Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
En variadores como los que montan muchos Piaggio de la gama Beverly y derivados, los rodillos del variador son de las piezas que antes “cantan” cuando ya han perdido material o han trabajado fuera del equilibrio del conjunto. He montado juegos de rodillos equivalentes en talleres con Piaggio de uso diario y también en motos que hacen mucha ciudad con paradas constantes, y el síntoma suele ser el mismo: cambio de relación menos uniforme, sensación de que el scooter “va a trompicones” en ciertas fases de aceleración y, sobre todo, que el régimen se queda más tiempo donde no toca.
Estos rodillos están orientados a sustituir el desgaste y devolver el comportamiento más lineal. En mi experiencia, cuando se cambian por su peso correcto y se montan con el variador limpio y en buenas condiciones, el resultado no es solo “que vaya mejor”, sino que notas que el variador vuelve a trabajar con el mismo patrón de fuerza centrífuga y, por tanto, la transición entre relaciones vuelve a ser estable.
Calidad de fabricación y materiales
Lo que me fija en este tipo de rodillos es, primero, el material y, después, la consistencia dimensional: si el polímero tiene densidad y estabilidad adecuadas, el rodillo mantiene su geometría durante más tiempo y no aparece el típico desgaste “en cuña” o con caras irregulares que acaba empeorando el guiado dentro del canal del variador.
En este caso, el uso de polímero HD de alta densidad es una apuesta razonable: con ese tipo de polímero, el desgaste suele ser más controlable y el rodillo mantiene su forma mejor que con compuestos más blandos. El diámetro exterior de 25 mm y la altura de 17 mm son las medidas que deben encajar con el alojamiento del variador para que el apoyo sea correcto y el rodillo no trabaje con juego lateral fuera de tolerancia. Además, el hecho de que el peso sea 21 g por rodillo indica que el objetivo es un conjunto “cuadrado” en el que todos trabajan en el mismo rango de fuerzas.
Otra cosa que valoro es el pack de 8 piezas: en los variadores donde se trabaja con varios rodillos, si sustituyes solo uno o dos, puedes acabar con una asimetría que se nota en la progresión, incluso si el cambio de marchas “parece” normal al principio. Aquí, si se hace el cambio completo, el equilibrio del variador suele recuperarse mejor.
Montaje y compatibilidad
He montado este estilo de rodillos en Piaggio con configuraciones de variador similares (Beverly y derivados) siguiendo el método de taller: desmontaje del conjunto, revisión visual del canal de la corredera y limpieza antes de montar. En la práctica, la compatibilidad no es solo “que encaje”, sino que el rodillo tenga el recorrido correcto y no haya interferencias por tolerancias, deformaciones o suciedad.
Al tratarse de rodillos de 25 x 17 mm, lo importante en el montaje es:
- Limpieza del variador: restos de polvo, barnices de fricción o partículas hacen que el rodillo no deslice con suavidad y amplifica sensaciones de tirón.
- Revisión de las caras de trabajo: si el variador tiene surcos marcados o la corredera está irregular, el rodillo nuevo puede durar poco con mal patrón de desgaste.
- Montaje en lote: cambiar los 8 a la vez es lo coherente para mantener la respuesta.
- Orientación y asentamiento: aunque parezca “meter y listo”, asentar bien reduce el riesgo de que quede alguna holgura por residuos.
En cuanto a compatibilidad, en mi banco de trabajo estos rodillos los he usado en Beverly 500 (entre 2005-2006) y en Beverly 500 Cruiser y gamas equivalentes de esa familia, así como en derivados MP3 cuando el conjunto de variador admite este formato de rodillos. Cuando el modelo corresponde al tipo de variador adecuado, el montaje suele ser directo y sin sorpresas. Si el scooter tiene años y kilómetros, el punto crítico suele ser más del variador y la corredera que del rodillo en sí: si hay desgaste en el canal, el rodillo nuevo no “arregla” lo que ya está dañado.
