Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años trasteando en talleres y, aunque parece un accesorio menor, un buen juego de puntales de gas cambia por completo la experiencia diaria de abrir el capó. En el Pajero Sport II —que aquí conocemos también como Montero Sport, y en otros mercados como Challenger, Shogun Sport o Nativa— el capó sigue sujetándose con la clásica varilla rígida, un sistema funcional pero incómodo: hay que buscar el soporte a ciegas, la varilla roza la chapa si no la colocas con cuidado y, en terreno inclinado o con el capó cubierto de polvo, acabas siempre manchado.
Este kit de KONOTSUBASA sustituye esa varilla por dos amortiguadores de gas, uno por lado, lo que permite que el capó se abra y se cierre con un solo movimiento y quede firme en su recorrido. Tras montarlo y probarlo en un Pajero Sport II de 2011 con unos 180.000 kilómetros y en un Montero Sport de 2014 usado como vehículo de trabajo, mi valoración general es positiva: es una mejora sencilla, de ese tipo de pieza que enseguida te preguntas cómo has podido vivir sin ella.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo del cilindro es de aluminio, lo que reduce peso frente a los puntales de acero convencionales y mejora la disipación del calor en el vano motor. En un diésel de bloque grande como el de estos Mitsubishi, donde la temperatura bajo capó sube considerablemente tras trayectos largos, ese detalle importa: he visto puntales económicos cuyo sello se degrade con el calor acumulado y acaben perdiendo presión en pocos meses.
La fuerza de apertura es adecuada para el peso del capó: sostiene con solidez en las dos posiciones habituales de trabajo y no rebota al cerrar. Los émbolos tienen un acabado correcto, sin holguras visibles en las articulaciones, y las rótulas se mueven con suavidad. Eso sí, no es un componente de gama premium de marca original: a medio plazo conviene revisar las fijaciones y vigilar la retención del gas, como haríamos con cualquier amortiguador de esta familia de precio.
Montaje y compatibilidad
El montaje es accesible para cualquiera con una llave fija, un destornillador y paciencia: entre 30 y 45 minutos por lado la primera vez, menos si ya has hecho este tipo de instalación. Los anclajes aprovechan los puntos y rosca existentes en la estructura del capó y el paso de rueda, por lo que no hay que perforar chapa ni modificar nada estructural. Aun así, mi consejo de taller es siempre el mismo: trabaja con el capó sujetado por la varilla original hasta terminar el primer lado, y no la retires hasta comprobar que ambos puntales aguantan el peso con seguridad.
Sobre compatibilidad, la clave está en el chasis: aplica a los KG/KH/PB entre 2008 y 2016, es decir, la segunda generación del Pajero Sport y sus variantes comerciales. El nombre comercial no basta, porque según el mercado el mismo modelo recibe nombres distintos. Antes de pedir el kit, confirma el año exacto de matriculación y compara las posiciones de anclaje con las fotos del vendedor. En mi unidad de 2011 todo encajó sin folgos ni ajustes raros; los soportes metálicos incluidos asentaron bien en las rosca originales.
Como en muchos kits de importación, la tornillería puede variar ligeramente de un lote a otro: revisa el contenido al recibirlo y, si falta alguna pieza, resuélvelo con el vendedor antes de empezar.
Rendimiento y resultado final
Tras varios meses de uso, incluyendo salidas de campo con polvo y lavados a presión alrededor del vano motor, los dos puntales siguen manteniendo la presión y el capó abre y cierra con fluidez. Las manos quedan libres para trabajar, algo que se agradece especialmente al revisar niveles, purgar el circuito de refrigeración o cambiar el filtro de aire de estos motores, tareas frecuentes en un todoterreno que se usa de verdad.
Respecto a la resistencia térmica, tras rutas largas en verano el comportamiento no ha variado: sin caídas de presión ni ruidos extraños en las articulaciones. La durabilidad real la confirmará el tiempo, pero el uso del aluminio y el diseño general dan buenas señales.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Transformación inmediata de la comodidad: adiós a la varilla y sus enganches a ciegas.
Montaje sin perforaciones, reversible y sobre anclajes originales.
Cuerpo de aluminio, ligero y con buena tolerancia al calor del vano motor.
Kit completo con soportes, tornillería e instrucciones.
Precio muy competitivo frente a las soluciones de marca original, que en estos modelos son caras o directamente inexistentes.
Mejorable:
La garantía de seis meses es corta; las marcas solventes suelen ofrecer entre uno y dos años.
Falta documentación técnica detallada: dimensiones exactas, presiones nominales y variantes de carrocería no aparecen especificadas con claridad.
La instrucción impresa es básica y genérica; con un poco más de detalle específico por modelo, el montaje sería aún más directo.
Sin históricos contrastables de durabilidad a largo plazo, la prudencia manda.
Veredicto del experto
Es una de esas modificaciones pequeñas que aportan una mejora diaria real por poco dinero: segura, reversible y bien resuelta en la parte más delicada, los anclajes. No pretende competir con los amortiguadores de gas de fabricantes europeos de referencia en consistencia a largo plazo, y su garantía se queda corta, pero en relación calidad-precio cumple sobradamente para quien usa el Pajero Sport II, Montero Sport o Challenger con regularidad. Le doy un 8 sobre 10: cómpralo si tu modelo y año encajan con la tabla de aplicación, móntalo con calma siguiendo las recomendaciones de seguridad y revisa las fijaciones cada pocos meses. Si con el uso se mantiene como hasta ahora, será una compra redonda.










