Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Este kit de admisión Ram corto para el Honda Accord 2.4L L4 (SULEV, 2004-2007, acabados DX/LX/EX/SE) es una de esas modificaciones de entrada que suelo recomendar a quien quiere una mejora perceptible sin entrar en Grocery de gestión electrónica. Lo he montado en dos unidades del K24 dentro de mi actividad en taller: un Accord LX de 2005 con cambio manual y unos 180.000 km, y un EX automático de 2007 con algo más de 220.000 km. En ambos casos el objetivo era el mismo: abrir la admisión, ganar agilidad en la respuesta del acelerador y darle un punto más de carácter al motor, sin gastar lo que cuesta una admisión de marca premium.
El concepto es el clásico short ram: se elimina la caja de aire original con su filtrado y sus conductos largos, y se sustituye por un tubo corto de aluminio que acerca el filtro cónico directamente a la toma del colector. La ganancia principal no está tanto en caballos —hablamos de diferencias modestas en este motor atmosférico— como en la eliminación de restricciones y en una entrega más inmediata a régimen bajo y medio.
Calidad de fabricación y materiales
El tubo está fabricado en aluminio T-304 pulido, y ahí está uno de sus puntos a favor frente a muchos kits económicos que emplean aluminio 6061 de pared fina con soldaduras irregulares. El T-304 aguanta bien el calor del vano motor y el acabado pulido se mantiene razonablemente bien con limpieza periódica, aunque conviene saber que con el tiempo y los ciclos térmicos aparecerá algún velo mate en la zona cercana al bloque.
Las tolerancias de los bridados y las ubicaciones de los soportes son correctas: en las dos unidades que monté, el tubo encajó con el acoplamiento de silicona y las abrazaderas incluidas sin necesidad de forzar nada. No estoy ante un producto de acabado de nivel show, pero para su precio el control de calidad es notablemente superior a la media de los kits genéricos de importación.
El filtro cónico seco es quizá la decisión de diseño más interesante. Al no llevar impregnación de aceite, se evita uno de los problemas clásicos de los filtros de algodón aceitado: contaminar el elemento sensible del sensor MAF, algo que en el K24 con MAF ubicado cerca de la admisión puede provocar averías costosas o códigos de error. El mantenimiento es tan simple como se anuncia: agua y jabón, enjuague, secado completo (yo recomiendo un mínimo de 24 horas a temperatura ambiente) y listo.
Montaje y compatibilidad
Aquí hay que ser honesto: el kit no incluye instrucciones, y eso es una barrera real para el aficionado sin experiencia. No es un montaje complicado en términos mecánicos —unas dos horas con herramientas básicas en un Accord de esta generación—, pero sí exige conocimientos concretos:
Desconexión de la batería antes de manipular el conector del MAF, imprescindible para evitar dañar la centralita.
Verificación previa del sensor MAF: el kit está pensado para las versiones equipadas con él, así que antes de comprar hay que confirmar la configuración exacta del vehículo (el SULEV cambia algunos detalles respecto a otras variantes californianas).
Ubicación del filtro: al tratarse de una admisión corta, el filtro queda dentro del vano motor, por lo que recomiendo separarlo con un deflector casero o buscar el punto más alejado del colector de escape. En pruebas de verano con tráfico urbano noté que el aire caliente reducía ligeramente la sensación de potencia respecto a un día fresco.
Comprobación de holguras: en el EX automático el espacio es algo más justo; conviene verificar que no roza con el cableado ni con la varilla de aceite.
En el Accord manual el resultado fue más satisfactorio porque la respuesta del acelerador se percibe de forma más directa; en el automático, la mejora existe pero queda algo amortiguada por la lógica del cambio.
Rendimiento y resultado final
Tras instalar el kit, lo primero que se nota no es un dato de banco de potencia, sino el sonido: a partir de las 3.000 rpm aparece un tono de admisión claramente más presente, tipo aspiración deportiva, que a quien le guste este mundo le resultará atractivo y a quien busque discreción puede incomodarle en autopista.
En respuesta, la diferencia se aprecia al pisar a bajas y medianas revoluciones: el motor entra algo más vivo y la borrachera inicial de acelerador es más inmediata. En cifras, y siendo prudente, hablamos de ganancias del orden de unos pocos caballos en el mejor de los casos —algo normal en cualquier short ram sobre un 2.4 atmosférico—, no de transformaciones milagrosas. El consumo se mantuvo prácticamente idéntico en mis registros, con ligeros aumentos solo cuando se aprovecha el sonido para estirar marchas más de lo habitual.
Comparándolo genéricamente con admisiones de gama alta, el resultado dinámico es similar porque el principio físico es el mismo; lo que pierde respecto a ellas es finura de acabado, deflector térmico incluido y documentación de instalación.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Tubo de aluminio T-304 con buen acabado y tolerancias correctas.
Filtro seco lavable: mantenimiento limpio, barato y sin riesgo para el MAF.
Precio muy competitivo frente a alternativas de marca.
Compatibilidad con cambio manual y automático en toda la gama SULEV 2.4L.
Aspectos mejorables:
Ausencia total de instrucciones de montaje.
No incluye deflector térmico, que en esta plataforma sería recomendable.
Abrazaderas funcionales pero mejorables: las sustituí por unas de banda ancha inox en ambos montajes.
Veredicto del experto
Es una modificación honesta y bien resuelta para el Accord 2.4L de esa generación, siempre que se asuma qué es y qué no es: una mejora de respuesta, sonido y estética a bajo coste, no un incremento sustancial de potencia. La recomiendo a quien tenga soltura con la mecánica o acceso a un taller de confianza, dada la falta de instrucciones, y aconsejo revisar el filtro cada 10.000-15.000 km según ambiente de uso. Dentro de su categoría, es una compra que yo volvería a hacer.













