






El sensor de presión de escape A0071534328 es un componente de repuesto diseñado para monitorizar y regular la presión dentro del sistema de escape de vehículos Mercedes-Benz. Al proporcionar lecturas precisas de contrapresión, contribuye a optimizar el rendimiento del motor, mejorar la eficiencia del combustible y reducir las emisiones contaminantes.

Este sensor es compatible con una amplia gama de modelos, incluyendo las series W166, W169, W203, W204, W211, W221, W245, W251, X164 y W639. También responde a los números de pieza OE: 68013186AA, 004 153 14 28, 004 153 98 28, 006 153 60 28, 007 153 28, 009 153 50 28 y 0906274, lo que facilita su identificación como reemplazo directo del sensor E-GR original.


El sensor está fabricado en metal y plástico, materiales que combinan resistencia a las altas temperaturas del escape con un peso ligero. Su diseño permite un montaje sin adaptaciones, ya que replica las dimensiones y conexiones eléctricas del componente original. No obstante, se recomienda que la instalación sea realizada por un profesional cualificado para garantizar un sellado correcto y el funcionamiento adecuado del sistema de gestión del motor.

Un sensor de presión de escape en mal estado puede provocar encendidos irregulares, aumento del consumo de combustible o la aparición de testigos en el cuadro de instrumentos. Si tu Mercedes-Benz presenta estos síntomas y el código de diagnóstico apunta al circuito de presión de escape, revisar este componente suele ser el primer paso.

Mide la contrapresión en el sistema de escape y envía esa información a la centralita del motor para ajustar la inyección de combustible y la recirculación de gases.
Este sensor cubre los modelos W166, W169, W203, W204, W211, W221, W245, W251, X164 y W639. Verifica el número de pieza OE de tu vehículo antes de comprar.
Aunque el conector es de encaje directo, se recomienda la instalación profesional para asegurar una conexión hermética y evitar errores de diagnóstico.
La carcasa combina metal y plástico, diseñados para soportar las temperaturas y vibraciones del sistema de escape.
Encendidos irregulares, mayor consumo de combustible, pérdida de potencia o la activación de testigos en el cuadro de mandos.