





Localizar fugas en el sistema de admisión o vacío de un motor puede convertirse en un proceso tedioso. El probador de fugas de humo para reparación de automóviles simplifica esta tarea al generar una niebla visible que recorre las tuberías y conexiones, señalando con precisión el punto exacto de la fuga.

El equipo se conecta a la batería del vehículo (12V) y, una vez encendido, produce un flujo de humo que se inyecta en el sistema cerrado del motor. Donde el humo escapa, hay una fuga. Esto permite detectar problemas en mangueras, juntas, válvulas o el colector de admisión sin desmontar piezas innecesarias.


Un ralentí irregular, pérdida de potencia o un testigo del motor encendido pueden tener su origen en una pequeña fisura en una manguera de vacío. Con esta máquina de humo de línea de tubería de 12V, el mecánico o aficionado avanzado puede comprobar el circuito de admisión completo en minutos, reduciendo el tiempo de diagnóstico de horas a unos pocos minutos.

Funciona con cualquier turismo o moto que utilice batería de 12V. Para vehículos diésel y gasolina, el principio de diagnóstico es el mismo: inyectar humo en el sistema de admisión.
Es recomendable tener conocimientos básicos de mecánica. Aunque el manejo es sencillo, interpretar el origen de la fuma requiere cierta familiaridad con los componentes del motor.
Suele emplear aceite mineral ligero o líquido específico para máquinas de humo. No se recomienda usar aceite de motor convencional porque puede generar residuos excesivos.
No. El humo generado es inerte y no deja residuos perjudiciales en el sistema de admisión, siempre que se use el líquido adecuado para este tipo de equipos.
Está diseñado principalmente para sistemas de admisión y vacío. Para el escape se necesitaría un equipo que presurice el sistema desde el lado contrario.
Una vez conectado a la batería, el equipo alcanza la temperatura de trabajo y comienza a emitir humo en aproximadamente 1 o 2 minutos.