Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años montando recambios y accesorios en talleres, y en los últimos tiempos una parte creciente de mi trabajo llega desde el mundo del simracing: clientes que quieren convertir su setup casero en algo más cercano a un cockpit real. En este contexto he instalado varias unidades del adaptador RASTP-24 RS-QR036 en bases Logitech G25 y G27, y me gustaría compartir mi experiencia real con él, porque es uno de esos productos aparentemente simples que condicionan muchísimo la sensación de conducción.
La función de esta pieza es clara: permitir sustituir el volante original de plástico de los G25/G27 por un volante real de competición de 33-35 cm con patrón de orificios (PCD) de 70 mm. Lo he montado con volantes Momo y Sparco de 33 y 34 cm, y también con réplicas genéricas de ese diámetro, siempre verificando previamente que el PCD fuese efectivamente de 70 mm y no de 73 mm, que es el otro estándar habitual en el mercado. Esa comprobación inicial es fundamental: he visto volver kits enteros porque el cliente asumió la compatibilidad sin medir.
Calidad de fabricación y materiales
La placa está fabricada en aleación de aluminio y pesa aproximadamente 130 gramos. En la mano transmite solidez: el mecanizado es correcto, las roscas llegan limpias y sin rebabas, y el anodizado (lo he montado en negro y en rojo) se mantiene estable tras meses de uso intensivo, sin señales de oxidación ni desgaste visible en las zonas de contacto de la tornillería.
El punto que más valoro como técnico es la rigidez del conjunto. Una masa extra colocada lejos del eje de rotación altera la inercia del sistema y puede afectar al retorno del volante y al comportamiento de los motores de la base. Con 130 g, el efecto es mínimo en un G27, cuya electrónica compensa bien esa variación. He medido el comportamiento del retorno tras la instalación en dos bases distintas y no he percibido un retorno más lento ni deriva en el centro del volante en juegos como Assetto Corsa Competizione.
Otro acierto es que no incorpora anillos de goma ni elementos elásticos intermedios. Esto implica que el volante queda lo más cerca posible de la posición original respecto a la base. Traducido a la práctica: menos holgura angular, menos deformación elástica al hacer contravolante y una respuesta más directa. En simuladores con goma intermedio he notado un pequeño retardo entre lo que hacen tus manos y lo que registra la base; aquí eso desaparece.
Montaje y compatibilidad
El kit incluye la placa, 12 tornillos y 2 llaves Allen, lo cual cubre tanto la fijación a la base como la sujeción del volante a la placa. Eso sí: no incluye instrucciones, y no lo considero un defecto grave pero sí un motivo para ser prudente.
Mi procedimiento habitual, por si te animas a hacerlo tú mismo:
Apoya la base Logitech sobre una superficie firme y protegida antes de manipularla; los ejes del G25/G27 no agradecen fuerzas laterales.
Verifica primero el PCD del volante real con un calibre: 70 mm de centro a centro de orificios adyacentes según el patrón correspondiente. Si tu volante es de 73 mm, este adaptador no te sirve.
Aprieta la tornillería de forma cruzada y progresiva, sin excederte en el par. El aluminio es tenaz, pero no hace falta herculearse: con un apriete firme y equilibrado sobra.
Repite la comprobación de apriete pasadas unas semanas de uso; con las vibraciones de la base, es la revisión más rentable que puedes hacer.
Sobre compatibilidad, la lista es corta y no negociable: bases Logitech G25 y G27. No funciona con el G29, cuya fijación difiere. Para volantes, cualquier modelo aftermarket de PCD 70 mm —Momo, Sparco y equivalentes— encaja correctamente. He probado la combinación con volantes de 33, 34 y 35 cm y en todos los casos la geometría era correcta, aunque con 35 cm conviene pensar en la distancia al cuerpo según cómo tengas montado el cockpit.
Rendimiento y resultado final
En mi setup personal, un G27 montado sobre un rig de perfil de aluminio, cambié el volante original por un Sparco de 33 cm usando este adaptador. La diferencia es notable en tres frentes:
Grip y ergonomía: el cuero y el diámetro real de un volante de competición no tienen comparación con el plástico original, sobre todo en sesiones largas.
Precisión en curvas rápidas y trazadas largas: al eliminar juego y flexibilidades intermedias, los microcorrecciones de volante llegan limpias a la base. Es especialmente perceptible enircuitos rápidos y en conducción con ángulos de dirección amplios.
Transferencia de sensaciones: con la base sujetando un volante de masa algo mayor, el Force Feedback se percibe más «carnal», menos filtrado.
Un matiz honesto: no esperes milagros. El hardware de los G25/G27 sigue siendo el mismo, con sus motores y su resolución de encoder. El adaptador mejora la interfaz entre tus manos y la base, no la base en sí.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor: calidad del aluminio y del mecanizado; peso contenido que apenas afecta al retorno; fijación directa sin elementos gomosos que introduzcan holgura; tornillería completa incluida; acabados en negro y rojo estables en el tiempo.
En contra: la ausencia de instrucciones, que sitúa el producto fuera del alcance de quien no haya tocado antes un quick release o un adaptador; y la limitación estricta de compatibilidad, que exige verificar medidas antes de comprar. Comparado con otras placas genéricas del mercado, está en la media alta en rigidez y acabado, sin destacar especialmente en precio ni en extras.
Veredicto del experto
Es una pieza honesta y bien resuelta que hace exactamente lo que promete: convertir un G25 o G27 en un simulador con volante real de carreras, con mínima penalización de peso y máxima directividad. Si sabes lo que mides y lo que montas, es una compra segura; si es tu primera modificación de este tipo, plantéate que lo instale alguien con experiencia. Repito compra para setups de clientes sin dudarlo.










