Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Los puntales de gas para el capó delantero son de esos elementos que uno no valora hasta que se mueren. En el Toyota Land Cruiser Prado J150, y hablo del que se fabricó entre 2009 y 2020, es un problema bastante habitual pasados los 100.000 kilómetros: el capó empieza a caerse y hay que sujetarlo con el soporte manual o con la cabeza mientras trabajas. Este par de amortiguadores de la marca KUNSYOUKIM viene exactamente a solucionar eso, y lo hace bien.
He montado este juego en dos unidades: un Prado 3.0 D-4D de 2012 con 180.000 km, que ya arrastraba unos puntales originales completamente muertos, y un Prado 2.8 de 2016 con unos 90.000 km cuyos amortiguadores empezaban a flojear en frío. En ambos casos el resultado ha sido el esperado: el capó sube solo, se mantiene firme y no hay que pelear con él.
Calidad de fabricación y materiales
La primera impresión al sacarlos de la caja es buena. El cuerpo del amortiguador es de acero con un acabado que aguanta bien la humedad, y el vástago va correctamente lubricado desde fábrica. La versión que yo he probado incorpora el acabado de fibra de carbono sobre el cuerpo, que es más estético que otra cosa, pero está bien adherido y no se ha levantado tras varios meses de uso y lavados con hidrolavadora. No es una fibra real, ojo, es un recubrimiento, pero cumple su función.
Los casquillos y las bolas de anclaje están bien tolerados. No hay juego excesivo entre el puntal y los soportes del capó, que es un fallo típico en puntales genéricos baratos: algunos traen los casquillos de goma blandos y al cabo de poco tiempo se oyen golpes al abrir. En estos no he notado nada de eso. La presión es similar a la de los originales en estado nuevo, y eso se agradece porque un puntal con demasiada fuerza puede deformar la chapa del capó o hacer que cierre de golpe.
Montaje y compatibilidad
El kit es específico para el J150 entre 2009 y 2020, y la longitud entre centros de orificios es de 520 mm, que coincide con la referencia original. En los dos coches que he mencionado ha encajado perfectamente, sin necesidad de adaptadores ni de forzar nada.
El proceso de montaje es de los que se hacen en diez minutos con un destornillador plano y un poco de maña. Hay que tener cuidado de no comprimir el puntal con las manos porque van presurizados; lo correcto es hacer palanca en el clip de retención con la herramienta plana y extraer el conjunto completo. También conviene sujetar el capó con un soporte o con ayuda de otra persona mientras se cambian los dos lados, porque si haces el primer cambio y dejas el otro viejo, el capó se puede caer de golpe.
El manual incluido es básico pero suficiente. No esperes una guía ilustrada de taller, pero para este tipo de operación no se necesita más. Eso sí, si el coche tiene algún accesorio que añada peso al capó, como un protector de goma muy grueso o un snorkel que interfiera, conviene comprobarlo antes de comprar porque la fuerza del puntal está calculada para el capó original.
Rendimiento y resultado final
El cambio se nota desde la primera apertura. En el Prado de 2012, el capó subía lentamente y se quedaba a medio camino; con estos puntales sube de forma continua y se bloquea arriba del todo sin golpear. En el de 2016, que ya no estaba tan mal, la diferencia es menor, pero se nota más firmeza al sostener el capó y un cierre más controlado.
He tenido la oportunidad de probarlos en condiciones de barro, con lluvia intensa y después de pasar por un lavado a presión. No he observado óxido ni pérdida de presión en los meses que llevo con ellos. La temperatura extrema, que en verano puede hacer que el capó esté muy caliente, tampoco ha afectado al comportamiento.
Comparado con otros puntales genéricos que he montado en talleres, estos están un escalón por encima en cuanto a tolerancias y durabilidad del acabado. Hay opciones más baratas en el mercado, pero suelen fallar a los pocos meses porque pierden gas o las juntas no sellan bien. También hay opciones originales, que son más caras y no siempre fáciles de encontrar. Este producto se queda en un término medio acertado.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Como puntos fuertes destacaría:
- Compatibilidad exacta con el Prado J150, sin necesidad de modificaciones.
- Materiales que aguantan bien la intemperie y la corrosión.
- Montaje rápido y sin herramientas especiales.
- Garantía de dos años, que da cierta tranquilidad.
- Precio ajustado, muy inferior al recambio original.
En el lado negativo, tengo que decir que el acabado de fibra de carbono es puramente cosmético. Si lo que buscas es funcionalidad pura, no aporta nada, y aunque en mi caso no ha dado problemas, es un elemento que puede deteriorarse con el tiempo si se utilizan limpiadores agresivos. También hay que tener en cuenta que, si el coche ha tenido un golpe o el capó ha sido sustituido por uno de aftermarket, puede que la longitud de 520 mm no sea la correcta. Y un detalle: la fuerza de cierre es un poco elevada al principio, hasta que el puntal se asienta; no es un defecto, pero conviene saberlo para no dar un portazo.
Veredicto del experto
Después de probarlos en varios vehículos y de convivir con ellos durante meses, puedo decir que es un producto honesto. No es la pieza más sofisticada del mercado, pero hace su trabajo, está bien fabricado y a un precio razonable. Si tienes un Prado J150 y los puntales originales han muerto, esta es una de las mejores opciones calidad-precio que puedes encontrar. La instalaría otra vez sin duda.














