






Reparar abolladuras pequeñas en la carrocería sin acudir al taller es posible con la herramienta de reparación de depresión automática. Este kit funciona mediante un sistema de tracción por adhesivo: se colocan las tabletas o tacos sobre la abolladura, se aplica el pegamento termofusible y, al enfriar, se extrae el daño tirando con los alicates integrados. Está diseñada específicamente para golpes de granizo, abolladuras en puertas, capós y aletas, y para cualquier depresión superficial en chapa.

El proceso es sencillo y no requiere experiencia previa en chapa y pintura:

Esta herramienta está pensada para abolladuras pequeñas o medianas sin rotura de pintura. Es ideal para:
No es adecuada para golpes profundos con bordes afilados, zonas con pintura saltada o abolladuras en filos de chapa. En esos casos, conviene acudir a un profesional de reparación sin pintura (PDR).

A diferencia de los sistemas de ventosa o de los extractores magnéticos, este método de tracción por adhesivo funciona en cualquier tipo de superficie metálica, independientemente de su curvatura. El tornillo de precisión permite controlar la fuerza de extracción milímetro a milímetro, reduciendo el riesgo de dañar la pintura.

Para un conductor particular, esta herramienta se amortiza con la primera reparación. Un taller de chapa suele cobrar entre 50 y 150 € por abolladura, dependiendo del tamaño y la ubicación. Con este kit, el coste por reparación se reduce al pegamento y las tabletas, que son consumibles económicos y reutilizables en varios usos.

Sí, siempre que la pintura esté en buen estado. Si la capa de barniz está dañada o saltada, el adhesivo puede no fijar correctamente o levantar más pintura al retirar la tableta.
Depende del tamaño. Para una abolladura de 2-3 cm suele bastar una tableta central. Para depresiones mayores o alargadas, es mejor usar dos o tres tabletas de forma progresiva.
No, si se usa pegamento termofusible específico para PDR. Al calentar ligeramente la tableta con la pistola de calor, el adhesivo se reblandece y se desprende sin dañar el barniz ni la pintura.
Sí, el sistema funciona igual en chapa de acero y en paneles de aluminio. La clave es que la superficie esté limpia y seca para que el adhesivo haga buena presa.
Entre 5 y 15 minutos por abolladura, incluyendo limpieza, aplicación del adhesivo, extracción y retirada de la tableta. Para depresiones grandes o múltiples, el tiempo se incrementa.
El juego suele incluir los alicates extractores con tornillo de presión, varias tabletas de tracción de distintos tamaños y un lote de barras de pegamento termofusible. Algunos kits incorporan también una pistola de calor.