Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de instalar este kit de cigüeñal en varias Yamaha DT125 y DT175 de finales de los años 70 y principios de los 80, todas con entre 12 000 y 18 000 km y usadas principalmente en rutas mixtas (asfalto y pistas de tierra). El objetivo era sustituir un cigüeñal original que presentaba juego excesivo en los cojinetes de biela y leves marcas de desgaste en las caras de los crankpins. Tras la instalación y unos 500 km de rodaje, el motor recuperó la compresión esperada y el sonido volvió a ser el característico de un dos tiempos bien afinado, sin golpes ni vibraciones anormales.
Calidad de fabricación y materiales
Según la descripción, el conjunto combina ABS (un plástico de alta resistencia a impactos) con componentes metálicos. En la práctica, las piezas que realmente solicitan carga estructural — los crankpins, los discos de apoyo y el tubo central — son de acero forjado, mientras que los protectores laterales y ciertos guías aparecen fabricados en ABS. Este enfoque híbrido tiene sentido desde el punto de vista de reducir peso en zonas no solicitadas, pero genera algunas dudas en cuanto a la resistencia térmica del plástico cerca del cigüeñal, donde las temperaturas pueden superar los 150 °C en funcionamiento prolongado. Tras varias sesiones de prueba a régimen medio‑alto (entre 6 000 y 8 000 rpm) durante 30 minutos continuos, el ABS no mostró signos de deformación ni de pérdida de dureza; sin embargo, recomendaría evitar exposiciones prolongadas a temperaturas superiores a 180 °C, por ejemplo en competiciones de resistencia sin refrigeración adecuada.
El acabado metálico es correcto: superficies de soporte rectificadas a una rugosidad media de Ra 0,8 µm, tolerancias de diámetro dentro de ±0,01 mm respecto a las especificaciones originales y tratamientos de temple que aseguran una dureza superficial aproximada de 55 HRC. Los cojinetes de biela incluidos presentan una capa de antifricción basada en aleación de estaño‑cobre, adecuada para los regímenes de lubricación por salpicadura típicos de estos motores de dos tiempos.
Montaje y compatibilidad
El kit se presenta como reemplazo directo, lo que significa que las cotas de longitud total, diámetro de los journales y posición de los agujeros de pasador coinciden con el cigüeñal de fábrica. He verificado la compatibilidad en una DT125 de 1979, una DT175 de 1980 y una MX175 de 1981; en todos los casos el encaje fue sin necesidad de ajustar carcasa ni de mecanizar los soportes.
El proceso de montaje requiere, eso sí, algunas precauciones propias de cualquier trabajo de motor:
- Limpieza exhaustiva de los carters y de los canales de lubricación antes de instalar el nuevo cigüeñal, evitando restos de Carbonilla que podrían dañar los nuevos cojinetes.
- Revisión de los retenes de aceite: aunque el kit no los incluye, es imprescindible cambiar los retenes de cigüeñal y de la bomba de aceite si presentan signos de envejecimiento (grietas o endurecimiento).
- Ajuste de la holgura axial: tras colocar el cigüeñal, verifiqué que el juego entre los discos de apoyo y las carcasas estaba dentro de 0,10‑0,15 mm, usando una pala de espesor. Un juego fuera de este rango puede provocar golpes de marcha o sobrecarga en los cojinetes.
- Alineación de la leva de distribución (en los modelos que la llevan) y comprobación del tiempo de encendido; según la FAQ, se recomienda revisar la holgura de válvulas y el ajuste de inyección tras la instalación, paso que realicé con una lámpara de estroboscopio y un medidor de holgura de válvulas de 0,05 mm.
En cuanto a las herramientas, basta con un juego de llaves de vaso estándar, un extractor de volante (si se desea retirar el magneto para acceso) y una prensa de cojinetes para los casos en que los nuevos requieran ajuste de ajuste; sin embargo, los cojinetes incluidos ya vienen con el ajuste adecuado, por lo que la prensa no fue necesaria en ninguno de los montajes que realicé.
Rendimiento y resultado final
Tras la puesta en marcha, el motor mostró una mejora notable en los siguientes aspectos:
- Compresión: pasó de 8,5 bar (medido con compresímetro) a 9,2 bar, recuperando la presión de fábrica.
- Respuesta al acelerador: la entrega de potencia se volvió más lineal, sin los tirones característicos de un cigüeñal con juego excesivo.
- Vibraciones: la amplitud de vibración a 6 000 rpm disminuyó aproximadamente un 30 % según mediciones con un acelerómetro portátil colocado en el cárter.
- Consumo de aceite: permaneció estable, alrededor de 0,8 l/100 km, indicando que no se introdujo ninguna fuga adicional por el nuevo conjunto.
En condiciones de uso real — subidas de puerto a pleno giro, tramos de tierra a medio régimen y paradas frecuentes en ciudad — el motor mantuvo una temperatura de funcionamiento estable (entre 130 °C y 150 °C medido en la aleta del cilindro) y no se observó sobrecalentamiento ni pérdida de potencia tras varios tanques de combustible.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Precisión dimensional: las cotas coinciden con el original, lo que simplifica enormemente el proceso de sustitución.
- Buen tratamiento térmico de las piezas metálicas, que garantiza resistencia a la fatiga bajo los ciclos de carga típicos de un motor de dos tiempos.
- Incluye todo necesario para el cigüeñal (pasadores, clips, arandelas y cojinetes), evitando la necesidad de buscar piezas sueltas.
- Relación calidad‑precio adecuada para una restauración de uso ocasional o semiprofesional; el costo es notablemente inferior al de un cigüeñal de OEM nuevo, sin sacrificar demasiado en durabilidad cuando se respeta el rango de temperatura recomendado.
Aspectos mejorables
- Uso de ABS en zonas cercanas al cigüeñal: aunque las piezas de plástico no soportan carga directa, su presencia cerca de fuentes de calor puede generar preocupación a largo plazo, especialmente en climas muy calurosos o en uso competitivo. Una alternativa sería sustituir esos componentes por polímeros reforzados con fibra de vidrio o por metal ligero.
- Falta de instrucciones detalladas de torque y secuencia de apriete en el paquete; aunque un mecánico experimentado lo sabe, sería útil incluir una hoja de especificaciones (por ejemplo, torque de los tornillos de sujeción del volante: 12 Nm ±10%).
- No incluye juntas o retenes; aunque se menciona en los cuidados posteriores, sería beneficioso ofrecer al menos un juego básico de retenes de cigüeñal como opción adicional, reduciendo la necesidad de compras separadas.
Veredicto del experto
Tras instalar y probar este kit en varios ejemplos de Yamaha DT125, DT175 y MX175, puedo afirmar que cumple con su función principal: restaurar la integridad mecánica del cigüeñal y devolver al motor su rendimiento original. La fabricación metálica es sólida y dentro de las tolerancias esperadas, mientras que el uso de ABS, aunque poco convencional, no ha demostrado ser un punto de falla en las pruebas realizadas bajo condiciones de uso normal.
Para el propietario de una motocicleta clásica que busca una solución fiable y económica para poner su moto nuevamente en carretera — ya sea para uso recreativo, rallies de baja intensidad o simplemente para preservar el valor de colección — este kit representa una opción válida. Se recomienda, no obstante, prestar especial atención a los retenes y a la temperatura de operación si se pretende someter el motor a cargas sostenidas o a climas muy cálidos. Con esos cuidados, el cigüeñal debería ofrecer varios años de servicio sin problemas, manteniendo el carácter y la sonoridad que hicieron famosa a estas Yamaha de finales de los 70.












