Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
El depósito LZONE JR-TK61S es una solución compacta y ligera para preparaciones en las que el depósito original de dirección asistida ocupa demasiado, queda mal situado o no controla bien la aireación del fluido. También puede emplearse como depósito de recuperación de vapores de aceite, aunque esta segunda aplicación exige una instalación completamente independiente del circuito hidráulico de la dirección.
En mis montajes de vehículos preparados, este tipo de depósito resulta especialmente útil en coches destinados a tandas, drift o rally, donde la bomba trabaja a regímenes elevados y el líquido puede formar espuma o expulsarse por el respiradero. Su formato de 160 mm de longitud permite colocarlo en zonas relativamente estrechas del vano motor, aunque el cuello de llenado de 90 mm obliga a comprobar con cuidado la distancia respecto al capó y a otros componentes.
No lo considero un recambio directo para cualquier vehículo. Es un depósito universal y, por tanto, requiere adaptar soportes, manguitos y, en algunos casos, racores.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo está realizado en aluminio de 2 mm, un espesor razonable para una pieza ligera sometida a vibraciones y cambios térmicos. El peso aproximado de 0,4 kg facilita su colocación sin añadir una carga significativa al soporte del vano motor. Frente a un depósito plástico convencional, el aluminio transmite mejor una sensación de solidez y soporta mejor el calor ambiental, aunque también conduce más temperatura al fluido.
El acabado plateado y la tapa azul aportan una estética propia de preparaciones deportivas. En una inspección de este tipo de piezas, lo más importante no es el color, sino la regularidad de las soldaduras, la ausencia de rebabas en las bocas y el estado de las roscas o conexiones. Antes de montarlo, recomiendo limpiar el interior con un desengrasante compatible y aire comprimido para eliminar posibles restos de mecanizado.
La tapa debe cerrar correctamente, pero no conviene convertir un depósito de dirección asistida en un recipiente completamente estanco. El circuito necesita compensar la expansión del fluido y evacuar el aire. Los depósitos de competición más elaborados suelen incorporar deflectores internos y soluciones específicas para reducir la turbulencia; un depósito sencillo no ofrece necesariamente el mismo nivel de control.
Montaje y compatibilidad
La instalación es sencilla desde el punto de vista mecánico, pero no debe hacerse de forma improvisada. En un BMW E36 utilizado en tandas, por ejemplo, colocaría el depósito lejos del colector de escape, fijado a una zona rígida de la carrocería y con los manguitos sin codos cerrados. En un Nissan 350Z preparado para drift, prestaría todavía más atención al retorno, porque los cambios rápidos de dirección y el régimen sostenido de la bomba pueden favorecer la formación de espuma.
Los diámetros indicados para las conexiones deben verificarse físicamente con un calibre antes de comprar los manguitos. Las medidas de 1,4 mm y 0,9 mm resultan poco habituales si se interpretan como diámetros interiores de tubo, por lo que no recomendaría basar el montaje únicamente en esas cifras. Hay que confirmar si corresponden a pasos, racores o medidas expresadas en otra unidad.
Para instalarlo correctamente:
- Presentaría el depósito antes de cortar ningún manguito.
- Dejaría suficiente espacio para retirar la tapa y revisar el nivel.
- Utilizaría abrazaderas de calidad y manguitos compatibles con aceite hidráulico.
- Evitaría que el depósito quede suspendido de los propios tubos.
- Instalaría un soporte independiente, preferiblemente con silentblocks.
- Comprobaría que ningún manguito roce con correas, poleas o elementos calientes.
En la dirección asistida, el sentido de circulación debe respetarse. No se deben intercambiar entrada y retorno sin confirmar previamente el esquema del sistema. Tras llenar con el fluido especificado por el fabricante del vehículo, hay que purgar girando el volante suavemente de lado a lado, sin mantenerlo en el tope, y revisar fugas con el motor parado y después al ralentí.
Rendimiento y resultado final
En un circuito hidráulico correctamente dimensionado, el depósito proporciona más volumen de compensación que algunas unidades originales muy pequeñas y facilita observar el nivel y el estado del fluido. Esto resulta útil cuando se vigila la aparición de espuma, decoloración o partículas metálicas después de varias tandas.
La mejora no consiste en aumentar por sí sola la asistencia ni en reducir la temperatura del líquido. Su función principal es ofrecer un punto de expansión y separación de aire más controlado. Si la bomba está desgastada, el fluido es incorrecto o existe una entrada de aire por la línea de aspiración, cambiar el depósito no solucionará el problema.
Como catch can, puede recoger vapores y residuos de aceite, pero el resultado dependerá mucho de la ventilación del cárter, del diámetro de los tubos y de la existencia de separadores internos. Para esa aplicación prefiero un montaje con entrada y salida bien diferenciadas, filtro o deflectores, y un tapón de vaciado accesible. No conectaría nunca este recipiente al circuito de dirección y al sistema de ventilación del motor al mismo tiempo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Construcción ligera de aluminio de 2 mm.
- Formato compacto para vanos motores con poco espacio.
- Tapa amplia, práctica para llenar y revisar.
- Posibilidad de utilizarlo en dirección asistida o recuperación de vapores.
- Apariencia adecuada para preparaciones deportivas.
Aspectos mejorables:
- No es un kit específico: normalmente requiere adaptar soportes y manguitos.
- Las medidas de conexión deben confirmarse antes del montaje.
- No se detallan filtros, deflectores internos ni capacidad útil.
- El aluminio puede transmitir más calor al fluido que algunos plásticos.
- La aplicación como catch can será limitada si no dispone de separación interna eficaz.
Frente a depósitos específicos de competición, que suelen incluir bafles, soportes y racores normalizados, este modelo apuesta por un precio y una configuración más sencilla. Esa diferencia se nota principalmente en el trabajo de adaptación, no tanto en el cuerpo del depósito.
Veredicto del experto
Lo considero una opción válida para una preparación económica, un coche de tandas o una sustitución personalizada del depósito original, siempre que se comprueben las conexiones y se fabrique una fijación sólida. Su construcción de aluminio y sus dimensiones son sus principales argumentos, pero no debe venderse como una solución universal de instalación directa.
Lo recomendaría a quien tenga conocimientos de mecánica y pueda verificar el circuito hidráulico antes de montarlo. En un vehículo de calle sin problemas de espacio o aireación, conservaría el depósito original si se encuentra en buen estado. En cambio, para un BMW E36, un Nissan 350Z o cualquier coche modificado con la dirección sometida a uso intenso, puede ser una base práctica, siempre con manguitos adecuados, purgado cuidadoso y revisiones periódicas de nivel y fugas.










