Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He montado este kit de amortiguadores de capó en varios Honda Civic de novena generación y la mejora más evidente aparece desde el primer uso: se elimina la varilla original y el capó queda sujeto mediante dos puntales de gas, uno a cada lado. El accionamiento resulta más cómodo, especialmente cuando se trabaja con frecuencia en el vano motor o cuando el coche se utiliza para mantenimiento, preparaciones o revisiones periódicas.
El conjunto está planteado para los Civic con carrocerías FB, FG y FK fabricados entre 2011 y 2017. En esta generación existen diferencias de carrocería y de disposición de los puntos de fijación, por lo que no recomiendo comprarlo únicamente porque el vehículo sea un Civic de novena generación. Antes de instalarlo, conviene comparar los soportes con las bisagras, los pasos de rueda y el recorrido real del capó.
Calidad de fabricación y materiales
Los puntales combinan un cuerpo metálico con elementos de aluminio en los soportes. La construcción es sencilla, pero adecuada para la función que deben cumplir. En las unidades que he manejado, los terminales quedaban correctamente articulados y no presentaban holguras apreciables una vez fijados. El acabado exterior también ayuda a proteger el conjunto frente a la suciedad, la humedad y los vapores habituales del compartimento del motor.
Un aspecto importante en este tipo de accesorios es la alineación de los soportes. Aunque el amortiguador de gas soporte el peso del capó, una geometría incorrecta puede transmitir esfuerzos innecesarios a las bisagras o provocar que el capó suba con demasiada brusquedad. Por eso no basta con que los tornillos coincidan: hay que comprobar que ambos lados trabajen de forma simétrica.
Los puntales de gas suelen perder rendimiento progresivamente con el tiempo y las temperaturas extremas pueden afectar temporalmente a su fuerza de apertura. En condiciones de frío intenso, la respuesta puede ser más lenta, mientras que en verano el funcionamiento resulta normalmente más fluido. Este comportamiento es habitual en productos de este tipo y no indica por sí solo un defecto.
Montaje y compatibilidad
El montaje no exige perforar el capó ni modificar permanentemente la carrocería, lo que supone una ventaja clara frente a algunos kits universales. En una instalación bien planteada, los soportes se fijan en puntos existentes y los amortiguadores se colocan sin alterar la estructura original.
En un Civic FB con aproximadamente 145.000 kilómetros, el montaje me llevó poco más de media hora trabajando con calma y protegiendo la pintura. La mayor parte del tiempo se emplea en presentar los soportes, mantener el capó asegurado y verificar que ninguna pieza roce con la aleta, la bisagra o los tubos cercanos. En otro Civic FK de unos 110.000 kilómetros, fue necesario reajustar ligeramente la posición de un soporte porque el capó no quedaba perfectamente centrado al cerrarlo.
Recomiendo realizar la instalación con el capó sostenido por una persona o por un soporte auxiliar estable. No conviene confiar únicamente en la varilla original mientras se desmonta o se cambia la posición de los puntos de apoyo. Los tornillos deben apretarse de manera progresiva y sin excederse, especialmente si se fijan sobre chapa delgada. Después hay que abrir y cerrar el capó varias veces, comprobando que el cierre principal y los topes de goma siguen trabajando correctamente.
Rendimiento y resultado final
El funcionamiento es suave cuando los dos amortiguadores están correctamente alineados. El capó comienza a elevarse con un esfuerzo moderado y alcanza una posición abierta estable, sin necesidad de colocar una varilla. La mejora se nota mucho al revisar niveles, cambiar filtros, comprobar conexiones eléctricas o trabajar cerca de la parte posterior del vano motor.
En una prueba realizada tras circular varios días por carretera secundaria y autovia, no observé vibraciones ni ruidos procedentes de los soportes. Tampoco aparecieron marcas de contacto en los bordes del capó. En un vehículo utilizado habitualmente en ciudad, con aperturas frecuentes y acumulación de polvo en el vano motor, el movimiento siguió siendo uniforme después de varias semanas.
Frente a unos amortiguadores originales de sustitución, este kit aporta más comodidad, aunque añade componentes y puntos de carga que no existen en el sistema de serie. Frente a soluciones universales económicas, la ventaja principal está en disponer de soportes específicos y evitar adaptaciones improvisadas. Como contrapartida, la calidad final dependerá mucho de la precisión de montaje y del ajuste entre carrocería y herrajes.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Instalación sin perforaciones ni modificaciones permanentes.
- Apertura del capó más cómoda y rápida.
- Dos puntales que reparten la carga a ambos lados.
- Mejora notable para trabajos frecuentes de mantenimiento.
- Diseño discreto cuando queda instalado.
Aspectos mejorables:
- La compatibilidad debe verificarse por carrocería, año y puntos de fijación.
- No se especifica una fuerza de apertura concreta, algo útil para valorar el equilibrio entre comodidad y esfuerzo sobre las bisagras.
- En vehículos con bisagras desgastadas o capó desalineado, el kit no corrige el problema y puede hacerlo más evidente.
- El rendimiento puede variar con temperaturas muy bajas y con el paso del tiempo.
Conviene limpiar periódicamente la varilla del puntal y revisar que no haya corrosión, holguras o ruidos en las rótulas. No aplicaría grasa sobre el vástago cromado, porque puede retener polvo y acelerar el desgaste del retén.
Veredicto del experto
Considero que es una mejora funcional y razonable para un Honda Civic 9th FB, FG o FK compatible. No transforma el comportamiento del coche, pero sí mejora una tarea cotidiana y elimina la incomodidad de la varilla original. Su compra tiene sentido en vehículos que se revisan con frecuencia, en proyectos de tuning o simplemente para quien valore un vano motor más práctico.
Lo recomiendo siempre que se confirme la compatibilidad antes de comprarlo y que el montaje se realice comprobando cuidadosamente la alineación, el cierre y la ausencia de roces. Bien instalado, ofrece un resultado limpio y cómodo; mal ajustado, puede generar esfuerzos innecesarios sobre el capó y las bisagras. La clave no está solo en colocar los puntales, sino en dejar ambos lados trabajando de forma equilibrada.










