Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
En mis quince años trabajando en talleres de automoción especializados en gasoil y GLP, he pasado la mano literalmente sobre cientos de reductores de autogás. El Tomasetto AT09 Alaska ocupa un lugar destacado entre ellos por una razón sencilla: es un componente que cumple su función sin dar problemas crónicos cuando se instala correctamente. He montado este reductor en conversiones para vehículos como el Volkswagen Golf VII, Ford Focus TDCi (con motor gasolina convertido), y varios modelos de Seat e Ibiza desde los 120 CV hasta los 140 CV, siempre dentro del rango recomendado de potencia.
Lo primero que hay que entender es que este dispositivo no es opcional en una instalación secuencial de GLP. Transforma el gas licuado procedente de la bombona en estado gaseoso y regula la presión antes de que llegue a los inyectores. Sin esta transformación, el motor no puede funcionar establemente alternando entre combustibles. El AT09 Alaska maneja rangos de presión entre 0,9 y 1,8 bares, lo que cubre la mayoría de aplicaciones convencionales en turismos de cilindradas medias.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo del vaporizador está fabricado en aluminio fundido a presión, un material que equilibra peso, resistencia térmica y durabilidad. Tras haber desmontado varios unidades después de 60.000 a 80.000 kilómetros de servicio, puedo confirmar que el aluminio mantiene su integridad estructural incluso bajo ciclos repetidos de calentamiento y enfriamiento. Las conexiones roscadas muestran tolerancias precisas que permiten un sellado adecuado sin necesidad de excesivo apriete.
La caja interna incorpora una electroválvula integrada junto con un filtro en la entrada. Esto simplifica el esquema general del sistema, ya que reduce el número de componentes externos y puntos potenciales de fuga. Los diafragmas internos están diseñados para resistir la acción química del propanobutano sin degradarse prematuramente. En mi experiencia, el kit de reparación original permite renovar estos componentes cuando sea necesario, algo fundamental para mantener la garantía de la instalación.
Las juntas incluidas en el empaque inicial son de goma nitrílica de buena calidad, aunque recomiendo cambiarlas preventivamente en cada revisión mayor. El acabado exterior en pintura epoxi roja protege contra la corrosión, aunque en motores muy calurosos o con zonas mal ventiladas se observan algunas señales de oxidación superficial tras varios años.
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde muchos particulares tropiezan. El AT09 Alaska no es un componente plug-and-play, y no existe ninguna excepción a esto en la normativa española vigente. La instalación requiere taller homologado para sistemas de gas vehicular, con ajuste de presión certificado. He visto intentos de montaje por usuarios finales que terminan con fugas peligrosas o funcionamiento irregular del motor.
Para el montaje propiamente dicho, el diseño compacto del reductor facilita su ubicación en vanos motores ajustados. Las dimensiones aproximadas de 120x125x105 mm permiten colocarlo en espacios reducidos, aunque siempre debe garantizarse una ventilación adecuada y acceso para futuras revisiones. Las conexiones de entrada y salida están posicionadas de manera lógica, con roscas métricas estandarizadas compatibles con mangueras de gas del mercado.
En cuanto a compatibilidad, el reductor funciona con cualquier sistema de inyección secuencial GLP que cumpla con las especificaciones técnicas básicas. He comprobado su integración con centrales electrónicas de marcas como BRC, Lovato, Tartarini y Prins sin incidencias. Sin embargo, es imprescindible verificar previamente la potencia máxima del motor respecto al rango del AT09, que está pensado para cilindros de hasta aproximadamente 90 kilovatios en versión estándar. Para motores más grandes, convendría evaluar la versión Alaska Super con pasajes internos ampliados.
Rendimiento y resultado final
Una vez instalado y configurado correctamente, el comportamiento del motor es fluido en ambos modos de combustión. La transición entre gasolina y GLP se produce sin tirones apreciables, siempre que la centralita esté parametrizada adecuadamente. El consumo específico de autogás suele situarse entre un 10 y un 15 por ciento superior al de gasolina debido a la menor densidad energética del combustible, pero el coste por kilómetro resulta significativamente inferior en términos económicos.
Tras 40.000 kilómetros en un Volkswagen Polo 1.4 converted, el reductor mantuvo su calibración inicial sin derivas notables. La presión de trabajo permaneció estable entre 1,2 y 1,4 bares según condiciones de carga, dentro de los márgenes óptimos para protección del sistema de inyección. El filtro integrado evitó la entrada de impurezas que podrían obstruir los inyectores, algo crítico en instalaciones con bombonas de procedencia variable.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Como ventajas destacables, el AT09 Alaska presenta una relación calidad-precio competitiva frente a otras opciones del mercado europeo. La disponibilidad de repuestos en España es buena, especialmente en distribuidores especializados y tiendas online del sector GLP. El peso contenido de 1,3 kilogramos no añade carga innecesaria al conjunto. También merece mencionarse la homologación ECE 67R-01, que garantiza cumplimiento normativo europeo.
Entre los aspectos mejorables, notaría que las instrucciones de montaje oficiales están más enfocadas a instaladores profesionales que a documentación técnica exhaustiva para usuarios finales. La fase de purga del aire del sistema tras el primer llenado requiere cierta experiencia para realizarse eficientemente. Además, en climas extremadamente fríos bajo cero, algunos técnicos recomiendan asegurar un circuito de calefacción adicional desde el líquido refrigerante del motor para evitar problemas de vaporización incompleta.
Veredicto del experto
El Tomasetto AT09 Alaska es un reductor fiable y bien construido para instalaciones de GLP en turismos de gasolina de potencia media. Su tecnología consolidada, disponibilidad de repuestos y aceptación generalizada por talleres europeos lo convierten en una opción segura para quienes optan por la conversión a autogás. La inversión ronda los cien euros en componentes, cifra razonable considerando la vida útil esperada.
Para el propietario medio, lo crucial no es tanto el modelo exacto de reductor como la elección de un instalador cualificado que realice el montaje, ajustes y certificación conforme a normativa. Un AT09 Alaska perfectamente instalado rendirá mejor que un componente premium montado incorrectamente. Confirme siempre con su taller homologado que este modelo se adapta a las especificaciones concretas de su vehículo antes de proceder a la adquisición.













