Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Estos test pipes de 2,50" para el V6 3.7 (motor VQ37VHR) de Nissan e Infiniti son una pieza de competición muy bien entendida: sustituyen directamente los catalizadores por tramos rectos de acero inoxidable, eliminando de golpe la principal restricción del sistema de escape original. Los he montado y probado en dos unidades distintas: un Infiniti G37 Coupé de 2011 con 145.000 km que usaba su propietario para track days en Jarama, y un Nissan 370Z de 2012 con unos 90.000 km, preparación ligera con admisión abierta y gestión mapeada. En ambos casos el resultado fue consistente y, como es habitual en este tipo de piezas, el cambio no es solo de potencia: es de carácter.
Hay que ser claro desde el principio: esto no es un accesorio estético ni una mejora universal. Son tubos de carreras sin catalizador, y su uso en vía pública plantea problemas legales y de ITV en España que abordaré en el veredicto. Como pieza para circuito o proyecto de tuning serio, sin embargo, hacen exactamente lo que prometen.
Calidad de fabricación y materiales
Lo primero que valoré al recibir el kit fue el curvado por mandril. En los codos de cada tubo el diámetro interior se mantiene constante, sin esos estrechamientos ondulados típicos de los escapes económicos curvados en presión, que arruinan el flujo justo donde más importa. Con un flexible dentro del tubo se aprecia que la sección circular se conserva en toda la longitud: esto es lo que separa un test pipe decente de uno de mercado secundario.
Las soldaduras TIG son cordones limpios y continuos, sin porosidades visibles ni salpicaduras. Tras unas cinco mil kilómetros entre ambos coches, incluyendo sesiones de circuito con temperaturas elevadas, no aparecieron fisuras ni decoloraciones preocupantes en las uniones, algo frecuente en soldaduras MIG mal ejecutadas cuando el acero fino trabaja a ciclos térmicos agresivos. Las bridas mecanizadas por CNC asientan perfectamente contra la salida de la culata, con superficies planas y sin rebabas, lo que facilitó conseguir un cierre hermético a la primera. El acabado cromado pulido es llamativo, aunque conviene saber que en una zona tan expuesta a calor y salpicaduras tenderá a amarillear con los meses; el acero inoxidable subyacente es lo que realmente protege frente a la corrosión, y ahí no he visto óxido superficial significativo.
Un matiz: el espesor de pared es razonable sin ser sobrecargado, propio de piezas ligeras de competición. No le pedirías la vida eterna a un sistema de hierro fundido de serie, pero dentro de su categoría el nivel de fabricación está un punto por encima de la media.
Montaje y compatibilidad
La compatibilidad es amplia dentro de la familia VQ37VHR: Nissan 370Z (Z34) de 2009 a 2018, Infiniti G37 3.7 de 2008 a 2013 en sus variantes coupé y sedán, y los Q50/Q60 equipados con el 3.7 atmosférico. Importante: no sirven para los Q50/Q60 de cuatro cilindros turbo 2.0 ni para los VR30DDTT 3.0 biturbo, cuya arquitectura de escape es completamente distinta. Convene verificar el motor antes de comprar, no solo el modelo.
El montaje usa conexión de dos pernos por brida, el formato clásico de esta plataforma, y el paquete incluye las dos piezas con sus juntas y tornillería. En el 370Z la instalación sobre el foso del ascensor llevó unas tres horas, con la dificultad habitual de los pernos oxidados de la brida original: imprescindible penetrante generoso y llave dinamométrica para el apriete final, que debe hacerse en frío y revisar en caliente. En el G37, con el coche más viejo, hubo que cortar un perno. La holgura de fabricación fue correcta en ambos casos: las juntas nuevas sellaron sin fugas ni silbidos a media carga, y las placa anti-temblor originales admitieron el nuevo paso sin guerra de ajustes.
Mi consejo práctico: cambia siempre las juntas originales por las incluidas, no reutilices las viejas endurecidas, y aprieta en cruz progresivamente. También recomiendo comprobar que no queda contacto entre tubos y chasis, porque las vibraciones del V6 a régimen alto delatan cualquier roce en pocos kilómetros.
Rendimiento y resultado final
En el G37, con el resto del coche de serie salvo admisión, la ganancia medida en banco fue modesta en punta —estamos hablando de un orden de entre 8 y 12 CV, con margen según el estado del catalizador original— pero el cambio real llega en la media y alta revolución: la entrega entre las 4.000 y las 7.500 rpm es visiblemente más directa, con menos apagón entre las dos bandejas de potencia que caracterizan al VQ37. En el 370Z mapeado, combinado con admisión y programación, el conjunto sumó de forma más notoria.
En cuanto al sonido, no hay término medio: el V6 gana un rugido crudo y metálico, con resonancias marcadas en carga parcial dentro del habitáculo y algunos estallidos en levantadas de pie de acelerador. Es adictivo en circuito y agotador en autopista a 120 km/h durante viajes largos. La luz de motor no saltó en ninguno de los dos coches, aunque siempre recomiendo combinar estos tubos con una recalibración de gestión, tanto para aprovechar el flujo como para afinar la mezcla en la zona de altas vueltas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Curvado por mandril con diámetro constante de 2,50": flujo limpio y sin restricciones.
Soldaduras TIG y bridas CNC de asiento preciso, con un ajuste sin sorpresas en ambas plataformas probadas.
Juntas y tornillería incluidos, algo que muchos kits venden aparte.
Ganancia proporcionalmente mayor a media y alta revolución, donde este motor lo agradece.
Aspectos mejorables:
El acabado cromado exterior acumula tonos térmicos con el uso; un acabado pulido en bruto sería más estable.
Las arandelas de la tornillería incluida podrían ser de mayor calidad, dado el calor de la zona.
El incremento de resonancia interior exige valorar el uso real del vehículo antes de la compra.
Veredicto del experto
Como pieza de competición, estos test pipes cumplen con solvencia: fabricación cuidada, ajuste correcto, materiales honestos y una mejora de flujo que este V6 atmosférico agradece, especialmente entre media y alta revolución. Para track days, circuito o un proyecto de tuning donde el sonido y la respuesta pesan más que la comodidad, es una opción recomendable dentro de su segmento de precio, y por relación calidad-precio se sitúa por encima de muchas alternativas genéricas del mercado, donde los ajustes de brida suelen ser el punto débil.
Ahora bien, es imprescindible tener claras dos cosas. Primera: sin catalizador, el vehículo no puede circular legalmente por vía pública en España; la ITV lo detectará en la inspección de gases, y el seguro podría verse afectado en caso de siniestro. Segunda: el confort se resiente seriamente, así que solo tiene sentido si el coche es un segundo vehículo o una máquina dedicada a eventos. Instalación profesional recomendada sí o sí, y revisión del apriete de bridas tras los primeros 500 kilómetros. Bien entendido y bien usado, es una pieza seria para lo que está pensada.










