Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años trabajando con la plataforma Chrysler de los años 90 y os puedo decir que el interruptor maestro de elevalunas es una de esas piezas que fallan sí o sí. Los contactos internos se van quemando por el uso constante y el amperaje que manejan, y al final acabas con la ventanilla del conductor que sube cuando le da la gana o directamente no hace nada. Este recambio con número OE 4685433 es de esos que suelo recomendar en el taller cuando el cliente no quiere pagar el pastón que pide Mopar por el original.
Lo he montado en un Grand Caravan del 98 con 210.000 kilómetros y en un Voyager del 97 que entra cada dos por tres por aquí. En ambos casos el diagnóstico era el mismo: el interruptor original fallaba de forma intermitente, sobre todo cuando hacía calor, y al final se quedaba completamente muerto. La sustitución por esta unidad resolve el problema de raíz, sin tocar nada más del circuito.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo del interruptor está fabricado en plástico ABS negro de buen aspecto, con una textura mate que no desentona con el salpicadero original. No es un plástico blando de esos que se agrietan a los seis meses; tiene una rigidez correcta y los engarces laterales encajan con las guías de la placa de la puerta sin holguras.
Los contactos internos van montados en una placa de circuito impreso bien soldada. He abierto uno para inspeccionarlo y la verdad es que las soldaduras están limpias, sin exceso de estaño ni puentes. Los microinterruptores de las teclas tienen un tacto seco y definido, con un clic claro al accionar. Esto es importante porque en los originales, cuando empiezan a fallar, notas que el recorrido se vuelve esponjoso antes de morir del todo.
El conector hembra es compatible con el mazo original del vehículo. Las hembrillas hacen buen contacto y el clip de retención sujeta con firmeza, sin necesidad de forzar nada ni de usar cinta americana como recurso desesperado. El acabado negro coincide con el de la pieza original, aunque el tono es ligeramente más satinado que el de Mopar; se nota solo si lo miras muy de cerca.
Montaje y compatibilidad
La instalación no tiene ningún misterio para quien haya desmontado un panel de puerta de esta época, pero voy a dar algunas claves para quien lo haga en casa. Se retira el panel tirando con cuidado de los clips de expansión; ojo con los dos tornillos que hay detrás de la tapa de la maneta y del reposabrazos. Una vez fuera, se desconecta el conector grande, se presiona la pestaña lateral del interruptor y sale hacia arriba.
El interruptor encaja en el alojamiento de la placa de la puerta sin necesidad de adaptadores. Las guías coinciden perfectamente con las del soporte original, tanto en el Grand Caravan como en el Town & Country y el Voyager de los años 96 al 2000. La compatibilidad con esta plataforma es total porque todas comparten la misma estructura de puerta y el mismo conector.
Un detalle que me gusta: el conector va codificado, así que es casi imposible conectarlo al revés. Aun así, siempre recomiendo comparar el número de pieza con el del interruptor que estáis quitando antes de cerrar el panel. He visto casos de gente que pide el 4685433 y le llega el del modelo posterior, que tiene distinta distribución de pines; este que he probado es el correcto para la generación 96-00, no para la 01 en adelante.
Rendimiento y resultado final
Tras el montaje, todas las ventanillas responden correctamente desde el puesto del conductor. La subida y bajada es fluida, y el interruptor maestro mantiene la función de bloqueo de las ventanillas traseras sin problemas. Los automáticos de las ventanillas del conductor y del acompañante se comportan como debe ser, sin que el relé térmico interno se dispare en usos prolongados.
Para que os hagáis una idea, en el Grand Caravan del 98, que es el que más he usado, pasé de tener la ventanilla del conductor atascada en bajada una mañana de verano con 35 grados a poder subirla y bajarla en repetidas ocasiones sin que fallara ni una sola vez. Después de tres semanas de uso diario, con subidas y bajadas constantes por ventanilla del peaje, el interruptor sigue comportándose como el primer día.
Comparándolo con otras opciones del mercado, está por encima de los recambios genéricos que se venden por internet a precio de saldo y que a veces vienen sin las pestañas de retención bien formadas. No es un original Mopar, pero para un coche con estos años, pagar el doble o el triple por la pieza de origen es difícil de justificar. Si lo que encuentras es una unidad de desguace, ojo, porque a esa edad los contactos están ya muy castigados y acabarás metiendo el mismo problema dentro de unos meses.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Como puntos fuertes destaco el encaje exacto, la facilidad de instalación y la fiabilidad de los contactos. También el precio, que es razonable para lo que ofrece, y el hecho de que incluya el interruptor completo sin necesidad de reciclar piezas.
Como aspecto mejorable, la diferencia de tono del negro, que puede molestar a los muy puristas. Y aunque el embalaje protege bien la pieza, no incluye ninguna instrucción impresa; para alguien con poca experiencia, un mínimo esquema de desmontaje del panel vendría bien. En cualquier caso, con un destornillador plano y media hora de paciencia se resuelve.
Mi consejo: antes de condenar el motor del elevalunas, probad siempre el interruptor. Nueve de cada diez veces el culpable es esta pieza, y el diagnóstico se hace en dos minutos con un polímetro o simplemente viendo los puntos de quemado en los contactos. Limpiad el conector con spray de contactos antes de reutilizarlo y aplicad un poco de grasa de silicona en las guías de las ventanillas mientras tengáis el panel abierto; así el conjunto os durará mucho más.
Veredicto del experto
Este interruptor es una solución práctica y honesta para un fallo muy habitual en estos Dodge, Chrysler y Plymouth de finales de los 90. No es una pieza de competición ni pretende serlo, pero cumple su función con solvencia y a un precio ajustado. Si tenéis un Grand Caravan o un Town & Country de esa época con problemas de ventanillas, lo recomiendo sin dudarlo. Es de esas piezas que se cambian una vez y olvidas que existieron.











