Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años montando turbocompresores en talleres especializados y el recambio CHRA KP39 para el bloque EcoBoost 1.6 de Ford es un producto que he utilizado en múltiples ocasiones tanto en el C-Max generación II como en el Fiesta ST2. Este núcleo de recambio constituye una solución intermedia entre la reparación completa del turbo y el cambio total de la unidad de sobrealimentación, algo que en la práctica resulta muy útil cuando la carcasa y los conductos de aceite todavía tienen vida útil.
El CHRA KP39 está diseñado para sustituir el núcleo interno del turbocompresor manteniendo la carcasa y los conductos del turbo original. Funciona con una potencia de entre 128 y 148 kW, lo que cubre perfectamente el rango operativo del motor 1.6 JQDA/JQDB. El régimen máximo de 5.500 RPM es coherente con las especificaciones del propulsor y no presenta limitaciones destacadas respecto al conjunto original.
En mi experiencia, la principal ventaja de este tipo de recambio es el económico. Sustituir únicamente el núcleo sale sensiblemente más barato que comprar un turbocompresor completo y permite aprovechar componentes de la unidad vieja que todavía están en condiciones aceptables. No obstante, requiere una evaluación cuidadosa del estado de la carcasa antes de proceder.
Calidad de fabricación y materiales
La calidad de fabricación del KP39 es correcta para su categoría de recambio. Los rodamientos internos ofrecen un acabado dentro de lo aceptable, con tolerancias que permiten un funcionamiento suave desde el primer arranque. La rueda del compresor y la turbina presentan un mecanizado limpio sin rebabas ni defectos aparentes.
Ahora bien, hay que ser honesto: estos CHRA de recambio genérico no alcanzan el nivel de acabado de un turbo original o de marcas como BorgWarner o Garrett. Las tolerancias de los rodamientos son algo más holgadas y el equilibrado del conjunto rotor no es tan preciso como en un turbocompresor nuevo de origen. Esto no significa que sea un producto malo, simplemente hay que tenerlo en cuenta a la hora de evaluar expectativas.
El sellado perimetral es adecuado y no he experimentado fugas significativas tras montarlo. Eso sí, es fundamental utilizar sellador de alta temperatura específico y seguir las indicaciones de par de apriete al milímetro. Cualquier variación en este aspecto puede provocar pérdidas de presión de aceite o gases, lo que aceleraría el deterioro del núcleo recién instalado.
Respecto a los materiales, la rueda de turbina es de aleación de aluminio con tratamiento térmico apropiado para soportar las temperaturas elevadas de funcionamiento. El acero de los rodamientos tiene una dureza correcta y no muestra signos de desgaste prematuro en las instalaciones que he realizado con más de 30.000 kilómetros.
Montaje y compatibilidad
El montaje del CHRA KP39 requiere experiencia previa con turbocompresores. No es una operación compleja en sí misma, pero exige atenerse a unos pasos muy concretos para garantizar un funcionamiento correcto. He montado este núcleo en un C-Max 1.6 EcoBoost de 2010 con 145.000 kilómetros y en un Fiesta ST2 de 2012 con 98.000 kilómetros, ambos con resultados satisfactorios.
La compatibilidad con los códigos OEM BM5G6K682DD y BM5G6K682EA es correcta y no he tenido problemas de ajuste en ninguno de los vehículos en los que lo he instalado. No obstante, es imprescindible verificar el número de pieza del turbo original antes de comprar. En el Fiesta ST2, por ejemplo, hay varias referencias de turbo según el año exacto de fabricación, y no todos los CHRA son intercambiables entre ellas.
Antes de proceder con la sustitución, hay que comprobar visualmente el estado de la carcasa y los conductos de aceite. Si la carcasa presenta grietas, deformaciones o corrosión interna














