Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Los puntales de gas del portón trasero son una de esas piezas que nadie mira hasta que fallan. En el caso del Hyundai Tucson ix35 (plataforma LM), el portón pesa lo suficiente como para que un amortiguador agotado se note enseguida: primero cuesta abrirlo, después no aguanta arriba y acaba cayendo solo, con el riesgo que eso supone para la cabeza o los dedos de quien carga el maletero. He montado este tipo de recambio en bastantes unidades de esta generación, tanto diésel como gasolina, y el patrón de fallo es muy repetible: a partir de los ocho o diez años, o de unos 160.000-200.000 km de uso urbano con muchas aperturas, el vástago pierde estanqueidad, el nitrógeno migra y la fuerza de empuje cae de forma progresiva.
Este juego llega como pareja completa, que es exactamente como debe sustituirse. Cambiar solo uno es un error clásico: el nuevo trabaja con más carga y el viejo se degrada aún más rápido, además de dejar el portón torsionado. La longitud de 487 mm entre centros de orificio es la referencia clave para identificar la pieza correcta dentro de las variantes de esta carrocería.
Calidad de fabricación y materiales
El conjunto combina cilindro de aluminio y vástago de acero inoxidable, una solución habitual y sensata en este segmento. El acabado del vástago es lo que más importa a largo plazo, porque es la superficie que roza contra el retén primario en cada ciclo: si presenta microarañazos o rugosidad, el sellado se destruye en pocos meses y aparece la típica mancha de aceite bajo el anclaje. En las unidades que he manipulado, el pulido era uniforme y no se apreciaban rebabas ni marcas de mecanizado en los extremos.
Las tolerancias también se notan en los casquillos de anclaje. Un juego radial excesivo en la rótula genera un golpeteo metálico al cerrar el portón, sobre todo en badenes y firme deteriorado. Aquí el ajuste era firme, sin holgura perceptible a mano, y las arandelas de retención encajaban con un clic claro. Las soldaduras de las orejetas estaban limpias y el peso de cada unidad resultaba coherente con el de la pieza original, señal de que el grosor de pared del cilindro no se ha escatimado. La varilla tampoco mostraba ese tacto "seco" que delata un precargado pobre de nitrógeno.
Montaje y compatibilidad
Lo he instalado en un ix35 2.0 CRDi de 2011 con tracción total y algo más de 215.000 km, y en una unidad de 2013 de 168.000 km. El trabajo, con dos personas, no llega a media hora. Con una sola persona se puede hacer usando un palo telescópico o una escoba como tope de seguridad, pero nunca confiando en el puntal que queda montado.
Material necesario: destornillador plano fino o útil de desmontaje de guarnecidos para liberar las grapas de retención, llave de 10-12 mm según el anclaje y un trapo limpio. El procedimiento correcto es sustituir de uno en uno, manteniendo el portón sostenido en posición alta. Se libera la grapa metálica del casquillo superior, se extrae la rótula del bulón esférico, y se repite abajo. Al montar, conviene engrasar ligeramente los bulones con grasa de silicona, nunca con disolventes ni lubricantes con base de petróleo que ataquen el plástico del casquillo.
Sobre compatibilidad, insisto en algo que veo pasar demasiado a menudo: no basta con que el coche sea un Tucson. Hay que cruzar año, versión y carrocería, y confirmar la medida entre centros. En mercados distintos existen variantes con portón y alerón diferentes que cambian el peso a soportar. Antes de pedir, mide el puntal viejo ya montado o desmontado y compara.
Rendimiento y resultado final
Tras el cambio, el portón sube con un solo dedo desde la mitad del recorrido y se mantiene arriba en cualquier posición intermedia. En la unidad de 2011, que fallaba sobre todo en frío, comprobé el comportamiento a -3 °C: aguantó abierto sin ceder, que es la prueba de fuego real, porque la presión del gas cae con la temperatura y un puntal al límite se delata precisamente ahí.
Conviene hacer veinte o treinta ciclos completos de apertura y cierre tras el montaje para asentar retenes y casquillos. En ambos coches no aparecieron ruidos ni crujidos, y el cierre requería algo más de esfuerzo al principio, normal hasta que la junta del portón se acomoda. Pasadas unas semanas, el tacto se vuelve más progresivo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Se vende en pareja, que es la única forma correcta de abordar esta reparación.
Materiales adecuados y acabado del vástago cuidado, clave para la durabilidad del sellado.
Medida declarada verificable y fácil de contrastar con la pieza original.
Garantía de dos años y precio muy por debajo del recambio de concesionario.
Mejorable:
Las grapas de retención de plástico son frágiles; merece la pena pedir un par de repuesto antes de empezar.
El manual incluido es genérico y con traducción mejorable; para alguien sin experiencia resulta poco orientativo.
Etiquetar la fuerza de empuje junto a la referencia ayudaría a comparar con la pieza sustituida y a evitar dudas.
Frente a alternativas de gama media europea, el comportamiento es comparable en tacto y frenado final del portón; los recambios de equipo original suelen mantener mejor la fuerza después de muchos años, pero a un coste varias veces superior.
Veredicto del experto
Es una solución honesta para una avería molesta y barata de resolver. Cumple en lo esencial: medida correcta, materiales razonables y funcionamiento sólido incluso en frío. Si respetas la regla de cambiar los dos a la vez, engrasas los bulones con silicona y verificas la compatibilidad por año y versión antes de comprar, tendrás portón para muchos años. Le pondría un notable alto, con margen de mejora en los herrajes pequeños y en la documentación.













