ciegas.
  • En montaje, suele ser una intervención razonable en tiempo, siempre que el acceso sea decente y se respete el sellado.

Aspectos mejorables (desde el punto de vista de instalación):

  • Aunque el cambio sea “tornillo y conector”, lo que marca el éxito es la calidad del sellado y la limpieza del asiento. Si el paquete no incluye juntas o si se reutiliza una junta deformada, es donde aparecen los fallos prematuros.
  • La duración típica que he visto en sensores similares está en rangos del orden de 80.000 a 150.000 km, pero acortar esa vida suele venir por contaminación (aceites/impurezas en el entorno), vibración excesiva por un soporte fatigado o problemas eléctricos. Ahí, antes de culpar siempre al sensor, toca revisar el conjunto de admisión.

Como alternativa genérica dentro del mercado, yo suelo comparar tres cosas: que el sensor tenga buena reputación por durabilidad, que el conector encaje sin juego y que el repuesto ofrezca garantías de compatibilidad por referencia. Hay sensores más baratos que funcionan un tiempo… pero cuando empiezan a fallar, a veces el diagnóstico cuesta más que el ahorro inicial.

Veredicto del experto

Para Rover 2.0/2.2, este sensor de presión de refuerzo es una compra con sentido si los síntomas encajan y la compatibilidad por referencia está bien verificada. En mis instalaciones, cuando se monta con buen sellado, con el conector bien asentado y se revisan fugas básicas del circuito de admisión, el resultado suele ser un comportamiento más lineal y estable bajo carga, además de una mejoría apreciable en la respuesta al acelerar.

Mi recomendación final: trátalo como un recambio “de precisión”. No por caro o por delicado, sino porque una lectura correcta de presión es lo que permite a la ECU afinar mezcla y correcciones. Si lo montas y el coche sigue igual, normalmente el fallo no era solo el sensor: toca inspeccionar mangueras, uniones y posibles entradas de aire, porque el boost no perdona.

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