Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años montando recambios en talleres y los resortes de gas de portón son una de las piezas que más se sustituyen en monovolumanes de gran tamaño. La Clase R W251 tiene un portón especialmente pesado —es una carrocería larga, casi cinco metros, con un portón de chapa de gran superficie— y cuando los amortiguadores originales cumplen diez u once años, la caída del portón es la queja número uno de los clientes. Este kit, con referencia equivalente a las OEM A2517400245 y A2519801064, resuelve esa avería de forma directa y a una fracción del coste de la pieza de concesionario.
Lo he instalado en tres unidades: una R320 CDI de 2008 con 240.000 km dedicada a viajes familiares frecuentes, una R300 de 2011 con 165.000 km y una R350 gasolina de 2014 usada como vehículo principal. En los tres casos el síntoma era idéntico: el portón se abría bien empujado, pero se desplomaba en pocos segundos, llegando en una de ellas a cerrarse por completo con riesgo de golpe en la cabeza de quien cargaba el maletero. Tras el montaje, los tres portones quedaron sujetos en cualquier posición de apertura, incluso cargados con barra portaequipajes.
Calidad de fabricación y materiales
El tubo exterior es de aluminio con acabado anodizado, lo que ayuda en dos frentes: reduce el peso no suspendido del conjunto y resiste bastante bien la corrosión, algo importante porque la zona baja del portón acumula agua y sal en invierno. El vástago, en cambio, es de acero inoxidable con cromado duro fino, y ese detalle se agradece: he visto vástagos de calidad inferior con picaduras en seis meses de uso costero, y una pica en el vástago acaba deteriorando el retén y provocando pérdida de gas prematura.
Las articulaciones esféricas de los extremos llegan engrasadas de fábrica y con su roldana de sujeción, con tolerancias correctas: encajan sobre las bolas originales del bastidor y del portón sin holguras apreciables ni necesidad de forzar. Es cierto que la fuerza de apertura inicial es ligeramente superior a la del puntal original a estrenar, algo habitual en puntales aftermarket, pero se asienta en unas semanas de uso. Ninguna de las tres unidades montadas ha mostrado pérdidas ni ruidos en el vástago después de varios meses.
Montaje y compatibilidad
Es un trabajo de principiado en la escala del bricolaje automovilístico, pero con una particularidad de la Clase R que conviene saber antes de empezar: el portón es grande y pesado, así que si los dos resortes están totalmente agotados, hay que sujetarlo con un pomoc o con ayuda de otra persona al retirar el segundo puntal. Un portón de estas dimensiones cayendo en vacío puede causar una lesión seria.
El procedimiento que sigo: portón completamente abierto y apoyado, palanca plana pequeña para hacer palanca sobre el clip metálico de cada articulación (los clips salen hacia afuera, no se cortan), retirada del puntal viejo y encaje del nuevo con presión manual sobre la bola hasta el clic. Sin perforaciones, sin adaptaciones, sin desmontar tapicerías. En total, unos veinte minutos por lado trabajando con calma. La incluida es básica pero correcta, y conviene darle una lectura antes de tocar nada.
Recomendación importante: colocar siempre los resortes de uno en uno, nunca retirar ambos a la vez, y comprobar tras el montaje que el cableado del limpiaparabrisas trasero y la manguera del lavaparabrisas, que discurren por el interior del portón, no han quedado atrapados bajo las grapas.
Sobre compatibilidad, las referencias cuadran con toda la gama W251 y V251 entre 2006 y 2017. Aun así, insisto en verificar el número de chasis o la referencia grabada en el puntal viejo antes de pedir, porque Mercedes cambió algún anclaje en años intermedios de producción y las variantes de exportación pueden diferir.
Rendimiento y resultado final
El cambio es inmediato y evidente. El portón se eleva con suavidad desde media apertura, se mantiene estable con viento lateral —algo que en este modelo importa, porque el portón actuó a modo de vela en aparcamientos expuestos— y permanece abierto indefinidamente sin rebotes. Con carga adicional en el portón, como portabicicletas de accionamiento trasero, la retención sigue siendo correcta, aunque en ese caso yo recomendaría puntales de mayor empuje si están disponibles.
Tras varios meses de uso en los tres vehículos, incluyendo un invierno completo con heladas en uno de ellos, no he detectado caída de fuerza, ni fugas de aceite en el vástago, ni holguras en las articulaciones. La duración real de un puntal de calidad suele situarse entre seis y diez años según uso y clima, y de momento el comportamiento es el esperable en piezas nuevas de correcta factura.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo mejor: ajuste directo sobre anclajes originales sin adaptación alguna, materiales (aluminio y vástago inox) claramente por encima del estándar en este rango de precio, pareja completa y garantía de dos años, que en esta familia de producto no es lo habitual; muchos fabricantes ofrecen apenas un año.
Aspectos mejorables: la fuerza de empuje inicial es algo alta respecto al original, lo que requiere un empujón firme al cierre en los primeros días. El manual de instrucciones es esquemático y no advierte con suficiente énfasis del peso del portón al retirar los dos resortes. Y las articulaciones no incluyen grasa adicional de repuesto, aunque esto es menor.
Veredicto del experto
Es una pieza de reposición solvente, correctamente fabricada y con un montaje al alcance de cualquier manitas con herramientas mínimas. Para una Clase R que se usa a diario, la relación entre coste, calidad de materiales y garantía resulta difícil de mejorar frente a la pieza original, cuyo precio multiplica varias veces el de este kit sin ofrecer una vida útil proporcionalmente mayor. Lo puntuaría con un notable alto: cumple lo que promete, se monta en media hora y devuelve el portón a un funcionamiento seguro. Mi consejo final: cómpralo verificando la referencia OEM, móntalo con ayuda para sujetar el portón y espera unas semanas a que la fuerza de apertura se asiente antes de juzgarlo.










