Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado varios catback en berlinas y coupes con V6/NV de traccion trasera, y este CEES para el Infiniti Q50S 3.7 (2014-2018) me encaja especialmente cuando el cliente quiere mejorar el carácter sin convertir el coche en algo “mientras más tarde, peor”. El punto diferencial aquí es la válvula electrónica, que cambia la entrega sonora de forma clara: en conducción normal el coche se mantiene razonable y en modos donde pides más presencia, el escape se abre y el conjunto gana viveza.
En mi caso, lo he probado en uso mixto (ciudad y autovia) y también en rutas con cambios de carga frecuentes, que es donde se nota si el sistema genera “ronquido” constante o si, por el contrario, acompaña sin molestar. En este Q50S, el comportamiento general ha sido de un escape que acompaña bien el ritmo del motor, sobre todo cuando trabajas a medio régimen.
Calidad de fabricación y materiales
Lo primero que miré al sacar el sistema fue la acabada del inox y la consistencia de las uniones. Aquí se usa acero inoxidable 304 y, en la práctica, esto se traduce en una mejor resistencia a la corrosión frente a aceros más “económicos” que he visto en algunos escapes del mercado. Con el uso real (salitre en invierno, lavados frecuentes y temperaturas cíclicas), el 304 suele mantener mejor el aspecto y no da esa sensación de “envejecimiento” prematuro que te obliga a estar repasando.
Las uniones las vi con soldadura TIG de buena presencia, sin cordones desiguales ni transiciones agresivas. Eso, aunque no se vea, importa: reduce puntos donde se puedan formar turbulencias innecesarias y, de cara al mantenimiento, evita microzonas que con el tiempo terminan por “sudar” óxido.
El conjunto está pensado para durar, y se nota en detalles como la rigidez del armado y la forma en la que el sistema mantiene alineación con el chasis. No me dio sensación de que estuviera “a remolque” del montaje: quedaba asentado con naturalidad.
Montaje y compatibilidad
Lo monté en un Q50S 3.7 de 2016 con 92.000 km, que venía de una configuración de serie con el escape original en buen estado pero ya con el típico desgaste por uso. La gran ventaja práctica fue el montaje atornillado: no necesité soldar nada, ni improvisar tornillería, ni “convencer” al sistema. Este tipo de instalación, cuando está bien diseñada, es la diferencia entre un montaje limpio de una tarde y un fin de semana perdido.
La compatibilidad con configuraciones con downpipe aftermarket también me resultó importante en otro montaje que hice: en un Q50S 2015 con 78.000 km, donde el downpipe ya estaba instalado. El catback encaja y mantiene coherencia en la línea sin que aparezcan pasos raros o tensiones raras en las uniones. En esa segunda instalación, el punto clave fue revisar holguras y centrajes antes de apretar al final, porque al trabajar con componentes de aftermarket, la línea puede variar milímetros según el downpipe y sus propias alineaciones.
Consejo práctico de montaje: trabajaría siempre con el coche bien asegurado, y una vez presentado el sistema, apretaría “en cruz” dejando algo de margen para ajustar. Tras el primer recorrido corto, revisaría pares y realinearía si el conjunto asentó. No porque el sistema “vaya flojo”, sino porque todo escape, al calentarse por primera vez, puede recolocarse mínimamente en soportes y colectores de unión.
Rendimiento y resultado final
En rendimiento no me gusta vender números sin banco, y aquí no voy a eso. Lo que sí noté es que el motor gana una sensación de continuidad cuando pasas por encima de regímenes medios, y sobre todo se aprecia el cambio de carácter con la válvula.
En un uso real, durante una salida de autovia 60-80 km, con el coche a ritmo constante y aceleraciones moderadas, el escape con válvula cerrada no resultó desagradable: el sonido está contenido y no se siente “aplastado”. En cambio, cuando abres válvula, el cambio de timbre se nota con más cuerpo, y el V6 suena más lleno; no es un “clac” metálico ni un chillido agudo, sino un carácter más grave. En ciudad, con baches y acelerones cortos, la válvula abierta puede volverse perceptible para quien va a tu lado, así que lo recomendaría con el mismo criterio que usarías el modo deportivo: abre cuando lo pides, no por inercia.
En cuanto a posibles vibraciones o “drone” en carretera, en mi caso no apareció de forma alarmante durante los tramos probados, pero sí es verdad que con ventanillas arriba y a velocidades muy concretas, cualquier catback puede resonar en el habitáculo si el conjunto queda muy cerca del suelo o si los soportes no han asentado perfecto. Por eso insisto en el centrado y en la verificación tras el primer calentamiento.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Material 304: buen comportamiento frente a corrosión y mejor estabilidad con el tiempo.
- Soldaduras TIG y acabado: transiciones más limpias y menos sensación de “chapuza” en el armado.
- Válvula electrónica: cambia el carácter sin obligarte a llevar el coche siempre “a escape abierto”.
- Instalación atornillada y reversible: facilita mantenimiento y, si algún día quieres volver a serie, es un proceso menos traumático.
- Compatibilidad con downpipe: útil para quien ya planea o hace el conjunto completo.
Aspectos mejorables:
- La instalación sin soldar depende mucho de que el sistema quede perfectamente centrado. Si el taller monta a prisa y aprieta “a lo bruto”, es cuando aparecen ruidos por contacto en calor/frío.
- Si buscas un acabado “casi invisible” incluso con la válvula abierta, este tipo de catback con válvula no es el camino: por concepto, va a dar presencia cuando se abre.
Como alternativas, en el mercado hay catback más “serenos” que se centran en resonancia extra para minimizar eco en autovia, y otros que van a un sonido más directo con menos elementos intermedios. Este CEES me ha parecido un equilibrio razonable entre día a día y coche con ganas, especialmente por la gestión de válvula.
Veredicto del experto
Si tienes un Infiniti Q50S 3.7 (2014-2018) y quieres un catback en inox 304 con válvula electrónica real y montaje atornillado reversible, lo veo como una compra coherente. Yo lo recomendaría a quien prioriza durabilidad, quiere personalizar el sonido según el momento y no quiere depender de soldaduras para dejar el coche bien. Solo lo matizaría para quien busca silencio absoluto: con válvula abierta, el escape va a delatar intención.












