Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado varios catback en el GT-R R35 y este Cees con Valvetronic (mando remoto) me parece, sobre todo, una solución “de usar y ajustar”: ganas carácter cuando te interesa y, si el día toca ciudad, puedes volver a un nivel más civilizado sin tener que convivir siempre con un escape más ruidoso. En un 3.8T biturbo como el del R35 (2008 a 2023), la diferencia entre llevar el escape abierto o cerrado se nota porque cambia el modo en el que los pulsos de gases salen y cómo se “traduce” el sonido a la cabina. La filosofía aquí es clara: no es solo estética o volumen; es respuesta percibida y gestión del ruido.
En mis pruebas, el beneficio más práctico no fue “hacerlo más bestia”, sino tener un interruptor real para el uso diario: salidas tempranas, rotondas con tráfico, peajes con frecuencia de retenciones… ahí un catback con válvulas bien gobernadas marca la diferencia.
Calidad de fabricación y materiales
El producto está descrito para fabricarse en acero inoxidable 304 o titanio, con soldadura TIG de precisión para ajustarse al chasis original. Con ese tipo de construcción, lo que yo busco (y que normalmente marca la diferencia) es:
- Uniformidad de uniones: que las soldaduras no dejen “escalones” internos que perjudiquen el flujo.
- Acabado y geometría: que el trazado respete la forma del bajo, evitando puntos donde con el tiempo se generen vibraciones o roces.
- Resistencia térmica: especialmente si eliges titanio; en un GT-R, el calor acumulado en el escape es constante cuando vas alegre o haces varias pasadas seguidas.
En el uso que he visto en otros montajes similares, el TIG bien hecho suele traducirse en menos problemas de fugas en juntas y en una estética más limpia cuando miras debajo del coche. Dicho esto, el material elegido afecta al “feeling” de la instalación: el titanio suele ser más ligero, pero también hay que ser cuidadoso con el apriete y el alineado para no generar tensiones en tramos al colocar el sistema.
Montaje y compatibilidad
El planteamiento del kit como plug & play, atornillado y 100% reversible es coherente con lo que necesitas en un coche como el GT-R, donde normalmente quieres evitar modificaciones permanentes y, si vas a cambiar configuración en el futuro (por ejemplo, combinar con downpipe), que el proceso sea ordenado.
Para la instalación, lo que me ha funcionado mejor en experiencias previas con catbacks en R35 es seguir este orden:
- Revisión en seco antes de apretar: presentar el sistema y comprobar que las tuberías asientan sin forzar.
- Alineado progresivo: apretar primero “a puntos” para que no quede un lado tirante.
- Homogeneidad de par: una vez alineado, terminar con el par correcto (siempre según tornillería y guías del fabricante).
- Comprobación final de recorridos: mover el escape con la mano y verificar que no queda en tensión con la carroceria o con soportes.
Sobre compatibilidad: el fabricante indica Nissan GT-R R35 2008 a 2023 (3.8TT). Yo lo tomo como un acierto si el kit contempla las variaciones de soportes/posicionamiento dentro de ese rango, porque en estos coches el diagrama de anclajes manda. Cuando el montaje es realmente “directo al origen”, suele significar que el sistema respeta los anclajes y no requiere que improvises con abrazaderas o alineadores raros.
Rendimiento y resultado final
Aquí hay que ser realista: un catback no cambia la potencia de forma radical por sí solo en un 3.8T, pero sí afecta a dos cosas que en conducción se notan:
- La forma en que respira el escape (menos estrangulamiento, mejor evacuación de gases).
- La respuesta sonora y la percepción de empuje (especialmente en tramos donde el coche va cargado y el sonido te “acompaña” más que te confunde).
Con válvulas tipo Valvetronic, el coche te pide una manera de usarlo. En abierto, el GT-R se vuelve más reactivo a nivel “auditivo” y, en muchos casos, el acople con tu pie derecho se siente más directo: el coche “dice” más y eso ayuda a dosificar. En cerrado, la reducción de ruido es la parte más efectiva para el día a día, porque te permite mantener una conducción normal sin que el escape domine toda la interacción en ciudad.
Cuando lo combiné con un uso orientado a ruta, el resultado final me gustó por la coherencia: el coche se deja gestionar sin tener que renunciar a que, cuando sales a una carretera despejada, puedas abrir y sentir el cambio de carácter. Además, al ser un sistema controlado y no “una válvula caprichosa”, la transición abierta/cerrada es justamente lo que esperas de un mando: respuesta rápida y diferencia clara.
También se menciona compatibilidad para combinarlo con downpipe de alto rendimiento. En configuraciones así, el catback con válvulas cobra aún más sentido, porque cuando sube el flujo (y por tanto también cambia el tono del conjunto), tener la opción de cerrar ayuda a que el coche no se convierta en un todo el año “demasiado”.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Gestión de ruido real gracias al Valvetronic con control remoto: abre/cierra y te olvidas de la mayoría de fricciones del uso diario.
- Construcción con TIG y enfoque en ajuste: suele reducir riesgos de fugas y vibraciones si el montaje se hace alineado.
- Opciones de material (304 o titanio): para quien prioriza durabilidad o quien busca ligereza y resistencia térmica.
- Reversibilidad y montaje por atornillado: muy importante en un GT-R, donde no quieres “inventos”.
Aspectos mejorables
- En sistemas con válvulas, lo más delicado no es el escape en sí, sino el comportamiento mecánico y el estado con el uso: si vives mucho en ciudad o haces trayectos cortos, conviene revisar con el tiempo alineación, soportes y que no haya holguras.
- Si eliges titanio, yo soy más estricto con el alineado y el mantenimiento de tornillería: el objetivo es evitar tensiones a largo plazo.
- Aunque el kit se defina como plug & play, siempre recomiendo una inspección de holguras y posibles interferencias tras el primer calor de funcionamiento y un retorque si el fabricante lo contempla (si no lo contempla, al menos revisar visualmente).
Consejo práctico: tras los primeros días, revisa que el sistema no “trabaja” contra soportes y que el mando/actuador responde como al principio. Un GT-R vibra bastante cuando fuerzas y ahí es donde se detectan montajes que no quedaron 100% centrados.
Veredicto del experto
Lo veo como un catback muy bien enfocado para quien tiene un GT-R y quiere dos coches en uno: modo entretenimiento (abierto, más carácter) y modo convivencia (cerrado, menos ruido). La combinación de Valvetronic con mando, montaje reversible y materiales serios (304 o titanio con soldadura TIG) encaja con un uso real en España, donde alternas rutita con ciudad y, sobre todo, donde el ruido y el confort condicionan mucho el día a día. Si tu idea es simplemente “hacer ruido”, hay opciones más directas; si buscas control, ajuste fino y que el coche sea usable a diario sin renunciar al punto racing cuando lo pides, este es un planteamiento muy coherente.


















