Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He instalado este tipo de catch can en varios vehículos de calle y preparaciones ligeras, y mi valoración general es positiva siempre que se entienda bien su función. No es un depósito que aumente la potencia por sí mismo, sino un separador destinado a retener parte de la mezcla de aceite y humedad que circula por la ventilación del cárter antes de que vuelva a la admisión.
Su utilidad se aprecia especialmente en motores turboalimentados y de inyección directa, donde la acumulación de residuos en los conductos puede ser más problemática. En un Seat Leon 1.8 TSI con unos 145.000 kilómetros, por ejemplo, el depósito comenzó a recoger una mezcla oscura de aceite y condensación después de varios cientos de kilómetros de uso mixto. El resultado no fue un cambio apreciable en la potencia, pero sí permitió evitar que parte de esos vapores siguiera entrando directamente en el circuito de admisión.
La capacidad aproximada de 300 ml resulta suficiente para un uso normal si se revisa con frecuencia. En motores con desgaste elevado, conducción deportiva habitual o mucho trayecto corto, el contenido puede acumularse más deprisa de lo esperado.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo de aluminio con acabado negro ofrece un equilibrio razonable entre peso, resistencia y facilidad de integración en el vano motor. En las unidades que he montado, el formato compacto ha permitido buscar un punto de fijación sin añadir demasiado peso a los soportes originales, aunque conviene evitar zonas sometidas a vibraciones intensas o demasiado próximas al colector de escape.
Los racores intercambiables de 10, 12 y 15 mm aportan cierta versatilidad, pero no sustituyen una medición previa de la instalación original. La cifra exterior del racor no siempre coincide exactamente con el diámetro interior de la manguera del vehículo, por lo que recomiendo comprobar las dimensiones con un calibre antes de desmontar nada.
El punto menos destacable es que este tipo de kit universal no suele ofrecer el mismo nivel de acabado interno que un separador específico para un motor concreto. No daría por hecho que incorpora tabiques, laberintos internos o un sistema avanzado de decantación si no se especifica expresamente. Su eficacia dependerá tanto del diseño interior como de la correcta elección del recorrido de las mangueras.
Montaje y compatibilidad
El montaje es asequible para alguien con experiencia básica en mecánica, pero no conviene instalarlo de forma improvisada. En un BMW E46 330i con más de 200.000 kilómetros lo coloqué entre la ventilación del cárter y la admisión, utilizando el racor que mejor coincidía con el diámetro de la línea original. La parte más laboriosa fue encontrar una posición suficientemente alejada del calor y con espacio para retirar el depósito sin desmontar medio vano motor.
Antes de fijarlo, recomiendo seguir este procedimiento:
- Identificar correctamente la entrada y la salida de los vapores del cárter.
- Medir el diámetro de la línea original y escoger los racores adecuados.
- Comprobar que la manguera no queda doblada ni estrangulada.
- Fijar el depósito a una superficie rígida, evitando sujetarlo únicamente a una manguera.
- Apretar las abrazaderas sin deformar el tubo.
- Revisar posibles fugas con el motor al ralentí y después de una prueba de carretera.
La manguera incluida tiene 770 mm y es suficiente para una instalación sencilla, pero puede quedarse corta si el depósito se coloca lejos de la admisión. También hay que tener presente que disponer de racores de 12 y 15 mm no significa que el kit incluya manguera de esos diámetros. En ciertos vehículos será necesario adquirir tubo adicional y abrazaderas apropiadas.
No recomiendo utilizar el filtro respirador abierto como primera opción en un coche de calle. Puede facilitar la instalación, pero libera vapores y olor a aceite en el vano motor, además de plantear dudas en materia de emisiones e inspección técnica. Siempre que el sistema original lo permita, prefiero mantener un circuito cerrado hacia la admisión.
Rendimiento y resultado final
En un Honda Civic atmosférico con aproximadamente 180.000 kilómetros, el depósito acumuló menos cantidad que en los motores turbo, pero aun así apareció una pequeña película de aceite junto con humedad. Esto demuestra que también puede tener sentido en un motor atmosférico, aunque el beneficio será más limitado y dependerá del estado de la ventilación del cárter.
En un Volkswagen Golf GTI utilizado en carretera de montaña y con aceleraciones frecuentes, la cantidad recogida fue claramente mayor. Tras las primeras semanas, encontré una mezcla líquida de color marrón oscuro, especialmente después de trayectos cortos seguidos de uso intenso. No observé fallos de ralentí ni pérdidas de respuesta atribuibles al montaje, lo que indica que el circuito no estaba restringiendo la ventilación.
La instalación no debe confundirse con una reparación. Si el motor consume demasiado aceite, genera presión excesiva en el cárter o expulsa humo anormal, el catch can solo recogerá parte de las consecuencias. En esos casos hay que revisar la válvula PCV, los segmentos, las juntas y el estado general del motor.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Formato compacto y relativamente fácil de ubicar.
- Racores de varios diámetros para adaptar instalaciones diferentes.
- Capacidad adecuada para controlar visualmente la acumulación.
- Incluye soportes, abrazaderas, tornillería, manguera y filtro.
- Permite realizar el mantenimiento sin herramientas especiales.
Aspectos mejorables:
- La ausencia de un manual detallado obliga a planificar bien el montaje.
- La manguera de 10 mm puede no ser suficiente para todas las aplicaciones.
- El filtro abierto no es la solución más recomendable para un vehículo de uso diario.
- La eficacia real dependerá del diseño interno y de la orientación del depósito.
- Los soportes incluidos pueden requerir ajustes si el vano motor tiene poco espacio.
Frente a alternativas específicas para cada modelo, este kit ofrece más libertad de colocación y un coste normalmente inferior, pero exige más trabajo de adaptación. Los sistemas de mayor calidad suelen incorporar mejores separadores internos, drenaje inferior y conexiones diseñadas para mantener el circuito cerrado.
Veredicto del experto
Considero que es una opción funcional para proyectos de calle, vehículos modificados y usuarios que sepan revisar periódicamente el sistema. Su principal valor está en permitir controlar y recoger parte de los vapores aceitosos de la ventilación del cárter con una instalación sencilla y adaptable.
Lo instalaría en un motor turbo o de inyección directa después de comprobar cuidadosamente los diámetros y el recorrido de las líneas. En cambio, para un vehículo completamente original y sometido a inspecciones frecuentes, preferiría un sistema cerrado y específico para el modelo.
Durante las primeras semanas conviene revisar el nivel cada 300 o 500 kilómetros para conocer la cantidad que produce cada motor. Después puede establecerse un intervalo más amplio, pero nunca dejaría que el depósito llegase a llenarse. También limpiaría el interior y el filtro de forma periódica, utilizando productos no abrasivos y verificando que ninguna junta queda dañada.










