Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo ya unos cuantos meses montando este cilindro maestro trasero (referencia 705601273) en varios Can-Am de la gama Outlander y Renegade, y la verdad es que cumple lo que promete: devuelve el tacto firme a la maneta de freno trasero cuando el original empieza a fallar por fatiga de las juntas internas o por entrada de aire en el circuito. Lo he instalado en un Outlander 570 del 2018 con 4.200 km que venía de hacer mucha zona trialera y barro, en un 850 del 2020 usado en finca para labores de arrastre, y en un Renegade 1000 del 2016 de un cliente que hacía rutas de enduro ligero. En los tres casos el síntoma era el mismo: recorrido excesivo de la maneta, frenada esponjosa y necesidad de bombear para recuperar presión. Tras el cambio y una purga como dios manda, el tacto vuelve a ser corto y progresivo, sin punto muerto inicial.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo es de aluminio fundido a presión con un mecanizado correcto en las superficies de contacto y en la rosca del banjo (M10x1, paso estándar en la marca). El depósito integrado viene moldeado en el mismo cuerpo, sin soldaduras ni uniones intermedias, lo que elimina un punto de fuga potencial que sí tienen los conjuntos originales de dos piezas. La tapa del depósito lleva junta tórica de goma nitrílica (NBR) que sella bien contra humedad y barro; no es una tapa de rosca con junta plana barata, sino un sistema de pestañas con muelle que mantiene presión constante. El pistón principal y el secundario llevan segmentos de poliuretano de alta resistencia, no goma estándar, y el muelle de retorno tiene una tasa de carga (k) que se nota calculada para el recorrido de la maneta Can-Am: ni demasiado blando (que daría tacto pastoso) ni excesivamente duro (que cansaría en trialeras largas). El tratamiento superficial del cuerpo es anodizado negro mate, resistente a la corrosión por salpicaduras de líquido de frenos y lavados a presión. He visto cilindros de marcas «genéricas» de importación que al tercer lavado empiezan a picar en la zona del depósito; este, de momento, aguanta impecable.
Montaje y compatibilidad
El montaje es plug-and-play real, pero hay que conocer las exclusiones. En el Outlander 570 y 850 (años 2015-2021) encaja directo: los dos tornillos M6x25 del soporte original coinciden, el banjo entra en el latiguillo trasero sin adaptadores y la varilla de empuje (pushrod) tiene la longitud exacta (unos 42 mm ojo a ojo) para que la maneta quede en su posición de reposo de fábrica. En el Renegade 1000 2012-2021 también va directo. Ojo con el Outlander 800 Max 2012 y el Xmr 2012: en esos dos modelos la geometría del soporte y la longitud de la varilla son distintas; si lo montas a la fuerza, la maneta no vuelve al tope y el microinterruptor de la luz de freno no acciona. Lo aprendí a la mala en un 800 Max de un cliente: tuve que pedir el específico para ese año (referencia distinta) y devolver este. La descripción del producto lo advierte, pero en el taller a veces uno se fía de la lista general y no mira la letra pequeña. El paquete no trae latiguillo ni banjo ni tornillos de fijación; hay que reutilizar los del coche o pedir juego nuevo si los viejos están pasados de rosca o el latiguillo tiene la goma cuarteada. Yo siempre recomiendo cambiar el latiguillo trasero de goma por uno trenzado en acero inoxidable (tipo Goodridge o similar) si el ATV ve barro y piedras; el original acaba por hincharse y dar tacto elástico.
Rendimiento y resultado final
Tras purgar con DOT 4 fresco (Castrol React SRF o Motul RBF 600 en los que quiero algo más de punto de ebullición), el recorrido de maneta se reduce de unos 35-40 mm de juego muerto + trayecto blando a unos 12-15 mm de ataque real y progresivo. En el Outlander 570 de trialeras, la maneta deja de «viajar» hasta el puño en bajadas técnicas con piedras sueltas; ahora dos dedos bastan para modular la trasera sin bloquear. En el 850 de finca, donde el freno trasero se usa mucho para controlar el arrastre de remolques en rampas, el tacto constante evita que el cliente tenga que bombear en pendientes largas. En el Renegade 1000 de enduro, la frenada combinada (delantera + trasera) gana estabilidad: la trasera no se «desinfla» a media carrera y el ABS (si lo lleva) no se confunde con variaciones de presión. He medido la presión en el latiguillo trasero con un manómetro de prueba: 85 bar a tope de maneta, mismo valor que el cilindro original nuevo de BRP. La estanqueidad es total tras 500 km en cada máquina: ni una gota en el depósito, ni burbujas en la purga de control a los 200 km.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que me gusta:
- Depósito integrado sin juntas intermedias: un punto de fuga menos.
- Segmentos de poliuretano en pistones: duran más que la goma EPDM estándar.
- Anodizado negro mate resistente a lavados a presión y químicos.
- Varilla de empuje con longitud exacta para modelos listados (salvo excepciones).
- Rosca de banjo M10x1 estándar, compatible con latiguillos trenzados del mercado.
- Relación calidad-precio muy por debajo del recambio original BRP (que ronda el doble).
Lo que mejoraría:
- Incluir al menos la junta de cobre del banjo y los dos tornillos M6x25 con su arandela grower; muchos clientes llegan sin ellos y hay que buscar en el cajón de tornillería.
- La tapa del depósito, aunque sella bien, tiene las pestañas de plástico algo justas de grosor; un golpe fuerte de piedra puede romper una. Un refuerzo metálico interno no costaría mucho.
- El manual de instrucciones (una hoja doblada) solo está en inglés y chino; una hoja en español con el orden de purga y torque de tornillos (12 Nm en soporte, 22 Nm en banjo) sería un detalle de calidad.
- La exclusión del 800 Max 2012 y Xmr 2012 debería venir impresa en grande en la caja, no solo en la ficha web.
Veredicto del experto
Es un recambio honesto y bien resuelto para el mantenimiento del freno trasero en la plataforma Outlander/Renegade 570-1000 (salvo las dos excepciones señaladas). No es una pieza de «mejora de prestaciones» ni racing; es un repuesto de reposición de calidad OEM+ que soluciona el problema de la maneta esponjosa por desgaste interno del cilindro original. Lo volveré a montar sin dudar cuando me entren Can-Am con ese síntoma, siempre que verifique año y modelo contra la lista de exclusiones. Mi consejo de taller: cambia también el latiguillo trasero por uno trenzado y usa DOT 4 de alta especificación (punto de ebullición en seco > 260 °C); el cilindro lo agradecerá y el cliente notará la diferencia en consistencia de frenada durante años.















