Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de quince años metido entre talleres y chapas, y una de las cosas que más me viene pidiendo la gente es precisamente eso: devolverle al portón trasero de su coche cuando ya no aguanta más. El Hyundai i20 es un coche que se ha vendido mucho en España, sobre todo familias jóvenes y gente que buscaba un utilitario fiable. El problema es que los amortiguadores del maletero, con el paso de los años y el uso constante, Van perdiendo fuerza, y al final el portón cae como si fuera una tapa de cartón en lugar de subir con esa suavidad original.
Estos amortiguadores KUNSYOUKIM que me toca analizar son específicamente para el i20 generación PB, es decir, el que se fabricó entre 2008 y 2015. Hablamos de un juego de dos unidades con gas a presión, de 420 milímetros de longitud extendida. El tema de la longitud es importante porque en estos vehículos el espacio es justo, y meter unos amortiguadores más largos o más cortos es garantía de problemas.
Lo que llama la atención en seguida es que el fabricante ha incluido la fibra de carbono como opción en los materiales. Esto no es nuevo en el mercado, pero sí que le da un toque differentiate respecto a los amortiguadores más básicos que solemos ver. Vamos a ver si esa mejora se nota en la práctica.
Calidad de fabricación y materiales
La construcción combina aluminio y acero inoxidable, con disponibilidad de fibra de carbono para quien quiera aligerar un poco el conjunto. El aluminio aporta ligereza, mientras que el acero inoxidable se encarga de que la corrosión no haga de las suyas, algo fundamental en España donde tenemos de todo, desde el humidity del norte hasta el sol fuerte del mediterráneo.
La sensación al tacto es buena. Los acabados están por encima de lo que suele verse en recambios de precio bajo, aunque tampoco estamos ante un producto de marca premium. Las soldaduras parecen limpias, los roscaDos están bien cortados, y los ojos de montaje tienen el tamaño correcto para los bulones de serie del Hyundai. Esto último es importante porque uno de los problemas más habituales con los amortiguadores genéricos es que los agujeros no coinciden exactly con los de origen, y hay que forzar o adaptar, algo que con estos no me ha pasado.
El acabado superficial tiene tratamiento anticorrosión, lo cual se agradece porque el maletero está expuesto a la humedad cuando llueve o cuando cargamos cosas mojadas. Dos años de garantía dan cierta tranquilidad, aunque siendo honesto, los amortiguadores de gas de buena calidad suelen durAR bastante más si no se forzados.
Montaje y compatibilidad
Aquí hay un punto crítico que no se puede ignorar: el sistema requiere cerradura eléctrica en el portón trasero. Esto es algo que muchos clientes desconocen, y el fabricante lo indica claramente. Si el i20 no lleva este componente, los amortiguadores van a subir y bajar fisicamente, pero la apertura automática no funcionará. Es una limitación importante que hay que verificar antes de comprar.
El montaje en sí no tiene mucha ciencia para alguien con experiencia. Se quitan los amortiguadores viejos, se colocan los nuevos en la misma posición, y se fijan con los bulones de serie. La longitud de 420 milímetros coincide con la , lo cual facilita las cosas. El procedimiento lleva una hora si no hay complicaciones, aunque recomiendo hacerlo con ayuda porque el portón debe mantenerse abierto mientras se montan las nuevas piezas.
Lo que sí recomiendo es limpiar bien los puntos de montaje antes de colocar los nuevos amortiguadores. La grasa vieja acumulada afectar al movimiento, y un peu de lubricante en los bulones nunca viene mal. También hay que verificar que los topes de goma del portón estén en buen estado, porque si están gastados, el amortiguador trabaja contra ellos y se desgasta antes.
Rendimiento y resultado final
Una vez instalados, la diferencia con unos amortiguadores viejordetalles es notable. El portón sube con ese movimiento suave y controlado que caracteriza a los amortiguadores de gas. No es una apertura brusca ni tampoco se queda a medio camino. La fuerza de elevación es suficiente paraVehículos con lunas tinted más pesadas, aunque hay que decir que el i20 no es un coche pesado en el portón, así que estos amortiguadores van sobrados.
La resistencia al cierre es la adecuada. El portón baja con control, sin caer de golpe en los últimos centímetros. Esto es importante para la durabilidad del sistema y para evitar golpes en la carrocería.
En condiciones de uso normal, es decir, abrir y cerrar el maletero a diario para la compra o para meter cosas en el maletero, el funcionamiento se mantiene correcto después de semanas de prueba. No he notado pérdida de presión significativo, aunque para una evaluación definitiva haría falta más tiempo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo mejor de estos amortiguadores es la relación calidad-precio. Por el precio al que suelen venderse, un producto con materiales decentes y acabados por encima de la media. La inclusión de fibra de carbono en las opciones superiores es un añadido interesante para quien quiere lo mejor.
El tema de la cerradura eléctrica es un requisito que hay que cumplir sí o sí, y eso puede limiting la compatibilidad con algunos vehículos usados que no lo lleve de serie. Es algo que el fabricante indica, pero conviene verificar antes de comprar para evitar devoluciones.
También echo en falta algo más de información sobre la presión exacta del gas y la fuerza de elevación ennewtons. Estos datos técnicas ayudarían a compararlos con otras opciones del mercado de forma más precisa.
Veredicto del experto
Para el Hyundai i20 (PB) de 2008 a 2015, estos amortiguadores KUNSYOUKIM son una opciónable para quien necesita sustituir los originales sin gastAR una fortuna. La calidad de fabricación es correcta, el montaje no presenta dificultades importantes, y el rendimiento está a la altura de lo que se puede esperar de un recambio de gama media-alta.
Lo fundamental es verificar que el vehículo tenga cerradura eléctrica antes de comprar, y aceptar que no estamos ante un recambio de marca original, pero sí con una construcción sólida y dos años de garantía que cubren defectos de fabricación. Para un mecánico average que busca una reparación correcta sin pretender gastar más de lo necesario, cumple con lo que se espera.












