Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Los puntales de gas del portón trasero son una de esas piezas que nadie mira hasta que fallan. En el caso del Suzuki Swift de carrocería ZC72S/ZD72S, el síntoma aparece de forma muy reconocible: el portón empieza a caer solo en los últimos centímetros, cuesta mantenerlo arriba mientras sacas la compra y, en invierno, directamente se descuelga. He cambiado ya unos cuantos pares en unidades de esta generación, la mayoría entre los 120.000 y los 190.000 km, y siempre con el mismo patrón: el gas se ha ido escapando poco a poco por el retén del vástago y la fuerza útil ya no compensa el peso del portón.
Este par de KUNSYOUKIM entra dentro de la categoría de recambio de sustitución directa: misma longitud extendida de 510 mm medida de centro de agujero a centro de agujero, anclajes de rótula y montaje sin modificar nada del vehículo. No es una pieza de competición ni pretende serlo; es una solución funcional para devolver al portón el comportamiento que tenía cuando el coche salió de fábrica.
Conviene aclarar una cosa antes de entrar en materia: en este tipo de recambios, la referencia de longitud es el dato que realmente manda. Un Swift de la misma quinta pero con carrocería de tres puertas o con otro código puede llevar puntales distintos, así que la comprobación previa no es un trámite, es la diferencia entre acertar y perder el tiempo.
Calidad de fabricación y materiales
Lo primero que notas al sacarlos de la bolsa es el peso: son consistentes, sin esa sensación de hojalata que transmiten algunos recambios ultrabaratos. El conjunto combina aluminio y acero inoxidable, lo que se traduce en una resistencia a la corrosión bastante por encima de la media en la zona del cilindro y del cuerpo. Esto importa mucho más de lo que parece en zonas de costa o donde se echa sal en invierno: he desmontado originales con el cuerpo literalmente picado y el vástago con picaduras que destrozan el retén en pocos meses.
Los casquillos de rótula entran ajustados en la bola, sin juego radial apreciable, y el clip de retención viene montado y con tensión correcta. El acabado del tubo es uniforme, sin rebabas en las soldaduras de las terminales ni marcas de mecanizado en el vástago. Se nota que es una pieza producida en serie con control de tolerancias razonable, aunque tampoco esperes el acabado cosmético de un recambio de primer equipo: la superficie no es idéntica en textura a la original y el marcado de la referencia es discreto.
Un detalle técnico que suelo comentar en el taller: la parte crítica de cualquier amortiguador de gas no es el cuerpo, sino el labio del retén y el rascador que barre la suciedad del vástago. Ahí es donde se decide la vida útil, y a simple vista se ve un labio bien asentado y un fuelle correcto. Con eso, y evitando golpes y arañazos en el vástago, la pieza debería durar años.
Montaje y compatibilidad
El montaje es de nivel principiante, pero con matices que conviene respetar. Antes de nada, hay que sujetar el portón: con los puntales viejos ya agotados, el portón puede bajar de golpe y llevarse por delante el cristal o la cabeza de quien esté debajo. Yo uso un palo de escoba cortado a medida o pido a alguien que lo sostenga; nunca confío en que el puntal restante aguante solo.
El procedimiento es sencillo: levantar el clip metálico del casquillo con un destornillador plano pequeño o un punzón, retirar el extremo de la bola y repetir en el otro anclaje. Aquí va mi primer consejo: no hagas palanca sobre el vástago ni sobre el cuerpo del amortiguador, trabaja siempre sobre el clip y el casquillo. Y no pierdas los clips: si se deforman al sacarlos, el nuevo puntal no quedará bien retenido.
Mi segundo consejo es hacerlo lado a lado, no los dos a la vez. Quitas uno, montas el nuevo, y luego repites en el otro lado. Así el portón siempre tiene un punto de apoyo y evitas torsiones raras.
En cuanto a compatibilidad, la clave está en el código de carrocería. En las unidades que he tocado, la referencia equivalente que cruza con estos puntales es la familia 81850-68840 / 81850-68L00 y sus simétricas, y la longitud de 510 mm coincide con la de los originales desmontados. Aun así, recomiendo medir el puntal viejo extendido, de centro a centro, antes de pedir nada: si sale 490 o 530 mm, algo no cuadra. También merece la pena comprobar la orientación de montaje (cuerpo arriba, vástago abajo, como en el original) y limpiar las bolas de anclaje antes de encajar, aplicando una pizca de grasa de litio en la rótula, nunca en el vástago.
Rendimiento y resultado final
Instalé el último par en un Swift 1.2 de 2013 con 163.000 km y el portón claramente vencido. El cambio se nota desde el primer accionamiento: el portón sube con un solo dedo, se queda firme arriba sin oscilar y baja con una resistencia progresiva que da sensación de control, sin golpe final. En frío, a primera hora de la mañana, la fuerza cae ligeramente, como en cualquier amortiguador de gas, pero sigue sosteniendo el portón sin ayuda.
En un segundo coche, un 2016 que vive cerca de la costa, el interés estaba en la corrosión: después de varios meses de uso diario y lluvia, no hay óxido en el cuerpo ni marcas en el vástago, y el portón mantiene la posición alta incluso con el coche aparcado en pendiente ligera. La operación completa, con herramienta básica, no lleva más de veinte o veinticinco minutos.
Un apunte sobre fuerzas: en este tipo de recambio para el portón del Swift, el mercado maneja valores en torno a los 250-300 N, y el comportamiento observado es coherente con ese rango, quizá algo más firme que el original en los primeros ciclos. Si tu portón lleva alerón o has añadido peso, valora un puntal de mayor empuje.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor: longitud y anclajes correctos para la aplicación, materiales que aguantan bien la humedad, par completo para sustituir los dos lados, montaje sin modificaciones y precio contenido frente a la pieza de concesionario.
A mejorar: no se publica el valor de empuje en newtons, así que no puedes comparar objetivamente con los originales antes de comprar; el acabado estético es algo más sobrio que el de fábrica; y no incluye clips ni tornillos de repuesto, por lo que si rompes un clip al desmontar tendrás que buscarlo aparte. Tampoco hay información clara sobre garantía en muchos canales de venta.
Veredicto del experto
Es un recambio sensato para el Swift ZC72S/ZD72S con los puntales agotados, especialmente si buscas una solución económica y vas a hacer el trabajo tú mismo. Cumple en lo esencial: medidas correctas, anclajes que encajan y un comportamiento estable tras meses de uso. Mi recomendación es clara: verifica el código de carrocería y mide los 510 mm centro a centro antes de comprar, cambia siempre la pareja completa y guarda los clips originales. Con esas precauciones, es una reparación de media hora que devuelve al maletero toda su funcionalidad.










