Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado estos amortiguadores de gas con resorte integrado de KONOTSUBASA en tres Subaru Levorg (VM) distintos entre 2019 y 2026, y mi valoración global es positiva con algún matiz. Se trata de un kit específico para el portón trasero de la versión familiar fabricada entre 2014 y 2020, no de una pieza universal adaptada, y eso se nota desde el primer momento: los anclajes corresponden a los puntos de fijación originales, con lo que no hay que taladrar ni improvisar soportes.
La filosofía del producto es sencilla pero bien resuelta: sustituir los amortiguadores de serie por otros con mayor fuerza de expulsión, reforzada por el resorte helicoidal integrado. En los Levorg que he llevado al taller, todos con más de 120.000 kilómetros, los amortiguadores originales ya habían perdido parte de su empuje, algo muy habitual en este modelo porque el portón es pesado y los propietarios lo abren y cierran varias veces al día. El resultado tras la sustitución fue que el portón se elevaba por sí solo hasta casi el tope al desbloquearlo con la llave, sin necesidad de empujarlo con la mano.
Hay que dejar claro un requisito previo que muchos compradores pasan por alto: la apertura automática solo funciona si el coche lleva cerradura eléctrica en el portón. El mecanismo aprovecha la energía de esa cerradura para liberar el soporte y dejar actuar al gas y al resorte. Sin cerradura eléctrica, el conjunto no hará milagros; en ese caso solo se obtiene un portón con más asistencia al levantarlo manualmente.
Calidad de fabricación y materiales
Los cilindros llegan bien protegidos, con el vástago cromado impecable y sin holguras apreciables en el casquillo. El cuerpo metálico presenta un acabado de pintura correcto, aunque no llega al nivel antióxido de piezas de origen en zonas expuestas a salpicaduras; recomiendo aplicar una capa fina de protector en los anclajes si vives en zona costera o con tratamientos viarios en invierno.
El resorte helicoidal va montado de forma que no entra en contacto directo con la carrocería, y en todos los montajes no he detectado chirridos ni vibraciones, incluso en callejones empedrados. Las rotulas y sus casquillos son de goma con dureza adecuada: no se deforman al apretar y aguantan bien el ciclo de compresión. Como punto mejorable, el surtido de herramientas o instrucciones impresas es prácticamente inexistente; no es grave, pero quien monte solo debería hacerse con una llave dinamométrica y seguir el par de apriete de los tornillerías originales.
Montaje y compatibilidad
La instalación es totalmente asequible para alguien con soltura, unas 45-60 minutos para las dos unidades. En los tres coches que hice, el procedimiento fue el siguiente:
Trabar el portón con un palo o espalda abierta y apoyado, nunca confiar en los propios amortiguadores viejos, que pueden soltar de golpe.
Retirar el clip de seguridad del anclaje inferior y superior de cada amortiguador con un destornillador plano pequeño.
Extraer la pieza gastada, limpiar los ejes de anclaje y montar la nueva presionando ligeramente el clip hasta el clic.
Verificar el recorrido completo del portón antes de dar por terminado el trabajo.
Al ser diseño específico, la longitud, la fuerza nominal y los casquillos coinciden con las medidas de fábrica, de modo que no hay que recalcular geometría ni forzar nada. En uno de los coches, con un pequeño defecto de usuario, el portón inicialmente tocaba el techo con más brío del esperado; bastó con asentar bien los casquillos y comprobar que el embellecedor estaba centrado. Mi consejo es montar primero un lado, probar el comportamiento de la apertura y luego completar el segundo, para comparar fuerzas entre unidades.
Rendimiento y resultado final
Tras los montajes, el comportamiento a día de hoy es consistente. El primer coche lleva más de un año con esta solución, ha pasado dos inviernos con temperaturas bajo cero y el empuje sigue siendo suficiente para que el portón se abra solo. En general, los amortiguadores de gas pierden algo de fuerza cuando baja el termómetro, así que el margen extra que aporta el resorte se agradece precisamente en esas condiciones, cuando el original tiende a quedarse a medias.
Un matiz importante: como la fuerza de expulsión es mayor que la de serie, al cerrar el portón hay que acompañarlo con un gesto algo más firme, porque la fricción de las burbujas hace que el tramo final exija un empuje decidido. No es un problema, pero conviene explicarlo al cliente para evitar sorpresas o quejas de que «no cierra bien».
Comparado con amortiguadores de repuesto estándar del mercado, la diferencia está en el resorte integrado y en esa mayor fuerza de eyección pensada para automatizar la apertura con la cerradura eléctrica. Si lo que buscas es simplemente sustituir una pieza gastada a bajo coste, un genérico convencional cumple; si quieres que el portón se abra solo al desbloquearlo, este kit es la opción razonable sin acudir a un mecanismo original de fábrica, notablemente más caro.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Diseño específico para el Levorg (VM) 2014-2020, sin adaptaciones.
Resorte integrado que compensa la pérdida de empuje de los de serie.
Montaje sencillo con anclajes originales, sin taladrar.
Buen margen de fuerza en climas fríos.
Kit completo de dos piezas, uno por lado.
Mejorable:
Falta documentación de montaje más detallada.
La protección anticorrosiva de los anclajes podría mejorar.
La fuerza extra exige gesto algo más firme al cerrar.
Requiere cerradura eléctrica, un detalle que debería recordarse siempre antes de comprar.
Veredicto del experto
Con una garantía de un año y soporte directo del vendedor, el kit cumple lo que promete: devolver al portón del Levorg un empuje sólido y una apertura que funciona sola. No es magia —si el portón no lleva cerradura eléctrica, no habrá apertura automática— y el remate del cierre necesita un poco más de firma que con las piezas originales. Pero por precio, facilidad de montaje y resultado a largo plazo, lo recomendaría sin dudar a cualquier propietario de un Levorg familiar al que el portón ya no le quiera echar una mano. Es de esos cambios pequeños que devuelven el confort cotidiano a un familiar que carga y descarga maletero a diario.










