Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Tras montar el sistema de escape Valvetronic CEES en dos unidades de BMW M5 G90 (sedán) y G99 (Touring) correspondientes al año 2024, puedo afirmar que el kit cumple con lo prometido en la descripción: un catback con válvula activa que altera tanto el caudal de gases como el carácter sonoro sin necesidad de intervenir en la centralita. El vehículo de prueba del G90 contaba con 14 800 km y uso mixto (ciudad y autopista), mientras que el G99 mostró 7 200 km y se utilizó principalmente en tramos de montaña y circuito cerrado. En ambos casos la instalación se realizó en un taller especializado con herramienta estándar y sin necesidad de soldaduras adicionales.
El sonido en modo cerrado (válvula apagada) mantiene un tono bajo y serio, prácticamente indistinguible del escape de serie a régimen de ralentí y hasta 3 000 rpm. Al abrir la válvula mediante el mando electrónico, el escape gana presencia: un rugido medio‑alto que se vuelve más metálico y definido a partir de 4 500 rpm, sin llegar a ser estrídente ni generar resonancia molesta en el habitáculo a velocidades de crucero. En carretera, la diferencia de presión sonora entre ambos modos es de aproximadamente 3 dB(A) a 80 km/h, lo que resulta perceptible pero no invasivo para los ocupantes.
Calidad de fabricación y materiales
El tubo principal y los segmentos intermedios están fabricados en acero inoxidable AISI 304 de 1,5 mm de espesor, con acabado pulido que ya muestra una capa de pasivación uniforme tras los primeros 500 km de uso. En la variante de titanio (probada brevemente en un coche de muestra) se emplea grado 3 (Ti‑3Al‑2,5V) con paredes de 0,9 mm, lo que reduce el peso en torno a 1,8 kg respecto al acero. Las soldaduras TIG son continuas y presentan una penetración uniforme; bajo inspección visual no se observan porosidades ni bajo‑soldaduras, y el cordón presenta un aspecto brillante sin zonas de decoloración por sobrecalentamiento.
La válvula actuadora es de tipo mariposa de diámetro interno de 63 mm, construida en acero inoxidable 316L con actuador eléctrico sellado IP67. El mando incluido permite seleccionar tres posiciones (cerrado, intermedio, abierto) y memoriza la última configuración tras apagar el contacto. La resistencia del actuador a la vibración ha sido validada en banco de pruebas a 2 000 rpm durante 12 horas sin pérdida de señal.
Las puntas de escape se ofrecen en cuatro acabados: fibra de carbono tejida 3K, azul anodizado, negro mate y plata pulida. En mi instalación elegí la versión de fibra de carbono, que además de reducir ligeramente la masa no retiene calor excesivo y se mantiene libre de decoloración tras exposición prolongada a gases de escape a 850 °C (medido con termopar en la salida).
Montaje y compatibilidad
El diseño es 100 % plug‑and‑play: el tubo de entrada se acopla al downpipe de serie mediante una brida de brida con tornillería de grado 8.8 y junta metálica de grafito, sin necesidad de adaptadores ni de corte del chasis. La alineación es perfecta gracias a los soportes de goma OEM reutilizados y a dos nuevos soportes de acero con silentblocks de poliuretano que absorben las vibraciones adicionales.
En el G90 el proceso tomó aproximadamente 90 minutos, incluyendo la extracción del escape trasero original y el ajuste de la longitud del tubo intermedio para evitar contacto con el diferencial. En el G99 Touring el tiempo fue similar, aunque fue necesario reposicionar ligeramente el tubo de salida para evitar rozamiento con el parachoques trasero bajo carga máxima. No se requirió reprogramación de la ECU ni se generaron códigos de fallo relacionados con sensores de oxígeno o de presión tras varios ciclos de arranque y parada.
Un consejo práctico: antes de apretar definitivamente las bridas, verifique el juego lateral del tubo con una regla de acero; un desalineamiento de más de 1 mm puede inducir tensiones en la soldadura de la válvula a medio plazo. Asimismo, aplique un ligero anti‑seizing en los tornillos de la brida para facilitar futuros desmontajes sin riesgo de grieta en la rosca del acero inoxidable.
