Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Instalé este pack de dos soportes de elevación con asistencia por gas y amortiguación en la zona del portón trasero en un Foton Tunland V9 (2024, ~85.000 km) y, posteriormente, en un Foton Mars 9 (2024, ~62.000 km). En ambos casos el síntoma era el típico: el portón ya no sostenía con la misma “suavidad” y, con el paso del tiempo, la elevación empezaba a sentirse más brusca en la parte final del recorrido. Tras sustituir los dos puntales, el comportamiento volvió a ser progresivo y controlado, especialmente cuando el uso es diario (carga/descarga y accesos rápidos).
La clave de este tipo de piezas no está en “levantar más” que antes, sino en recuperar control en todo el recorrido: que el portón no caiga por falta de asistencia y que el movimiento no sea seco, evitando golpes o tirones al abrir y cerrar. En el día a día, se nota mucho cuando llevas las manos ocupadas o cuando el portón está a una altura incómoda.
Calidad de fabricación y materiales
A nivel de fabricación, estos soportes trabajan en un entorno exigente: vibración constante, cambios térmicos (sol, frío nocturno, lavados), y esfuerzos repetidos en un punto del coche donde además se acumula polvo y suciedad. Lo que evalué en el uso práctico fue el conjunto como “sistema” (pistón + varillaje + cuerpo del amortiguador de gas), y el resultado fue el típico de un recambio bien planteado: sensación de recorrido homogéneo, con menos estrías de movimiento al pasar por la zona donde antes se notaba pérdida de asistencia.
Lo importante aquí es el estado de la varilla y los casquillos/terminales: si el terminal no asienta con precisión, el conjunto trabaja forzado, aparecen ruidos y se acelera el desgaste de sellos. En las dos instalaciones, los encastres entraron con normalidad y sin holguras raras, lo que suele ser señal de tolerancias correctas en el diseño de los puntos de anclaje.
No voy a inventarme valores de fuerza o certificaciones: lo que sí puedo decir es que, en funcionamiento, no noté “endurecimiento” prematuro ni una amortiguación irregular. Y eso, para mí, es el indicador más fiable cuando hablamos de este componente, porque el usuario lo percibe antes que nadie.
Montaje y compatibilidad
En ambos coches el montaje fue directo, pero hay dos detalles que marcan la diferencia entre hacerlo fino y acabar con el portón mal alineado o con un terminal dañado.
- Asegurar el portón antes de soltar: aunque el soporte nuevo asista, al retirar el viejo el portón queda sin control. Yo lo dejé apoyado con un soporte auxiliar para trabajar cómodo y evitar que cayera por inercia.
- No manipular forzando el amortiguador con la mano: en estos conjuntos la varilla no está pensada para que la comprimas “a ojo” fuera del encaje. Si se trabaja con presión manual, lo único que consigues es poner tensiones donde no toca y aumentar el riesgo de dañar el conjunto del vástago o el sellado.
En cuanto a compatibilidad, el pack está planteado como sustitución en conjunto, y eso se nota en el resultado final: como van dos unidades, el portón queda equilibrado. Si sustituyeras solo uno, el desajuste en el par y el comportamiento asimétrico suele provocar que el portón cierre “tirando” de un lado o que el recorrido se vuelva menos limpio.
Consejo práctico: antes de colocar el soporte nuevo, revisé los puntos de anclaje (goma/guardapolvos si los hay, suciedad en el asiento del terminal y estado del clip o el pasador de fijación). Un anclaje con suciedad o deformado cambia el asentamiento y puede generar holguras, ruido o desgaste acelerado.
Rendimiento y resultado final
Tras la instalación, la diferencia se aprecia en dos zonas:
- Apertura: el portón pasó a elevarse con una curva de movimiento más estable. En el Tunland V9, por ejemplo, el tirón que antes se notaba cerca de la elevación media desapareció, y la fase final quedó más controlada (menos sensación de “mecha” y más de apoyo progresivo).
- Cierre: al soltar, el portón recuperó una bajada más pareja. No hablo de que “caiga suave” como si tuviera amortiguación hidráulica de calidad premium, sino de que no se siente brusco ni descompensado.
Probé el uso en condiciones reales: carga ligera frecuente (herramientas y bultos), varios ciclos de apertura en días de calor y, en el Mars 9, además, lavados con manguera cerca del portón. Ahí es donde se agradece que el conjunto no genere roces ni ruidos nuevos: si los terminales asientan bien, no aparecen chasquidos al final de recorrido.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Sustitución equilibrada: al ser un pack de dos, el portón recupera simetría, algo clave para que el cierre y la apertura no se vuelvan “cargados” hacia un lado.
- Movimiento más progresivo: se nota especialmente cuando el vehículo ya tiene kilómetros y el conjunto original empieza a perder suavidad.
- Montaje ordenado: viene con manual de instalación y la tarea no requiere inventos; lo que sí exige es limpieza en los asientos y manipular sin forzar la compresión manual.
Aspectos mejorables
- Necesidad de una alineación cuidadosa: si en el montaje el terminal no queda bien asentado (por suciedad, clip dañado o asiento tocado), el resultado puede degradarse rápido en forma de ruidos o sensación de recorrido irregular.
- Sensibilidad al estado previo del vehículo: si el portón tiene holguras en bisagras o hay desgaste en los puntos de anclaje, el soporte nuevo mejora el control, pero no “corrige” problemas mecánicos de base. En un caso con bisagras cansadas, el conjunto nuevo todavía funciona, pero el ruido al abrir lo marca más la estructura.
Veredicto del experto
Para un Foton Tunland V9 (2024-presente) o un Foton Mars 9 (2024-presente) con síntomas de portón menos estable, este tipo de soporte de elevación con asistencia por gas es una de las sustituciones con mejor relación entre trabajo y resultado. Si se montan los dos y se respetan los cuidados (portón asegurado, no comprimir a mano, asientos limpios y terminales bien encajados), el portón recupera un funcionamiento controlado y uniforme en el uso real, sin complicaciones.
Mi recomendación es clara: si el conjunto original ya empezó a fallar, no lo “alargues” con un solo soporte. Cambiar el par es lo que hace que el coche vuelva a comportarse como debe, sobre todo cuando el portón trasero es una zona de uso intensivo.













