Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Las empuñaduras mixtas de goma y aluminio mecanizado son uno de esos recambios que parecen un capricho estético y acaban teniendo un impacto real en la conducción. En este caso hablamos de un par de puños de 124 mm de longitud y 38 mm de diámetro exterior, pensados para manillares de 7/8 de pulgada, es decir, los 22 mm que monta la inmensa mayoría de motos de carretera, naked y deportivas de pequeña y media cilindrada. La propuesta combina un cuerpo de goma con casquillos de aluminio CNC en los extremos, un formato que llevo viendo años en el mercado de accesorios y que funciona especialmente bien en motos donde el puño original es un tubo de goma blanda sin apenas presencia visual.
No son unas empuñaduras de gama alta con marca detrás, y eso se nota en algunos detalles, pero tampoco pretenden serlo. Su público natural es quien quiere sustituir unos puños gastados, duros o simplemente feos, sin pasar por el concesionario ni gastarse el dinero de un kit específico de competición.
Calidad de fabricación y materiales
El mecanizado del aluminio es correcto para el rango de precio. Los chaflanes de los extremos están bien rematados, sin rebabas que corten el guante, y el anodizado aguanta razonablemente el roce con la pared, aunque no es un tratamiento de grado aeronáutico: tras varios meses aparcando en calle, aparecen microarañazos visibles en la zona del casquillo. En un par de unidades que monté detecté cierta variación de tono entre la pieza izquierda y la derecha, algo habitual en lotes sin control de color estricto.
La goma es el punto más discutible. Tiene un tacto firme, con relieve suficiente para evacuar agua, y no se vuelve pegajosa con el calor como otras gomas económicas. Sin embargo, su dureza está un escalón por encima de la de un puño original japonés, y eso se traduce en algo más de transmisión de vibraciones a las manos. El diámetro interior viene ajustado a los 22 mm nominales, pero conviene medirlo con calibre: he encontrado diferencias de hasta tres décimas entre unidades, suficientes para que un lado entre a presión y el otro baile.
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde hay que trabajar con cabeza. El lado izquierdo es sencillo: se retira el puño viejo, se limpia el tubo del manillar con alcohol isopropílico y se monta con adhesivo específico para puños o, si se quiere poder desmontarlo, con laca de pelo. El derecho pasa por el tubo del acelerador, y ahí la cosa cambia según la moto.
En una Yamaha MT-07 de 2018 con unos 42.000 km, el tubo original tenía un diámetro ligeramente superior al nominal y la empuñadura entró forzada; hubo que rebajar el labio interior con cuidado y lijar el tubo para que no quedara frenado el retorno. En una Honda CB500F fue directo, sin ajustes. En una Kawasaki Z650 con puño electrónico, el carenado del mando de gas dejaba muy poco margen y el casquillo de aluminio rozaba en el soporte al girar a tope: se resolvió desplazando el conjunto unos milímetros hacia dentro, aprovechando que la longitud de 124 mm permite jugar algo.
Un aviso importante para motos con acelerador ride-by-wire: el puño derecho no puede quedar pegado al mando ni ejercer presión lateral, porque se altera la lectura del sensor y aparecen tirones o avisos en el cuadro. También hay que revisar los contrapesos: si el casquillo va cerrado o tiene un alojamiento distinto, puede que no admita el peso original, y perder masa en el extremo del manillar aumenta las vibraciones a régimen alto. En la CFMOTO 450SR de un cliente, mantener los contrapesos de serie marcó la diferencia entre un manillar incómodo a 110 km/h y uno perfectamente tolerable.
Consejo práctico: monta primero sin adhesivo, comprueba el juego del acelerador de tope a tope y solo después fija. Si el puño izquierdo queda flojo, una vuelta de cinta de teflón o de cinta aislante fina en el tubo resuelve el problema sin pegamentos.
Rendimiento y resultado final
Una vez bien montadas, el cambio es notable. El agarre con guante de verano es bueno y en mojado el relieve evacúa agua mejor que muchos puños lisos de serie. La sensación al tumbar es más directa porque el puño no se deforma bajo la mano, algo que se agradece en conducción deportiva y que en ciudad resulta menos cómodo si haces mucha retención.
Tras unos 8.000 km en uso mixto, la goma mantiene forma, sin grietas ni despegues en la unión con el aluminio, que es el fallo clásico de estos híbridos. El casquillo, eso sí, pierde brillo y acumula suciedad en la ranura. Con limpieza periódica y un poco de silicona en spray se conserva bien; nada de disolventes, que atacan la goma.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Relación precio-acabado muy razonable frente a kits de marca.
Aspecto mucho más deportivo que el puño original.
Goma duradera que no se degrada rápido con el sol.
Longitud y diámetro compatibles con gran parte del parque de 22 mm.
A mejorar:
Dispersión de tolerancias entre unidades del mismo lote.
Transmisión de vibraciones algo mayor que un puño de goma blanda.
Ausencia de instrucciones y de herrajes para adaptar contrapesos.
Anodizado sensible al roce en uso urbano intensivo.
Veredicto del experto
Es un recambio honesto para quien busque renovar el manillar con criterio estético y un tacto algo más firme, siempre que se tome la molestia de medir antes de comprar y de verificar el retorno del acelerador después. En motos con puño electrónico o con contrapesos integrados hay que dedicarle tiempo al ajuste, y si el presupuesto lo permite, un kit específico del modelo ahorra quebraderos de cabeza. Para todo lo demás, cumplen sobradamente y aguantan el ritmo de uso diario sin sorpresas.












