Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Los amortiguadores automáticos con resorte para el portón trasero del Fiat 500 (tipo 312) son de esos accesorios que uno no sabe que necesita hasta que los prueba. En esencia, resuelven una de las pequeñas carencias de serie del modelo: que la puerta del maletero no se abra sola al desbloquearla. En lugar de limitarse a sujetar el portón una vez levantado, estos soportes incorporan un muelle helicoidal que aporta fuerza de eyección adicional, de modo que al accionar la cerradura eléctrica, la puerta se despliega automáticamente. Es un concepto sencillo pero eficaz, y llevo ya unos cuantos juegos montados en distintos Fiat 500 de clientes, desde unidades con 40.000 km hasta otras que rondan los 150.000 km.
Calidad de fabricación y materiales
El cuerpo del amortiguador es de acero con acabado negro, correcto para un componente que va semioculto. El muelle exterior está asentado sobre el vástago y trabaja en compresión, asistido por la presión del gas interno. En frío extremo (por debajo de los 5 °C) notas que el gas pierde algo de presión y el portón abre un punto más lento, pero sigue haciéndolo sin necesidad de intervención manual. En climas templados el comportamiento es mucho más fluido. El pasador de los anclajes viene con un clip de seguridad metálico, no de plástico, que agradezco por durabilidad. El único pero que le veo al conjunto es que el acabado del muelle puede empezar a mostrar corrosión superficial pasados dos años en zonas costeras o con mucha humedad. No afecta al funcionamiento, pero estéticamente pierde puntos.
Montaje y compatibilidad
La instalación es directa y no requiere más que un destornillador de punta plana para hacer palanca en los clips de los extremos. Se monta en los mismos puntos de anclaje originales sin taladrar ni modificar nada. He hecho el cambio en menos de diez minutos sin prisa. Hay que tener cuidado al retirar los amortiguadores viejos: el portón se queda sin sujeción y si no lo apoyas, se te viene abajo. Me ha pasado en un 500 de 2011 que tenía los originales ya muy fatigados y el portón pesa más de lo que parece. Conviene tener un soplete —un palo de escoba o un gato de taller— para mantenerlo abierto durante el montaje.
Como indica el fabricante, solo es compatible con la versión Hatchback de tres puertas (312). He comprobado que las hembrillas de anclaje son idénticas en los Fiat 500 de 2008 a 2020 que he tenido en el taller, así que el rango de compatibilidad se cumple sin problemas. No he probado en un Cabriolet, pero viendo las diferencias estructurales del portón, no me arriesgaría.
Rendimiento y resultado final
El comportamiento varía según el estado de la cerradura eléctrica y la mecánica del pestillo. En coches con cierre centralizado en buen estado, al pulsar el botón del maletero en el mando o el pulsador de la tapa, el portón sube solo hasta el tope sin necesidad de tocarlo. En un Fiat 500 de 2017 con 60.000 km que monté hace unos meses, el resultado fue inmediato y sin ajustes. En uno de 2009 con el cierre algo más duro (130.000 km, grasa petrificada en el pestillo), la puerta subía pero a medio camino se frenaba y necesitaba un leve empujón para completar el recorrido. El problema no era de los amortiguadores, sino del propio mecanismo de cierre. Un chorro de lubricante de litio en el pestillo lo solucionó al instante.
La fuerza del resorte no es excesiva. No abre de golpe ni da un portazo, sube a una velocidad controlada y constante. Esto es importante porque en espacios cerrados como un garaje con el techo bajo, si el portón sale disparado puedes darte un golpe. Aquí el fabricante ha hecho bien los deberes en la elección de la constante elástica.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Instalación trivial sin modificaciones, lo que lo convierte en un accesorio accesible para cualquiera con un mínimo de maña.
- Apertura automática real que funciona de serie con la cerradura eléctrica, sin necesidad de añadir módulos ni centralitas.
- Precio contenido comparado con kits de competidores que ofrecen la misma función pero con componentes adicionales y más complejidad.
Aspectos mejorables:
- El muelle exterior es susceptible a corrosión superficial en ambientes húmedos. Un recubrimiento zincado o un acero inoxidable lo harían más duradero.
- La fuerza del resorte podría ser ligeramente ajustable para compensar portones con diferentes grados de desgaste en la junta o el pestillo.
- En unidades con muchos kilómetros y el cierre original muy duro, puede no lograr la apertura completa sin una limpieza o lubricación previa del pestillo.
Veredicto del experto
Es una solución práctica y bien resuelta para un problema cotidiano del Fiat 500. No es un componente crítico para el funcionamiento del coche, pero mejora la experiencia de uso de forma notable. El montaje es sencillo, el resultado cumple lo prometido, y la relación calidad-precio es buena siempre que tengas claro que tu coche tiene cerradura eléctrica en el portón. Le pondría un 7,5 sobre 10. Si mejorasen el acabado anticorrosión del muelle y ofrecieran un rango de fuerza ligeramente más amplio, sería un producto redondo. Para cualquiera que quiera quitarse de encima el gesto de tener que levantar el portón a mano cada vez, merece la pena.