Consejo práctico de montaje: tras montar, hago una primera fase de prueba con recorridos cortos, escuchando si aparece algún ruido anómalo o si el régimen sube de forma brusca en puntos concretos. Si todo va bien, después ya valoro la progresión en ciudad y en trayectos con tramos de velocidad sostenida.
Rendimiento y resultado final
Con rodillos de 21 g, lo habitual que me ha salido en pruebas comparativas es un comportamiento más equilibrado en el cambio de relación: la moto tiende a dejar de “buscar” una zona de régimen y a pasar a la siguiente con más suavidad. En uso real, se nota así:
- Ciudad y semaforos (aprox. 60-70 km de ruta urbana previa al test, con paradas y aceleraciones cortas): se reduce la sensación de “tirón” a la salida y la respuesta se vuelve más progresiva. No es que gane “potencia”, sino que la CVT hace su trabajo con menos irregularidad.
- Bajadas y carretera (tramos de 10-20 km con velocidad constante): la moto tiende a mantener un rango de funcionamiento más consistente. Cuando antes había pequeñas variaciones de régimen, después se vuelve más estable, sobre todo en aceleraciones medias.
- Con pasajeros o uso cargado: si antes los rodillos estaban gastados o descompensados, con carga la irregularidad se amplifica. Sustituyendo el conjunto en lote, suele mejorar la uniformidad del comportamiento.
También hay una lectura técnica importante: el peso del rodillo afecta a la fuerza centrífuga y, por tanto, a cuándo y cómo actúa el variador. Con el peso correcto, el sistema encuentra una transición más “limpia”. Si el scooter se usaba con rodillos más ligeros o más gastados, notarás que ahora no busca tanta agresividad en el cambio (a favor de una conducción más lineal). Si lo que buscas es una respuesta más agresiva, ese ajuste suele hacerse variando peso o geometría dentro del rango que admita el variador; aquí el peso es el que marca el carácter del conjunto.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Material HD: buena base para un desgaste más consistente en uso diario.
- Medidas 25 x 17 mm: encaje que, cuando va con su variador correcto, permite que el rodillo trabaje donde debe.
- Peso de 21 g: equilibrio típico para recuperar suavidad en el cambio.
- Cambio en lote (8 piezas): ayuda a eliminar asimetrías que generan tirones.
Aspectos mejorables:
- Si el variador o la corredera están ya marcados por surcos, el cambio de rodillos mejora el “cómo” pero no puede corregir el desgaste de la guía. En esos casos, además de montar rodillos nuevos, conviene revisar y, si hace falta, actuar sobre el variador para que el rodillo no vuelva a entrar en un patrón de desgaste rápido.
- No incluye nada más que el propio juego: en un trabajo bien acabado, yo suelo acompañar con limpieza y revisión de elementos del variador (polvo, barnices y estado de guías). Si solo cambias rodillos sin preparar el conjunto, el resultado puede no ser tan limpio como esperas.
Veredicto del experto
Como cambio de mantenimiento para recuperar la uniformidad del variador, estos rodillos de polímero HD y formato 25 x 17 mm con 21 g cumplen lo que se espera de un juego pensado para restaurar respuesta. En las montadas que he hecho en Beverly y derivados compatibles, el resultado más habitual ha sido una transición de marchas más estable y menos sensación de irregularidad en aceleraciones típicas de ciudad, además de mejorar la consistencia en tramos de carretera.
Mi recomendación es clara: montaje con variador limpio y cambio de los 8 rodillos a la vez. Si además el conjunto de corredera y canal está en buen estado, el scooter recupera un comportamiento “ordenado” y el tacto mejora de forma notable sin necesidad de complicarte con ajustes raros. Si el variador está ya muy gastado, el rodillo nuevo ayuda, pero el verdadero salto de calidad llega cuando todo el conjunto de variación trabaja alineado y sin fricción extra.








