Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo casi dos décadas trabajando con Hondas de los noventa, y el Civic EG es, probablemente, uno de los coches que más veces he visto pasar por taller con el mismo problema: los embellecedores de pilar A decolorados, agrietados o directamente perdidos después de un lavado a presión mal dado. Este juego de SPEEDRACING para las referencias OEM 72430-SR3-003 (lado izquierdo) y 72470-SR3-003 (lado derecho) cubre exactamente esa necesidad. Lo he montado en dos unidades de la quinta generación: un Civic 3Dr 1.6 del año 1993 con más de 250.000 km, muy castigado por el sol de Andalucía, y un 2Dr 1.5 del 94 en fase de restauración ligera para clásico joven.
La propuesta es clara: piezas nuevas de estilo negro, fijadas por cinta adhesiva de doble cara, sin perforaciones ni retoques. Para quien no quiere pagar caprichos de desguace ni arriesgarse a molduras usadas que llegan igual de fatigadas que las propias, es una opción razonable de entrada.
Calidad de fabricación y materiales
La pieza llega con un moldeo limpio, sin rebabas visibles en los cantos, y el acabado negro con textura coincide de forma bastante convincente con el grano original de Honda. No es idéntico píxel a píxel cuando se compara lado a lado con una moldura original intacta: el grano es ligeramente más fino, pero a distancia de día nadie distinguiría la diferencia sobre el coche.
El plástico tiene una rigidez correcta para su función; no se deforma al presionarlo en frío, aunque conviene tener en cuenta que a temperaturas bajas el material se vuelve menos dúctil. En mi segundo montaje, realizado en enero con el coche en exterior a unos 8 grados, dejé las piezas unos diez minutos cerca de un radiador antes de la instalación y la adaptación fue perfecta. Es un truco sencillo que evita tensiones en el plástico durante el pegado.
Como punto mejorable, el grosor de pared es algo más contenido que el de la pieza original, algo típico en répllicas. No lo considero un defecto funcional, pero sí influye en la sensación al tacto si se manipula mucho tras el montaje.
Montaje y compatibilidad
El proceso es realmente tan simple como se anuncia, aunque yo añadiría dos matices a las instrucciones básicas:
La preparación de la superficie lo es todo. Con alcohol isopropílico en dos pasadas —una para retirar restos de cera y siliconas, otra final antes del pegado— y posterior limpieza con un paño de microfibra sin pelusa, el agarre de la cinta es notablemente superior.
El calor es tu aliado. Tras presionar la pieza unos segundos, calienta suavemente el conjunto con pistola de aire caliente a baja temperatura y vuelve a presionar. Esto activa mejor el adhesivo acrílico y asegura que la pieza no se desprenda con el primer lavado.
En cuanto a compatibilidad, ajustaron correctamente en ambos coches probados. La clave está en verificar la carrocería: la referencia cubre las variantes 2Dr y 3Dr de 1992 a 1995, pero las versiones sedán y algunos acabados llevan molduras distintas, por lo que comparar la referencia OEM antes de comprar no es opcional, es obligatorio. También recomiendo presentar en seco la pieza sobre el pilar antes de retirar el film protector, para confirmar la orientación izquierda/derecha, que a simple vista se confunde fácilmente.
Un matiz técnico honesto: la medición admite un margen de algunos centímetros y, aunque en mis dos casos el encaje fue correcto, en piezas de este tipo conviene no esperar precisiones milimétricas de repuesto original. Un pequeño margen de ajuste se disimula bien con la colocación cuidadosa.
Rendimiento y resultado final
Sobre el Civic 93, la transformación visual fue inmediata: el marco negro del parabrisas recuperó esa línea continua que define la silueta frontal del EG, y el contraste con la pintura destensada del techo se atenuó de forma notable. A los tres meses del montaje, con el coche en exterior y pasados ya dos lavados a presión (manteniendo boquilla a distancia prudente), las piezas siguen perfectamente adheridas y sin bordes levantados.
Funcionalmente, la moldura cumple su papel de protección frente a pequeños impactos y rozaduras habituales en aparcamiento urbano, un detalle relevante en estos pilares, donde un buen golpe en el borde expone el metal a oxidación superficial si la pintura ya está degradada.
Para un coche en restauración completa o conservado como clásico joven, el retorno en percepción de cuidado general del vehículo es alto en relación con su coste.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Solución nueva a precio de desguace usado, evitando piezas fatigadas.
Montaje en menos de veinte minutos sin herramientas ni perforación.
Referencias OEM correctas, lo que simplifica la verificación de compatibilidad.
Acabado de grano y color fieles al original en condiciones normales de luz.
Mejorable:
Grosor de pared algo inferior al original.
El adhesivo de serie funciona bien, pero ante climas muy soleados yo reforzaría con cinta de doble cara acrílica adicional si el coche se lava con frecuencia.
Margen dimensional declarado más holgado que el de una pieza genuina Honda.
Veredicto del experto
Es un repuesto honesto y bien resuelto para el trabajo que se le pide: recuperar la estética del pilar A en un Civic EG sin dar un paso atrás en calidad respecto a una moldura usada. No pretende ser una pieza original, y en ese contexto cumple sobradamente. Lo recomendaría sin dudas para cualquier EG 2Dr o 3Dr de 1992 a 1995 en proyecto de conservación, siempre verificando la referencia previamente y dedicando los cinco minutos extra a preparar bien la superficie. La diferencia entre un montaje que aguanta años y uno que se despega a los seis meses está, en este caso, casi por completo en las manos de quien lo instala.











