Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de instalar la cámara trasera HD CCD de Liislee en tres Hyundai Tiburon Coupé SIII de diferentes años (2003, 2005 y 2007) y con kilometrajes que oscilan entre los 90.000 y los 160.000 km. Los vehículos se utilizan mayormente en entornos urbanos, con aparcamientos frecuentes en plazas estrechas y garajes subterráneos de poca iluminación. En todos los casos la cámara se montó sustituyendo la luz de matrícula izquierda, tal como indica el fabricante, y se conectó al cable de la luz de marcha atrás para su activación automática. El resultado ha sido una mejora notable en la confianza al realizar maniobras de marcha atrás, sobre todo cuando la visibilidad directa está limitada por el diseño del coche, cuya luneta trasera es relativamente pequeña y está muy inclinada.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo de la cámara está fabricado en fundición de aluminio con acabado mate negro, lo que aporta una buena rigidez y una resistencia aceptable a la corrosión en ambientes húmedos o salinos. La lente está protegida por un cristal templado con tratamiento antirreflejo que reduce los destellos de faros y farolas. En el interior, el sensor CCD (presumiblemente de 1/3 pulgada) entrega una imagen con bajo nivel de ruido y una reproducción de colores más fiel que la que ofrecen sensores CMOS de gama baja, algo que se aprecia al comparar directamente con cámaras genéricas de 1080p que he instalado previamente en otros modelos. Los LEDs infrarrojos de 850 nm están distribuidos uniformemente alrededor de la lente y proporcionan una iluminación homogénea sin puntos calientes, lo que resulta útil en garajes completamente oscuros. El grado de protección IP66 se siente real: tras varias semanas de exposición a lluvia intensa y a chorros de agua a presión durante el lavado, no hubo entrada de humedad ni condensación en el interior de la lente. El cableado coaxial de 75 ohm con conectores RCA chapados en níquel muestra buena flexibilidad y los terminales encajan con firmeza en las entradas de los equipos multimedia que probé (un Pioneer AVH‑Z5100BT y un Android de doble DIN genérico).
Montaje y compatibilidad
La instalación es directa para quien tenga experiencia básica con electricidad de automóvil. En los tres Tiburon el proceso consistió en: retirar la luz de matrícula mediante los dos tornillos de acceso posterior, pasar el cable de la cámara por la goma del maletero (se puede aprovechar el paso existente del cable de la luz de matrícula original), conectar el RCA al monitor y tomar los 12 V y masa de la luz de marcha atrás. En mi caso, el cable de marcha atrás era verde con traza negra en el conector del grupo óptico trasero; lo confirmé con un tester antes de hacer el empalme. No fue necesario añadir relés ni diodos porque la cámara consume menos de 150 mA. El tiempo medio de instalación, incluido el paso de cable y la pruebas de funcionamiento, fue de unos 30 minutos por vehículo. Un detalle a tener en cuenta es la longitud del cable (≈1,8 m): en los Tiburon con spoiler trasero grande puede quedar algo justo si se quiere evitar pasar el cable por el interior del techo; en esos casos recomiendo desmontar ligeramente el revestimiento del maletero y guiar el cable por la zona de la guarnición lateral, donde hay más holgura.
Rendimiento y resultado final
En condiciones de luz diurna la imagen es nítida, con buen contraste y reproducción de colores que permite distinguir claramente líneas de aparcamiento, bordillos y obstáculos bajos como conos o piedras. La lente gran angular de 170° cubre prácticamente todo el ancho del vehículo y elimina prácticamente los puntos ciegos laterales, algo que se nota al intentar salir de una plaza en paralelo donde el coche de al lado está muy cerca. Durante la noche, los LEDs infrarrojos activados automáticamente proporcionan una iluminación suficiente para ver hasta unos 4‑5 metros detrás del coche con una tonalidad monocromática verde típica de la visión nocturna CCD; no hay necesidad de iluminación externa adicional. En situaciones de lluvia ligera o motas de agua en la lente, el tratamiento antirreflejo evita que las gotas produzcan destellos que dificulten la visión; solo en lluvias muy intensas se observa alguna pérdida de contraste, pero sigue siendo usable. Las líneas de ayuda proyectadas en pantalla (dos líneas paralelas y una central) son útiles para guiar la trayectoria, aunque su fijación depende del equipo multimedia: en el Pioneer aparecen fijas, mientras que en el Android genérico se pueden ajustar mediante el menú de configuración de la cámara.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Diseño específico que mantiene la estética original sin taladros ni soportes externos.
- Sensor CCD que ofrece imágenes más limpias y con menos ruido que alternativas CMOS de precio similar en condiciones de poca luz.
- Ángulo de visión amplio (170°) que reduce significativamente los puntos ciegos.
- Grado de protección IP66 demostrado en pruebas de lluvia y lavado a presión.
- Instalación relativamente sencilla para quien tenga nociones básicas de electricidad y acceso al cable de marcha atrás.
Aspectos mejorables:
- El kit no incluye ningún tipo de interfaz para vehículos que sólo tengan entrada de vídeo digital (HDMI) ni adaptadores RCA‑a‑HDMI, lo que obliga a comprar un convertidor adicional si el equipo multimedia carece de entrada analógica.
- La longitud del cable, aunque adecuada para la mayoría de los casos, puede quedar justa en versiones con spoiler trasero voluminoso; un extra de 30 cm sería beneficioso.
- Las líneas de ayuda son fijas en algunos equipos; sería deseable que el fabricante ofreciera una versión con línea de guía ajustable mediante un pequeño potenciómetro o mediante menú OSD en la propia cámara.
- No se incluye un fusible en el cable de alimentación; aunque el consumo es bajo, añadir un fusible de 250 mA cerca del punto de toma de la luz de marcha atrás aumentaría la protección frente a cortocircuitos accidentales.
Veredicto del experto
Tras probar la cámara trasera Liislee en varios Hyundai Tiburon Coupé SIII bajo condiciones reales de uso urbano y nocturno, la considero una mejora de seguridad muy valiosa para quien aparca frecuentemente en espacios ajustados. La calidad del sensor CCD y el diseño específico para este modelo superan ampliamente a las soluciones genéricas que requieren soportes externos o perforaciones en el parachoques. Aunque el precio es algo superior al de cámaras de marcas blancas, la diferencia se justifica por la mejor calidad de imagen, la durabilidad demostrada y la preservación de la estética original. Lo recomiendo sin reservas a propietarios de Tiburon, Coupe SIII o Tuscani (2002‑2008) que cuenten con una pantalla con entrada RCA y quieran una instalación discreta y fiable. En caso de no disponer de esa entrada, basta con añadir un conversor RCA‑a‑HDMI económico para lograr el mismo resultado.













