Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
En mi día a día en el taller he montado bastantes kits de soportes motor-reducción para grupos Chrysler-Stellantis, y este tipo de pieza es de las que más devoluciones de clientes felices genera cuando se hace bien. Este juego de soportes está orientado a la plataforma de motores V6 3.6 Pentastar y V8 5.7 HEMI montados en una gama amplia: Chrysler 200 y 300, Dodge Avenger, Challenger, Charger, Durango, Grand Caravan y Journey, las Ram 1500, C/V y ProMaster, e incluso el Volkswagen Routan, que no deja de ser un Chrysler Town & Country con otro frontal. Estamos hablando de motores con un par considerable, especialmente el HEMI, así que los soportes trabajan bajo estrés térmico y mecánico real.
Lo primero que valoro en un kit de este tipo es la coherencia del conjunto: que lleguen las cuatro piezas principales (soporte hidráulico del motor, soporte derecho e izquierdo sólidos y el soporte superior de reacción o "dogbone") con el material adecuado en cada posición. En vehículos que ya superan con creces los 120.000 kilómetros, el desgaste combinado suele ser lo que provoca la vibración típica en ralentí y el golpe seco al acelerar o al meter marcha atrás.
Calidad de fabricación y materiales
Aquí está el quid de la cuestión en estos vehículos. El soporte principal del Pentastar es hidráulico, y su funcionamiento depende directamente de la calidad del fluido interno y de la goma del manguito. He montado kits de gama baja donde la goma empieza a agrietarse antes de 40.000 kilómetros, algo que con calidad OE raramente ocurre antes de los 150.000. Un buen indicador durante el montaje es la rigidez aparente: un soporte hidráulico nuevo debe ofrecer resistencia progresiva al comprimirlo con el gato, sin zonas blandas ni pérdida de fluido visible por los bordes del caucho.
En los soportes sólidos laterales, lo que importa es la composición del caucho vulcanizado al armazón metálico. Una unión mal vulcanizada termina separándose, y entonces el motor queda apoyado solo sobre el soporte hidráulico, multiplicando su desgaste. También reviso siempre el acabado de las carcasas metálicas: si la soldadura o el embutido presentan rebabas o poros, es mala señal de control de calidad. En mi experiencia con kits de este segmento, conviene pasarlo por nuestras manos antes de instalarlo.
Montaje y compatibilidad
La compatibilidad aquí es amplia y bien definida: del 2011 al 2019 para la mayoría de modelos Chrysler y Dodge, del 2012 al 2018 para las Ram, y el Routan de Volkswagen hasta 2019. Es importante verificar el número de bastidor y no solo el año, porque en estas gamas hubo pequeñas revisiones de anclajes entre ejercicios. En las Challenger y Charger con HEMI, especialmente las versiones R/T, el soporte derecho trabaja más que en los V6 y merece la pena no escatimar en esa pieza.
Del montaje práctico puedo contar batallas. En una Ram 1500 con 190.000 kilómetros que atendí, el acceso al soporte hidráulico obliga a descargar el peso del motor con un gato y un taco de madera sobre el cárter, nunca sobre la tapa de válvulas de aluminio del Pentastar, que se deforma con facilidad. Mi procedimiento habitual:
Desconectar la batería y, si el vehículo lo permite, elevar ligeramente el conjunto motor-caja para liberar tensión.
Aflojar, no retirar, los tornillos de los soportes laterales primero, para centrar bien el conjunto antes del apriete final.
Apretar a par especificado con llave dinamométrica; estos anclajes suelen requerir valores altos y un apriete por fases cruzadas.
Revisar la alineación del eje de transmisión tras el montaje si el vehículo es 4WD.
Con las herramientas adecuadas, el cambio completo del kit se resuelve en unas tres o cuatro horas en la mayoría de modelos.
Rendimiento y resultado final
El cambio se nota de inmediato, sobre todo en ralentí y en arrancadas. En un Grand Caravan con 160.000 kilómetros que tenía la clásica vibración al detenerse en semáforos con el aire acondicionado conectado, la sustitución del kit completo eliminó el temblor del salpicadero y el traqueteo en frío. En una Charger 5.7 con giros bruscos, la reducción del balanceo del bloque también mejora la sensación de precisión al volante.
Una advertencia honesta que repito siempre: si montas solo uno de los soportes y dejas los demás cansados, el nuevo absorberá la carga de los viejos y puede fallar antes de tiempo. En estos vehículos, el criterio profesional es cambiar el conjunto completo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Cobertura de compatibilidad muy amplia, incluyendo el Routan, algo poco habitual.
Solución completa del problema de vibraciones cuando se cambia el kit entero.
Mejora tangible en la entrega de par en arrancadas y en el confort de ralentí.
Por mejorar:
La durabilidad del caucho en soportes de recambio aftermarket










