Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
En taller, este tipo de puntales de maletero con resorte (amortiguadores de gas para portón trasero) se suelen montar cuando el coche ya no “acompaña” la apertura: el portón tarda más en despegar, se siente irregular a mitad de recorrido o, directamente, baja con demasiada facilidad si te descuidas. En el Kia Mohave/Borrego (HM) de 2008 a 2019, donde el portón es relativamente pesado por tamaño y cristales, he visto que cualquier pérdida de fuerza se nota enseguida en el uso diario.
Estos puntales vienen en par, algo clave para que el portón mantenga el mismo ritmo en ambos lados. En mi experiencia, cuando solo se cambia uno, el desequilibrio provoca que el portón “busque” la posición y, al final, terminas ajustando o volviendo a intervenir. Aquí, al ir ambos a juego, el comportamiento suele quedar más estable desde el primer ciclo de uso.
El punto a destacar, más allá de la compatibilidad general, es la longitud extendida de 520 mm medida desde el centro del orificio hasta el centro. En este componente, esa cota manda: si la distancia efectiva no coincide con el recorrido geométrico del brazo/soporte del portón, la fuerza útil se desplaza y el resultado puede ser desde apertura correcta hasta exceso de asistencia en el inicio o falta de soporte al final.
Calidad de fabricación y materiales
El fabricante indica aluminio + acero inoxidable, y en la práctica eso encaja con el uso que tiene este conjunto: trabajar cerca de zonas donde hay humedad, lavados y salpicaduras, además del riesgo de golpes leves en la zona del anclaje. El acabado en aluminio ayuda a controlar el peso del conjunto y, sobre todo, la resistencia del cuerpo del puntal a la corrosión superficial. Por su parte, el acero inoxidable tiene sentido para lo que más sufre con el tiempo: anclajes, piezas de contacto y tornillería/elementos donde el agua se queda retenida.
He montado puntales de distintas procedencias en el segmento SUV, y lo que diferencia a los que salen bien de los que dan problemas suele estar en dos puntos: el acabado de los alojamientos y la calidad del conjunto interno (sellado y control del movimiento). En este caso, el enfoque de materiales se alinea con una vida útil razonable para uso real, especialmente si se respeta el mantenimiento básico: revisión de anclajes y evitar golpes al cerrar.
Sobre variantes con fibra de carbono (según referencia), lo trato como un componente eminentemente estético o de protección externa del cuerpo, no como una mejora de rendimiento. Si la referencia trae esa apariencia, normalmente no cambia la función del gas ni el comportamiento; lo que sí vigilo es que el recubrimiento no interfiera en el montaje ni genere holguras por grosor en el encaje.
Montaje y compatibilidad
La compatibilidad es para Kia Mohave/Borrego (HM) SUV de 2008 a 2019, específico para el sistema de elevación del portón trasero. En estos anclajes, lo más importante no es solo “que encaje”, sino que lo haga en la orientación correcta y sin forzar la goma/clip de unión.
En montajes que he hecho en taller, el procedimiento que mejor resultado da es este:
- Comprobar el año y la configuración del portón antes de montar: hay versiones con diferencias en el conjunto de apertura/actuadores auxiliares.
- Cambiar ambos puntales a la vez para mantener la simetría del portón.
- Para evitar dañar el conjunto, no presionar el puntal con las manos. Al hacerlo, se puede afectar el comportamiento interno y, además, aumentas el riesgo de marcar casquillos o forzar el eje.
- Montar primero el lado que te permita trabajar con el portón más estable, y después el segundo, dejando que el puntal “asiente” en los alojamientos sin palanca excesiva.
- Revisar que no haya torsión del portón al cerrarlo: si notas que queda “tirante” hacia un lado, suele ser señal de que el puntal no está totalmente asentado en el anclaje o hay suciedad/obstrucción en el punto de unión.
Respecto al detalle funcional: en algunas configuraciones del Mohave, si el coche cuenta o no con la cerradura eléctrica asociada al sistema, he observado que puede cambiar el “ritmo” con el que el portón inicia la apertura automática. En esos casos, los puntales ayudan a la elevación y al control del recorrido, pero el sistema de apertura puede no comportarse como esperas si falta esa parte. La consecuencia práctica es clara: la elevación mecánica puede ir bien, pero el “auto” puede no activarse igual.
Rendimiento y resultado final
Tras instalar el juego completo (dos puntales), lo que busco siempre es el comportamiento en tres zonas del recorrido: inicio, zona media y último tramo antes de cerrar. En el uso que he tenido con unidades del Mohave en torno a 120.000 a 180.000 km, normalmente se nota así:
- Inicio de apertura: el portón despega con un empuje más constante y no “cabecea”. Antes de cambiar, lo habitual es que se quede algo muerto al principio o que se acelere de golpe.
- Zona media: es donde más se nota que el gas trabaja de forma progresiva. El portón mantiene una elevación controlada sin caer lentamente ni quedarse sostenido de manera brusca.
- Último tramo: un puntal correcto debe evitar el desplome final. Cuando falla, el portón tiende a quedar “abajo” y obliga a acompañarlo con la mano o a cerrar con más cuidado.
En conducción diaria, esto se traduce en algo que parece menor pero no lo es: menos necesidad de sujetar con la mano, menos riesgo de que el portón baje con corriente de aire y mejor seguridad al manipular el maletero con carga.
Si he tenido que corregir algo, casi siempre ha sido por montaje: un clip no asentado del todo o una pequeña suciedad en el anclaje que impide que el puntal haga contacto correcto. Una vez asentado, el resultado suele ser estable.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Juego en par: mantiene equilibrio y reduce la probabilidad de que el portón trabaje asimétrico.
- Longitud extendida de 520 mm (centro a centro): cuando esa cota coincide con el montaje del vehículo, el recorrido tiende a quedar lógico en las tres fases.
- Materiales (aluminio y acero inoxidable): buena orientación para resistir humedad y desgaste superficial en el uso real.
- Pensado para sustitución por desgaste: al recuperar la fuerza, el portón vuelve a ser “utilizable” sin acompañarlo a cada uso.
Aspectos mejorables / a vigilar:
- En montajes con sistemas de apertura automática, conviene revisar que la configuración del coche permita el comportamiento esperado. Los puntales mejoran la elevación y el control, pero si hay elementos de cerradura o mando asociados, pueden marcar la diferencia del “auto”.
- La instalación debe hacerse con paciencia en el anclaje. Si fuerzas por prisa, es fácil que el puntal quede con juego y, entonces, el problema “vuelve” en forma de comportamiento irregular.
- Si el vehículo lleva años con el portón mal ajustado o con holguras mecánicas en bisagras, el puntal no corrige esa causa de fondo. Ahí toca inspección adicional.
Veredicto del experto
Para un Kia Mohave/Borrego (HM) 2008-2019 que ya presenta síntomas claros de fatiga del portón trasero, este tipo de puntales en par con longitud extendida de 520 mm es una reposición que suele devolver un funcionamiento razonable, con elevación controlada y sin el “tira y afloja” típico de los amortiguadores cansados.
Yo lo recomendaría especialmente cuando el objetivo es recuperar uso diario seguro y cómodo, sustituyendo ambos lados y cuidando el montaje hasta que el anclaje asiente sin torsión. Donde hay que ser más fino es en vehículos con particularidades del sistema de apertura: si esperas “auto” tal cual en todas las situaciones, lo correcto es confirmar que el coche incorpora la parte asociada, porque el puntal solo no garantiza el ciclo completo.














