Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado estos puntales de gas en tres vehículos: un Geely Okavango VX11 de 2022 con unos 68.000 km, un Haoyue del mismo año y un Proton X90 de 2024 que pasó por el taller para la primera revisión anual. El objetivo era sencillo pero importante: sustituir la clásica barra rígida de soporte del capó, que en estos SUV obliga a buscar el alojamiento a ciegas y a manejarse con una mano mientras sujetas el capó con la otra, por un sistema de amortiguadores de gas que mantiene el capó abierto de forma estable y segura.
El kit llega bien presentado: dos amortiguadores de gas, los soportes de instalación específicos, tornillería y un manual ilustrado. En todos los casos el contenido estaba completo y sin defectos de fábrica, algo que no siempre ocurre con recambios procedentes de canales internacionales, donde no es raro encontrar kits a los que les falta un soporte o llegan con arañazos en el cilindro. Aquí el embalaje estaba correcto y los vástagos venían limpios, sin grasa sobrante ni golpes.
Un detalle que valoro positivamente: el fabricante advierte de que no se deben comprimir los amortiguadores manualmente antes de instalarlos. Es una advertencia sensata. Comprimir un puntal sin estar montado puede dañar el sellado interno y, en el peor caso, provocar una fuga de gas prematura que deja el kit inservible en pocos meses.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo exterior es de aluminio, lo que reduce el peso y, sobre todo, evita la corrosión típica de los cilindros de acero pintado que se empañan o despintan al primer invierno. El vástago y la tornillería son de acero inoxidable, un detalle importante en un componente expuesto a barro, sal en invierno y lavados a presión. Algunas versiones incorporan detalles en fibra de carbono, más estéticos que funcionales, pero quedan bien en el vano motor de un SUV familiar.
En cuanto a tolerancias, los soportes encajaron sin holguras apreciables en los tres vehículos. Los puntos de anclaje coinciden con los refuerzos originales, sin necesidad de taladrar nada ni de forzar posiciones, que es justo lo que temo cuando monto accesorios universales de este tipo. La fuerza de elevación es adecuada para el peso del capó de estos modelos: sostiene el capó completamente abierto sin rebotes y sin quedarse a medio recorrido, incluso con viento lateral moderado en la calle.
Como crítica honesta, el acabado de algunos soportes podría ser más fino: son funcionales, pero en la versión con fibra de carbono el acabado estético contrasta con la sencillez de la tornillería genérica. Nada grave, pero un kit de esta gama tendría que cuidar más ese detalle.
Montaje y compatibilidad
El montaje completo me llevó entre 25 y 35 minutos por vehículo, trabajando con calma y con herramientas básicas: llaves mixtas, un destornillador y algo de paciencia para el clip de retención del vástago. Recomiendo montarlo con el motor frío y el capó abierto: primero se fijan los soportes al cuerpo del vehículo y al capó siguiendo el manual, y después se acoplan los puntales. Es más fácil al revés de lo que parece, y evita peleas innecesarias.
Mis consejos prácticos tras varias instalaciones: no comprimir nunca el puntal sin estar montado, no despresurizarlo pinchando el cilindro cerca del vano (algo que algún cliente ha visto en vídeos y conviene evitar), y aplicar un poco de protector antióxido en los tornillos autoperforantes si el kit los trae, aunque en este caso la sujeción iba roscada. Tras la instalación, hay que abrir y cerrar el capó unas diez veces para asentar el recorrido y comprobar que no roza con mangueras o con la carcasa del filtro.
Sobre compatibilidad: el kit está pensado para el Okavango y el Haoyue VX11 desde 2020, y para el Proton X90 desde 2023. En los tres casos que probé el ajuste fue directo, pero conviene verificar modelo, año y puntos de montaje antes de comprar, porque en algunos mercados hay variantes de carrocería con diferencias en los anclajes. Es un consejo que repito en cada instalación: cinco minutos de comprobación ahorran un devolución completa.
Rendimiento y resultado final
Tras varios meses de uso, los tres conjuntos siguen funcionando sin pérdida de presión apreciable. El acceso al compartimento del motor mejora notablemente: se puede abrir el capó con una sola mano, no hay que sujetar la barra rígida y se libera espacio de trabajo, algo muy apreciable al cambiar filtros, revisar niveles o hacer trabajos con las dos manos. En el Okavango de 68.000 km, donde ya tocaba cambio de filtro de habitáculo y revisión de bujías, la diferencia respecto al soporte original se notó desde el primer día.
En cuanto a durabilidad, la construcción en aluminio y acero inoxidable sugiere buena resistencia a la corrosión, aunque la referencia real de vida útil en puntales de gas suele rondar los cuatro o cinco años en uso normal; con la garantía de dos años, el margen de cobertura razonable cubre el periodo inicial, que es cuando aparecen los defectos de sellado.
Frente a otras alternativas del mercado, he probado kits similares de gasolina genéricos de acero, más baratos pero con cuerpo pintado que se corroe, y otros de aluminio con soportes universales que exigen adaptación. Este kit se sitúa en un punto intermedio: precio contenido, material correcto y soportes específicos.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Soportes específicos sin taladros ni adaptaciones, con encaje directo en los puntos originales.
Materiales correctos: aluminio y acero inoxidable frente a los kits de acero pintado típicos.
Fuerza de gas bien calibrada para el peso del capó en los tres modelos probados.
Manual claro y garantía de dos años, algo no habitual en recambios de este rango.
Aspectos mejorables:
Acabado cosmético mejorable en algunas versiones, especialmente en los detalles de fibra de carbono.
Convendría incluir herramienta específica para soltar los anclajes originales, ya que algunos vienen bastante prietos.
Sería útil una guía fotográfica más detallada en el manual para quien monta solo.
Veredicto del experto
Es un producto honesto y funcional: soluciona con eficacia la incomodidad del soporte rígido original, con materiales correctos y montaje sencillo que cualquier usuario con herramientas básicas puede completar en menos de una hora. No es un accesorio que transforme el coche, pero sí mejora la experiencia de mantenimiento diaria, y en un vehículo que se revisa en casa cada cierto tiempo se agradece desde la primera vez que abres el capó. La relación entre prestaciones, calidad de materiales y precio es coherente, y la garantía de dos años aporta tranquilidad. Lo recomiendo a propietarios de Okavango, Haoyue o Proton X90 que hagan sus propios mantenimientos o simplemente quieran más comodidad y seguridad en cada revisión.