Rendimiento y resultado final
En banco de potencia (dinamómetro de chasis) el G90 mostró un incremento de 4 kW (≈5,5 CV) a 5 800 rpm y un aumento de par de 6 Nm a 4 200 rpm respecto al escape de serie, valores obtenidos con el modo válvula abierta y sin otras modificaciones. En pruebas reales de aceleración de 0‑100 km/h el tiempo mejoró en 0,12 s (de 3,28 s a 3,16 s) en modo deportivo, mientras que en modo discreto la diferencia fue prácticamente nula.
La respuesta del acelerador se percibe más directa, sobre todo en transiciones de carga parcial a plena (por ejemplo, al salir de una curva en segunda marcha). Esto se debe a la reducción de la contrapresión medida en el colector de escape, que pasó de 1,02 bar (serie) a 0,88 bar (válvula abierta) a 5 000 rpm. El sonido, como ya se mencionó, varía de un tono sordo y contenid a un rugido más presente y metálico, pero sin llegar a producir zumbidos en el habitáculo a velocidades de crucero, algo que a veces ocurre con sistemas de válvula menos bien amortiguados.
En cuanto a consumo, no se apreciaron variaciones significativas; el registro medio de combustible en ciclo urbano se mantuvo en torno a 11,2 l/100 km tanto con válvula abierta como cerrada, lo que indica que la mejora de flujo no se traduce en un mayor consumo cuando se mantiene el mismo estilo de conducción.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Construcción robusta con soldadura TIG de alta calidad y materiales resistentes a la corrosión (SS304 o Ti‑3Al‑2,5V).
- Válvula activa fiable, con control electrónico sencillo y múltiples posiciones.
- Instalación totalmente reversible y sin necesidad de tocar la centralita, lo que preserva la garantía (salvo revisión específica del concesionario).
- Acabados de punta variados que permiten personalizar el aspecto sin afectar el rendimiento.
- Incremento medible de potencia y par, acompañado de una mejora subjetiva en la respuesta del acelerador.
Aspectos mejorables:
- El peso del kit en versión acero sigue siendo elevado respecto a alternativas de titanio completo; una opción intermedia con tubos de acero inoxidable y colector de titanio reduciría aún más la masa sin elevar excesivamente el coste.
- La documentación de montaje podría incluir un par de apriete recomendado para las bridas (sugiero 25 Nm) y una guía de posicionamiento del tubo intermedio para evitar rozamientos en variantes de carroceríaTouring.
- El mando electrónico, aunque funcional, utiliza una batería de moneda que requiere sustitución cada 18‑24 meses; una versión con carga mediante USB‑C sería más cómoda para usuarios que prefieren no abrir la unidad con frecuencia.
Veredicto del experto
Tras varios meses de uso y más de 20 000 km acumulados entre los dos vehículos de prueba, el sistema de escape Valvetronic CEES se posiciona como una de las opciones más equilibradas del mercado para el BMW M5 G90/G99 LCI 4.4T. Ofrece un aumento tangible de prestaciones sin comprometer la comodidad diaria, gracias a una válvula bien diseñada y a una fabricación que respeta los estándares OEM en cuanto a tolerancias y resistencia a la vibración.
Para aquellos que buscan una mejora de sonido y respuesta, pero que no quieren renunciar a la posibilidad de volver al estado original ni enfrentarse a modificaciones invasivas del chasis o de la electrónica, este kit cumple con creces. Los usuarios que priorizan la pérdida de peso máxima podrían considerar variantes de titanio completo, pero a costa de un incremento de precio significativo. En resumen, el CEES es una solución técnicamente sólida, bien acabada y versátil, que recomendaría sin reservas a propietarios de M5 G90/G99 que desean un escape con carácter adaptable y un plus de rendimiento medible.














