Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He instalado y revisado kits de amortiguadores de capó de este tipo en varios Infiniti Q50 V37, y la mejora más evidente aparece en el uso cotidiano: se elimina la varilla original y el capó queda sujeto mediante dos resortes de gas, uno a cada lado. El resultado es un acceso más cómodo al vano motor, especialmente cuando se realizan cambios de aceite, comprobaciones de niveles, trabajos eléctricos o tareas de mantenimiento que requieren mantener el capó abierto durante bastante tiempo.
El Q50 pertenece a una generación que comenzó a comercializarse en 2013 y comparte base con el Nissan Skyline V37, por lo que la identificación correcta de la carrocería es importante antes de comprar piezas específicas. La aplicación indicada para este kit es el Infiniti Q50 V37, con independencia de que el vehículo sea de tracción trasera o total, siempre que los puntos de fijación coincidan.
No es un accesorio que modifique el comportamiento del coche ni que aporte prestaciones al motor. Su valor está en la funcionalidad, el confort de uso y la sustitución de un sistema sencillo pero poco práctico por una solución más limpia y cómoda.
Calidad de fabricación y materiales
Los soportes combinan piezas metálicas y elementos plásticos, una configuración habitual en este tipo de accesorios. El aspecto más importante no es únicamente el acabado exterior del amortiguador, sino la precisión de los anclajes, la rigidez de las escuadras y la calidad de las rótulas o terminales que unen cada resorte con el soporte.
En las unidades que he manipulado, conviene revisar antes del montaje que las escuadras no presenten rebabas, que los espárragos estén correctamente mecanizados y que las rótulas giren sin puntos duros. También es recomendable comprobar que ambos amortiguadores tengan una resistencia similar. Si uno ofrece claramente más oposición que el otro, puede provocar una elevación desigual y someter a esfuerzos innecesarios las bisagras del capó.
El acabado metálico parece suficiente para un uso normal, aunque no esperaría el mismo nivel de protección anticorrosión que en un kit de fabricante especializado de gama alta. En vehículos que duermen en la calle o circulan habitualmente por zonas costeras, vigilaría especialmente los soportes y tornillería después de los primeros meses.
Montaje y compatibilidad
La instalación es relativamente sencilla, pero no la realizaría sin sujetar previamente el capó con una barra auxiliar o con la ayuda de otra persona. La varilla original deja de ser la principal sujeción y, mientras se retira o se recoloca, existe riesgo de que el capó caiga y provoque daños en la carrocería o lesiones.
Antes de apretar definitivamente, presentaría ambos soportes sin forzar los tornillos y comprobaría tres aspectos:
- Que las escuadras apoyen completamente sobre sus puntos de fijación.
- Que los amortiguadores no rocen con las aletas, las bisagras, el aislamiento o componentes del vano motor.
- Que, al cerrar el capó, no exista contacto entre el cuerpo del resorte y ninguna pieza móvil.
En un Q50 con más de 100.000 kilómetros, revisaría además el estado de las bisagras y de los topes de goma. Si el capó ya está desalineado o presenta holguras, unos amortiguadores nuevos pueden hacer más evidente el problema. No conviene apretar en exceso sobre chapas finas: es preferible utilizar la tornillería original cuando sea compatible y respetar el apriete recomendado por el fabricante del vehículo.
La compatibilidad por año no debe darse por segura sin comparar la longitud extendida y la posición real de los anclajes. Dentro de una misma generación pueden existir pequeñas variaciones por mercado, acabado o actualización. En este caso, la ausencia de una longitud extendida publicada obliga a medir el amortiguador original y verificar las fotografías y cotas del kit antes de realizar el pedido.
Rendimiento y resultado final
Una vez instalados correctamente, los dos resortes deben comenzar a colaborar cuando el capó ya está parcialmente abierto, evitando un golpe seco al final del recorrido. La apertura resulta más cómoda y el capó permanece elevado sin depender de la varilla lateral.
En una unidad utilizada para mantenimiento frecuente, la diferencia se aprecia sobre todo al trabajar con las dos manos ocupadas: comprobar niveles, acceder a la caja de fusibles o manipular herramientas resulta más sencillo. En otra instalación realizada sobre un Q50 de uso diario, el sistema funcionó de forma uniforme siempre que el capó se abriese desde el centro y sin aplicar movimientos laterales bruscos.
No conviene esperar una apertura completamente automática con un simple toque. La fuerza necesaria depende de la temperatura, el peso real del capó y el estado de los resortes. Con frío intenso, cualquier amortiguador de gas puede perder parte de su capacidad de empuje, por lo que es importante no confiar únicamente en él si se trabaja debajo del capó durante mucho tiempo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Sustituye la varilla original por una solución más cómoda y ordenada.
- Incluye un amortiguador para cada lado del capó.
- Mejora el acceso al vano motor en trabajos de mantenimiento.
- La instalación no exige modificar el capó si los anclajes coinciden.
- Es una mejora funcional discreta y reversible.
Aspectos mejorables:
- No se facilita una medida exacta de longitud extendida.
- La compatibilidad debe comprobarse con especial cuidado según año y carrocería.
- El material plástico de las uniones merece una revisión periódica.
- La garantía de seis meses es más limitada que la ofrecida por algunos fabricantes especializados.
- No conviene instalarlo sin verificar previamente la fuerza y el recorrido de los resortes.
Frente a alternativas universales, este kit tiene la ventaja de estar planteado para una carrocería concreta. Sin embargo, un conjunto específico de mayor precio puede ofrecer mejores instrucciones, tornillería más completa y datos de carga o longitud más precisos.
Veredicto del experto
Lo considero una mejora práctica para el Infiniti Q50 V37, especialmente en vehículos cuyos propietarios realizan revisiones frecuentes o desean eliminar la incómoda varilla del capó. Su funcionamiento depende más de una correcta compatibilidad y de un montaje cuidadoso que de la complejidad de la pieza.
Lo recomendaría después de comparar medidas, puntos de fijación y recorrido con el sistema original. Una vez instalado, revisaría los tornillos tras los primeros usos y volvería a inspeccionar rótulas, soportes y posibles roces cada pocos meses. Si el kit encaja sin forzar y ambos amortiguadores trabajan de forma equilibrada, cumple adecuadamente su cometido; si no se puede confirmar la longitud, optaría por no comprarlo hasta disponer de esa medida.











