





El Sensor de oxígeno con sonda Lambda superior para coche mide la cantidad de oxígeno presente en los gases de escape y envía esa información a la unidad de control del motor. Con estos datos el sistema ajusta la mezcla aire‑combustible para lograr una combustión más eficiente, reducir el consumo de combustible y limitar las emisiones contaminantes. Este accesorio de medición de O2 está diseñado para ofrecer una señal estable y precisa, lo que ayuda a mantener el rendimiento óptimo del motor en condiciones cotidianas de ciudad y carretera.
Este sensor es compatible con los siguientes modelos:
La sonda lambda superior se rosca en el colector de escape, situado antes del catalizador. Se recomienda usar una llave de sockets específica para sensores de oxígeno y aplicar un agente anti‑adherente en la rosca para facilitar futuras extracciones. Aunque el componente está construido para resistir altas temperaturas y vibraciones, es prudente inspeccionarlo cada 30.000 km o cuando se detecten fallos en el consumo de combustible o en la luz de fallo del motor. Un reemplazo oportuno previene daños al catalizador y mantiene las emisiones dentro de los límites legales.
Mide el nivel de oxígeno en los escape para que la ECU ajuste la mezcla aire‑combustible y optimice la combustión.
No; el sensor envía una señal estándar que la unidad de control interpreta sin necesidad de reprogramación adicional.
Se necesita una llave de sockets para sensores de oxígeno (generalmente de 22 mm) y, opcionalmente, un compuesto anti‑adherente para las roscas.