Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He cambiado ya varios juegos de estos soportes de gas con acabado de fibra de carbono en Daihatsu Copen de segunda generación (chasis LA400, comercializado entre 2014 y 2020), y la conclusión general es positiva: cumplen exactamente la función para la que están pensados, que es mantener el portón trasero abierto de forma estable y segura, y lo hacen con una estética que encaja muy bien con el carácter de este kei car descapotable.
El Copen LA400 es un coche pequeño pero con pretensiones deportivas, y en la zona del maletero todo queda a la vista al abrir el portón. Los amortiguadores originales, con el tiempo y los ciclos térmicos a los que se somete un vehículo aparcado a la intemperie, pierden presión progresivamente. Es un fallo clásico en unidades con más de 60.000 o 80.000 km: el portón empieza a bajar lentamente hasta que hay que sujetarlo con una mano mientras se carga el maletero. Estos puntales resuelven ese problema de forma directa.
Cada juego trae dos unidades de 510 mm de longitud extendida, una por lado, fabricadas en metal y plástico. No hay sorpresas en el contenido: dos amortiguadores y nada más, por lo que conviene tener a mano un destornillador plano pequeño para hacer palanca en los clips de retención.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo es metálico, con los casquillos y extremos de anclaje en plástico, una combinación habitual en este tipo de recambio. El acabado exterior imita la fibra de carbono: no es carbono real, obviamente, hablamos de una lámina estampada o recubrimiento decorativo, pero visualmente funciona bien en el habitáculo trasero del Copen y conota correctamente con interiores donde predominan detalles deportivos.
En cuanto a tolerancias, los anclajes encajaron sin fuerza excesiva en todas las unidades en las que los monté. Los pasadores y clips de fijación son de medidas estándar del mercado de amortiguadores de gas, lo que facilita el reciclado de los retenedores originales si el juego nuevo trae alguno defectuoso. La fuerza de empuje me pareció adecuada para el peso del portón del Copen, que es reducido al tratarse de un coche compacto: mantiene el portón firme en cualquier posición sin rebotes ni sensación de sobreesfuerzo en las bisagras.
Un apunte honesto: el acabado tipo carbono es delicado a largo plazo. Tras meses de exposición al sol y a limpiezas con productos agresivos, este tipo de recubrimientos tienden a perder brillo o a levantarse en los bordes. No afecta a la función, pero quien valore la estética debería limpiarlos con productos neutros y evitar siliconas o disolventes en la superficie.
Montaje y compatibilidad
La instalación es de las más sencillas que hay en mecánica ligera, aunque tiene un paso crítico: sujetar siempre el portón completamente abierto antes de retirar los amortiguadores viejos. Un portón sin soporte de gas puede caer de golpe y causar daños personales o en la carrocería, por trivial que parezca el trabajo.
El procedimiento que sigo habitualmente:
Abrir el portón al máximo y asegurar que nadie trabaja debajo.
Retirar el clip o pasador del extremo inferior del amortiguador gastado con un destornillador plano pequeño, haciendo palanca con cuidado.
Repetir en el extremo superior y extraer la unidad.
Colocar el puntal nuevo en la misma orientación, empezando por el extremo que resulte más incómodo.
Presionar manualmente el otro extremo hasta enganchar el segundo clip.
Probar varios ciclos completos de apertura y cierre antes de dar por terminado el trabajo.
En la mayoría de los casos no hacen falta herramientas especiales, y el cambio completo no supera los quince minutos. Conviene revisar antes tres datos para garantizar el encaje: que el coche sea efectivamente un LA400 (2014–2020), la posición de montaje de los amortiguadores actuales y la longitud extendida de los originales, que debe rondar los 510 mm. No es compatible con la primera generación del Copen (chasis L880), que usa referencias diferentes, así que el error de compra más habitual es confundir generaciones.
En cuanto al mantenimiento, estos puntales no llevan mantenimiento activo. Lo único recomendable es no apoyar objetos sobre el vástago cuando el portón esté abierto y evitar forzarlo lateralmente, ya que el desalineamiento acelera el desgaste de los casquillos.
Rendimiento y resultado final
Tras la instalación, el portón se mantiene abierto con total firmeza en todas las posiciones intermedias, incluso con el coche ligeramente inclinado o con viento, algo relevante en unidades descapotables aparcadas en exterior. La fuerza es constante y sin caídas bruscas, que era precisamente el síntoma que motivaba el cambio en los coches en los que he trabajado, todos con kilometrajes superiores a los 70.000 km.
Comparado con amortiguadores genéricos de recambio sin acabado decorativo, la diferencia funcional es mínima en un uso normal; aquí el valor añadido está en la estética, que en un coche tan personalizable como el Copen tiene sentido. Frente a las referencias originales de Daihatsu, la calidad percibida es inferior, pero también el precio, y el comportamiento en frío y en caliente me ha resultado correcto durante los meses de prueba, sin pérdidas de presión apreciables ni ruidos en funcionamiento.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Encaje directo en el LA400 sin adaptaciones ni taladros adicionales.
Fuerza de empuje bien calibrada para el portón del Copen.
Estética deportiva coherente con el vehículo, visible al abrir el maletero.
Montaje sencillo, sin herramientas específicas.
Precio notablemente inferior al de las referencias originales.
Aspectos mejorables:
El recubrimiento tipo fibra de carbono es puramente decorativo y su durabilidad estética a medio plazo es incierta.
La garantía de seis meses es justa; otros fabricantes del sector ofrecen periodos superiores.
No incluye instrucciones impresas detalladas, algo que el usuario menos experimentado agradecería.
Es imprescindible verificar la longitud antes de comprar, pues un error de referencia implica devolución con los plazos de envío asociados.
Veredicto del experto
Es un recambio funcional, bien resuelto y con un plus estético que encaja con el espíritu del Copen LA400. No aspira a competir con la pieza original en calidad de acabado, pero cumple con holgura su función y devuelve al portón la comodidad de uso perdida. Para propietarios de un Copen cuya tapa trasera baja o hay que sujetar a mano, lo recomiendo sin reservas, siempre verificando antes el chasis y la longitud de 510 mm. Es el tipo de cambio barato, rápido y satisfactorio que bien ejecutado puede hacerlo cualquiera en su garaje en un cuarto de hora.










