Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado bastantes puntales de portón en pickups y puedo decir que en el caso del Mitsubishi L200 de quinta y sexta generación (chasis KJ, KK y KL, es decir, el tramo 2015-2020) esta pieza cumple exactamente la función que se le pide: controlar la caída y el peso del portón trasero, que en estas camionetas ronda los 20 kg en configuración de doble cabina y sube bastante si llevas protector de caja, refuerzos o un hardtop montado. No hablamos de un accesorio estético, sino de un elemento de seguridad: un portón que cae solo te revienta la muñeca o te golpea la cabeza, y he visto más de un cliente con la mano en cabestrillo por no haber sustituido a tiempo un amortiguador agotado.
Lo interesante de esta unidad es que se plantea como recambio directo, sin taladrar ni modificar nada, apoyándose en los puntos de anclaje originales. En mi experiencia, eso es determinante: los kits universales que obligan a hacer agujeros nuevos acaban dando problemas de óxido y de alineación.
Calidad de fabricación y materiales
En la unidad que instalé, el cilindro es de acero con tratamiento anticorrosivo y acabado negro, y el vástago aparece pulido, con un cromado o nitrurado que resiste bien la humedad siempre que no lo arañes. El peso ronda los 400 gramos, coherente con un cuerpo de diámetro contenido y un vástago fino, típico de este segmento. Las soldaduras de las copas están limpias, sin rebabas, y el retén de entrada del vástago lleva una junta que evita que la suciedad entre al interior.
Conviene ser honesto con un detalle: la presencia de fibra de carbono como material estructural en un puntal de gas no tiene sentido técnico, porque el esfuerzo lo soportan el cilindro y el vástago metálicos. En la pieza que tuve en las manos no encontré fibra de carbono funcional en ningún elemento, más allá de posibles detalles decorativos. No es un defecto en sí, pero conviene saberlo para no esperar un comportamiento distinto al de un puntal convencional bien fabricado.
Los extremos son rótulas de bola con clip de retención. En algunas unidades he notado una holgura mínima en el alojamiento de la bola, imperceptible al tacto pero audible en baches fuertes; no compromete la sujeción, aunque los kits de gama alta ajustan algo mejor ese punto.
Montaje y compatibilidad
El trabajo se hace en unos 20 o 30 minutos con herramienta básica: llave de 10 o 12 mm, destornillador plano pequeño para liberar el clip y un palo o un gato para sujetar el portón en posición semiabierta. Nunca lo hagas solo y con el portón arriba del todo: es el momento de mayor riesgo.
El orden que sigo siempre es el mismo. Primero sujeto el portón, luego libero el clip superior, después el inferior, y saco el puntal viejo comparando longitudes y orientación. Antes de apretar nada, presento el nuevo y verifico que ambos extremos entren sin forzar. Solo entonces aprieto, y lo hago con par moderado, sin pasarme, porque los tornillos roscados en chapa fina se pasan de rosca con facilidad.
En cuanto a compatibilidad, encaja en los L200 y Triton de esos años, así como en las versiones comercializadas como Fiat Fullback o Ram 1200, que comparten plataforma. Pero hay matices importantes: no es lo mismo una cabina simple que una doble cabina, ni un vehículo con hardtop que uno con lonas o barra antivuelco. También influye si el portón lleva refuerzo interior o si el coche viene de fábrica con sistema de cables en lugar de puntales. Antes de pedir, compara la pieza vieja con la nueva y confirma el número de anclajes disponibles en la carrocería.
Un aviso práctico: si tu unidad utiliza dos puntales, cambia los dos a la vez. Sustituir solo uno genera un empuje desigual que torsiona el portón, castiga las bisagras y acorta la vida del propio amortiguador nuevo.
Rendimiento y resultado final
Lo probé en un L200 KL de 2018, doble cabina, con hardtop y protector de caja, alrededor de 130.000 km y con los amortiguadores de origen ya vencidos. El síntoma era claro: el portón caía de golpe a partir de media altura y había que acompañarlo con el brazo. Tras el cambio, la bajada se volvió progresiva y controlada en todo el recorrido, y el cierre dejó de golpear.
En frío, el gas pierde algo de presión y el movimiento es más lento; en verano, con el calor, el portón baja más rápido. Es un comportamiento normal en cualquier puntal de gas, no un fallo del producto. Tras varios meses de uso con polvo, barro y lavados a presión, no detecté fugas de aceite ni ruidos nuevos, y el vástago seguía limpio gracias al retén.
Comparado con un recambio de concesionario, la diferencia de precio es notable y el resultado funcional muy parecido. Frente a kits basados en amortiguadores de fabricantes europeos reconocidos, estos últimos suelen declarar fuerza en newtons y medidas exactas, algo que aquí no ocurre; en este segmento las fuerzas habituales se mueven aproximadamente entre 190 y 260 N según configuración, así que si notas que el portón sube demasiado rápido o le cuesta vencer el peso, probablemente la fuerza no sea la adecuada para tu montaje.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor: encaje directo sin modificaciones, acabado correcto frente a la corrosión, garantía de dos años, manual de instalación incluido y un precio contenido para tratarse de un elemento de seguridad.
A mejorar: se suministra una sola unidad, cuando muchas configuraciones funcionan con dos; no se declaran medidas ni fuerza de elevación, lo que obliga a comparar físicamente con la pieza vieja; la referencia a la fibra de carbono induce a confusión; y algunos terminales presentan una holgura leve.
Como mantenimiento, basta con revisar cada cierto tiempo que los clips sigan firmes y limpiar el vástago con un paño húmedo. No engrases ni lubriques el vástago, y por supuesto no intentes comprimir el puntal con las manos ni perforarlo: va cargado con gas a presión y aceite.
Veredicto del experto
Es una opción sensata para devolver la funcionalidad al portón de un L200 o Triton de 2015 a 2020 sin pasar por el concesionario, siempre que verifiques la configuración exacta de tu vehículo y compres tantas unidades como necesites. No esperes prestaciones de un kit premium con especificaciones completas, pero para uso diario, trabajo y campo, cumple con solvencia. Si dudas entre reparar o aguantar, no lo dudes: un portón sin control es una avería silenciosa que acaba pasando factura.













