Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Tras varios meses trabajando con el tanque de captura de aceite PQY-TK01 en distintos montajes, creo que puedo ofrecer una visión razonablemente completa de su comportamiento real. Lo he instalado en tres vehículos: un Honda Civic Type R FN2 con preparación ligera de suspensión y frenos orientado a trackdays, un BMW 335i E92 de gasolina con unos 160.000 kilómetros y bastante soplo de vapores por la válvula PCV, y un Nissan 200SX S14 preparado para drift. Justo el perfil de uso para el que este tipo de componente tiene sentido.
Un depósito de captura (catch tank en la jerga del taller) cumple una función concreta: interceptar los vapores de aceite que escapan del cárter por el sistema de ventilación antes de que reingresen en la admisión. En motores atmosféricos el beneficio es modesto pero real; en sobrealimentados, turbo de geometría variable o con kilometraje alto, la diferencia se nota sobre todo en la limpieza de mariposa, colector y válvulas. El PQY de 2 litros encaja bien en ese escenario.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo es de aluminio pulido, y en mano se aprecia un acabado correcto sin porosidades visibles en las soldaduras de las bridas. Las soldaduras del cuerpo son continuas y uniformes, aunque en la unidad del S14 tuve que repasar levemente la zona del racor superior con sellador de roscas anaeróbico, porque presentaba un leve sudado bajo presión. Nada dramático, pero conviene revisarlo siempre en piezas de este rango de precio.
Las roscas del tapón de drenaje entraron limpias en las tres unidades que he manejado, sin roscas pasadas ni rebabas. El filtro de ventilación rojo tipo pantalla metálica con malla filtrante hace su trabajo, aunque es un elemento de desgaste: recomiendo limpiarlo cada 4.000–5.000 kilómetros con disolvente suave y aire comprimido, o sustituirlo directamente si el vehículo circula en ambiente polvoriento.
El tubo de visualización de nivel es de plástico translúcido y, tras seis meses en el E92, sigue marcando el nivel con claridad. Eso sí, en montajes cercanos al colector de escape tiende a enturbiarse, así que conviene pensar bien su ubicación.
Montaje y compatibilidad
La instalación es sencilla para quien tenga soltura con brida y destornillador. La pestaña trasera de montaje admite tornillería M6/M8 y la orienté indistintamente en horizontal y vertical según el hueco disponible. Dejaos un par de horas si es la primera vez que montáis uno, y tened en cuenta estos consejos prácticos:
Ubicación: buscad una zona con flujo de aire; el aluminio también disipa algo de calor y eso ayuda a condensar los vapores.
Manguitos: no confiéis en las abrazaderas incluidas para presiones sostenidas en pista; yo las sustituyo por abrazaderas de constante tensión en el latiguillo que llega al colector de admisión.
Inclinación: montad el depósito lo más vertical posible para que el tubo de nivel lea correctamente y el drenaje funcione sin dejar restos.
PCV: en el caso del E92, intercalar el depósito en la línea PCV exige conservar el paso de vacío al colector si queréis evitar irregularidades en ralentí.
Es una pieza de aplicación universal, así que hay que asumir que no trae kit de manguitos específico para cada motor. Con racores rectos y latiguillo de 15 mm reforzado resolví las tres instalaciones sin complicaciones.
Rendimiento y resultado final
Aquí es donde el producto justifica su existencia. En el E92, con 160.000 kilómetros, el depósito recogía alrededor de 15–20 ml de condensado y aceite cada 1.000 kilómetros en uso mixto. Tras el último día de circuito con el Civic recogí notablemente más, como cabía esperar en un motor girando alto durante sesiones largas. El dato relevante no es tanto la cantidad recogida como lo que no ha vuelto a llegar a la admisión: al desmontar el colector de admisión del E92 para otra intervención, la mariposa estaba perceptiblemente más limpia que en revisiones anteriores.
En el S14 de drift, con soplado ocasional en vueltas altas mantenidas, los 2 litros de capacidad dan margen de sobra entre mantenimientos, aunque conviene revisar el nivel después de cada evento intensivo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Capacidad de 2 litros, holgada frente a los depósitos de 350–750 ml habituales en kits económicos.
Tapón de drenaje funcional, que evita desmontar el depósito para el vaciado periódico.
Acabado pulido que aguanta bien el paso del tiempo y las altas temperaturas del vano motor.
Kit de herrajes y fijaciones incluido, suficiente para montajes estándar.
Aspectos mejorables:
El filtro de ventilación rojo es el punto más delicado del conjunto: requiere mantenimiento frecuente y en algunos países puede plantear dudas de cara a la ITV si se elimina el recorrido cerrado de los vapores hacia la admisión. Mi recomendación es mantener la línea PCV cerrada y usar el filtro solo como respiradero del depósito en vehículos de competición.
Ausencia de deflectores internos o baffles, presentes en depósitos de gama superior, que mejorarían la condensación de los vapores.
Las abrazaderas suministradas conviene sustituirlas por otras de mejor calidad en uso exigido.
Veredicto del experto
El PQY-TK01 es una opción equilibrada dentro de los depósitos de captura universales: capacidad generosa, materiales correctos, mantenimiento cómodo y un precio contenido. No alcanza el nivel de refinamiento de los depósitos con separación interna por deflectores que se venden en el segmento profesional de competición, pero para un uso de trackday esporádico, preparaciones ligeras o motores con kilometraje elevado, cumple su función con nota aceptable. Para uso en vía pública, recordad revisar la normativa vigente respecto a la modificación del circuito de ventilación antes de decantaros por una solución de respiración abierta. Yo lo volvería a montar en proyectos de este nivel sin dudarlo demasiado.










