Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años montando recambios y accesorios en pick-ups americanas que llegan importadas a España, y el portón trasero es uno de los puntos donde más quejas recibo. En un Silverado o un Sierra con el portón forrado, con un liner pesado o con una baca de escalera montada encima, el cierre por gravedad acaba castigando bisagras, cables y pestillo. Este tipo de kit de asistencia mediante puntales de gas busca precisamente eso: acompañar la caída del portón en lugar de dejar que se desplome.
Se trata de un conjunto de dos amortiguadores de gas con sus anclajes, pensado para aprovechar puntos de fijación ya existentes en la carrocería y en el propio portón. No es un sistema de apertura eléctrica ni un elevador automático: es un elemento de control de velocidad y esfuerzo, y conviene tenerlo claro antes de comprarlo.
Calidad de fabricación y materiales
Los cilindros son de acero con tratamiento anticorrosivo y el vástago va cromado, con un retén de labio que es el punto crítico de cualquier puntal de gas. En las unidades que he tenido en mano, la mecanización del vástago era correcta y el deslizamiento inicial, uniforme. Las rótulas de anclaje suelen venir con casquillos de nylon o goma y clip de retención metálico; ahí es donde se nota la diferencia entre un kit económico y uno premium: los casquillos baratos son algo más duros y transmiten más vibración al principio, aunque con grasa de silicona se suavizan bastante.
Los soportes son chapa estampada con soldadura por puntos. He visto acabados con algo de piel de naranja en la pintura y aristas vivas en el borde interior, detalles que conviene repasar con lija fina antes de montar para no dañar la pintura del vehículo. La tornillería incluida cumple, pero no es de grado superior: si el coche va a trabajar con polvo y humedad, merece la pena sustituir los tornillos por unos galvanizados de calidad conocida.
Montaje y compatibilidad
La aplicación cubre Silverado y Sierra de 2007 a 2018, incluyendo versiones HD 1500, 2500 y 3500 hasta 2019. Al compartir plataforma, el portón es muy similar entre esas generaciones, pero hay variantes que cambian el resultado: longitud de caja, presencia de peldaño integrado, cámara de visión trasera en el tirador y, sobre todo, si el vehículo ya trae barra de torsión de fábrica. En ese último caso, el kit puede ser redundante y hay que decidir si se mantiene o se retira el sistema original.
El montaje es realmente sin taladrar: se trabaja sobre tornillos existentes. Mi recomendación es hacerlo entre dos personas y con el portón sujeto a media altura, nunca colgando de un solo puntal. Se desmonta el cable o cincha del lado que corresponda, se presentan los soportes sin apretar del todo, se fijan los puntales, se comprueba el recorrido completo de apertura y cierre y solo entonces se aprieta al par que indique el fabricante del vehículo, con un poco de fijador de roscas de resistencia media. Un mecánico con experiencia lo tiene hecho en unos 40 minutos; la primera vez se va a hora y media tranquilamente. Ojo con el mazo de cables de la luz de matrícula y de la cámara: hay que asegurarse de que ningún soporte lo pinza.
Rendimiento y resultado final
Lo monté en un Silverado 2500 HD de 2013 con unos 210.000 km, portón forrado y baca, cuyo dueño se quejaba del golpe seco al bajarlo. Tras la instalación, el descenso pasa a ser progresivo y se puede soltar el portón sin que caiga de golpe; además desaparece el ruido metálico contra el tope. En un Sierra 1500 de 2015, con 160.000 km y uso diario, noté el efecto esperado: menos esfuerzo al abrir y mucha menos tensión sobre el pestillo y las bisagras.
Hay un matiz físico importante: al ser gas a presión, en frío intenso el puntal pierde fuerza y el portón baja algo más rápido. En inviernos de meseta o zonas de montaña eso se percibe en los primeros movimientos del día, y no es un defecto del producto, sino del principio de funcionamiento. También hay que asumir que el portón se extrae con más cuidado, porque los puntales limitan el juego libre.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor: no requiere modificación alguna, es totalmente reversible, incluye toda la tornillería y un manual, y reparte el esfuerzo al llevar dos puntales en lugar de uno. Frente a reparar o sustituir un sistema de torsión de origen, el coste suele ser bastante contenido, y la garantía de un año cubre los fallos de estanqueidad más habituales.
A mejorar: no se publican dimensiones ni carrera, así que la elección depende casi por completo de la referencia y del vehículo, y eso deja poco margen si el portón es de una configuración poco común. La tornillería y los casquillos son mejorables, el manual viene con traducciones irregulares y la garantía de doce meses es corta comparada con marcas consolidadas. Tampoco hay regulación de amortiguación: la fuerza es la que es.
Veredicto del experto
Es una solución sensata para quien quiere suavizar la caída del portón sin tocar la carrocería y sin pasar por el concesionario. Cumple si se verifica bien año, versión y referencia, y si se instala con criterio: soportes presentados antes de apretar, par correcto y revisión del recorrido. Yo lo recomendaría con la instalación en taller si no se tiene experiencia, y con una comprobación anual de holguras, estado del vástago y limpieza de la zona del retén, evitando dirigir la pistola de agua a presión directamente sobre él.










