




Las pastillas de freno delanteras y traseras para motocicleta Honda CRF250L son un recambio directo diseñado para mantener la capacidad de frenado de tu trail ligera en condiciones óptimas. Compatibles con los modelos CRF250L fabricados en Tailandia entre 2013 y 2022, y con la CRF250 Rally de 2017 a 2023, estas pastillas ofrecen una solución equilibrada para quien busca rendimiento predecible sin elevar el presupuesto.
Están fabricadas con un compuesto semimetálico a base de cobre, lo que se traduce en una mordida consistente tanto en seco como con humedad. La conducción por carretera o pista exige una frenada progresiva y estas pastillas responden bien bajo carga, con una potencia de agarre suficiente para el uso mixto al que está destinada la CRF250L.
Estas pastillas son una opción práctica para el mantenimiento rutinario de la CRF250L: sustituir el juego completo (delantero y trasero) de una sola vez garantiza un desgaste uniforme y una respuesta de frenado equilibrada entre ambos ejes.
Son compatibles con Honda CRF250L (2013-2014, 2015, 2017, 2018, 2019-2022) y CRF250 Rally (2017-2023). Si tu uso es mayoritariamente carretera, pistas ligeras o desplazamientos diarios, estas pastillas cubren sin problema esa demanda. Para conducción en barro extremo o enduro muy exigente, valora si necesitas un compuesto más agresivo; para el resto de situaciones, ofrecen un rendimiento más que correcto.
Sí, son compatibles con la CRF250L fabricada en Tailandia en 2015, así como con los modelos 2013-2014, 2017, 2018 y 2019-2022.
Son un juego completo que incluye tanto las pastillas delanteras como las traseras, listas para instalar en ambos ejes.
El compuesto semimetálico con base de cobre está formulado para minimizar chirridos. En condiciones normales y con una instalación correcta, el nivel de ruido es bajo.
No. Están diseñadas para ser respetuosas con el disco, ofreciendo buena potencia de frenado sin un desgaste prematuro del componente.
No, son pastillas de recambio de marca genérica. No son piezas originales Honda pero cumplen con las especificaciones de compatibilidad y ofrecen un rendimiento fiable para el uso diario.
Depende del tipo de conducción y del kilometraje. Se recomienda revisar el grosor de la pastilla cada 5.000 km y sustituirlas cuando queden menos de 3 mm de material de fricción.