Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Después de más de quince años montando recambios de todo tipo, puedo decir que los puntales de gas del portón trasero son uno de esos componentes que la mayoría de propietarios de pick-up ignora hasta que falla, y cuando falla, se nota mucho. He instalado varios juegos de estos amortiguadores en unidades de Chevrolet Colorado y GMC Canyon de tercera generación (3.0), desde 2023 en adelante, tanto en vehículos de uso laboral como en pick-ups de uso particular, y mi experiencia global ha sido satisfactoria.
El contexto de fallo es siempre similar: portón que cae de golpe por su propio peso, apertura asistida inexistente o, en el peor caso que he visto, un portón que se viene abajo con las manos dentro de la zona de carga. En un Colorado de 2023 con cerca de 60.000 kilómetros que atendimos el año pasado, los originales ya no sujetaban el portón en posiciones intermedias. Tras la sustitución completa por este kit, el comportamiento volvió a ser el esperado: apertura amortiguada, retención firme en toda la carrera y cierre sin golpes secos.
Lo primero que valoro en un puntal de repuesto es que mantenga la geometría original: misma longitud extendida, mismos puntos de anclaje y fuerza calculada para el peso real del portón. Aquí no hay sorpresas, ya que el kit está concebido para sustituir pieza por pieza sin alterar la ubicación de montaje original.
Calidad de fabricación y materiales
Los cuerpos están fabricados en aluminio, con herrajes y varillas en acero inoxidable. Para quien trabaja con pick-ups que ven salpicaduras de sal en invierno o estancias prolongadas a la intemperie, esto es relevante: el aluminio no se oxida de forma laminar y el acero inoxidable de las terminaciones resiste la corrosión galvánica mejor que los acabados cromados económicos que he visto agrietarse y picar en dos temporadas.
Un detalle que siempre reviso en banco antes de montar es la calidad del sellado en la salida de la varilla. Los retenes deben presentar un labio limpio, sin exudación de aceite, y la varilla debe quedar con una película lubricante homogénea. En las unidades que he montado, el acabado superficial era correcto y la carrera se mostraba suave y progresiva, sin puntos duros ni descompresiones bruscas. Es importante recordar que se trata de componentes presurizados: nunca deben comprimirse manualmente en banco ni forzarse fuera del vehículo, porque además de dañar el retén, es un riesgo innecesario.
Según la versión, algunos juegos incorporan también fibra de carbono en la construcción, lo que reduce aún más el peso del conjunto y añade una estética más deportiva, algo apreciable si el portón va a la vista con protectores o stickers translúcidos.
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde este tipo de recambio gana o pierde puntos, y en este caso gana. La compatibilidad declarada cubre Chevrolet Colorado y GMC Canyon 3.0 desde 2023, y en todos los montajes que he realizado el ajuste fue directo: los terminales encajan en los pernos originales sin holguras apreciables ni necesidad de adaptadores improvisados.
Mi consejo práctico para cualquier compañero o aficionado que vaya a hacer la sustitución:
Sustituid los dos lados a la vez, aunque solo uno esté claramente agotado. Un puntal nuevo trabajando contra uno viejo genera cargas asimétricas que aceleran el desgaste del nuevo y fatigan los anclajes.
Asegurad el portón con un soporte auxiliar o con ayuda de otra persona antes de soltar los pernos. Nunca confiéis en el puntal restante.
Limpiad y engrasad los pernos de anclaje antes del montaje; en zonas expuestas a sal suelen soldarse por corrosión y conviene penetrarlos con producto antioxidante el día anterior.
Apriad con par moderado. Son roscas M6 o M8 según posición, y pasarse de par deforma el terminal del cuerpo del cilindro.
El tiempo de trabajo ronda los veinte minutos con herramientas básicas: llave fija, destornillador plano para las grapas si aplica y un trapo. El kit incluye las piezas de montaje y un manual de instalación suficientemente claro, aunque en mi caso el montaje ya casi sale de memoria.
Rendimiento y resultado final
En los vehículos donde los he instalado, el resultado ha sido consistente: apertura del portón con asistencia progresiva hasta su posición de reposo, retención estable incluso con vibraciones de marcha por pista, y cierre amortiguado sin portazos. En un Canyon dedicado a obras, con la caja de carga llena de herramienta y el portón abriéndose decenas de veces al día, tras varios meses de uso intensivo los puntales seguían conservando presión y recorrido fluido.
Comparado con alternativas genéricas del mercado, que a menudo exigen verificar longitudes y fuerzas por cuenta propia o incluyen herrajes de ajuste dudoso, aquí la ventaja principal es la correspondencia directa con el vehículo de destino, que elimina el margen de error más común en este tipo de compra.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los aciertos destacaría la construcción mixta aluminio/acero inoxidable, la sustitución sin modificaciones de la ubicación original, el carácter de kit completo con herrajes y manual incluidos y la garantía de dos años, que transmite confianza en la durabilidad del sello y de la carga de gas.
Como aspectos a vigilar, recordaría que la verificación previa del modelo, año y carrocería es imprescindible, dado que existen diferencias entre mercados y configuraciones de portón que pueden afectar al encaje. Además, estos puntales no son reparables ni recargables: cuando pierden presión, toca sustitución completa. Es la naturaleza del componente, pero conviene tenerlo claro antes de comprar.
Veredicto del experto
Desde mi experiencia de taller, es un recambio recomendable para quien necesite renovar los soportes del portón trasero de un Colorado o Canyon 3.0 de reciente generación. Cumple con lo que se espera de un puntal de calidad de repuesto: encaje fiel, materiales resistentes a la corrosión, funcionamiento amortiguado estable y un kit listo para montar sin vueltas. Cambiad los dos, apoyad bien el portón durante el trabajo y no comprimáis jamás los puntales en vacío: con esas tres premisas, la operación sale limpia y el resultado dura.













